Convirtiéndose la intuición en sospecha.
Recorriéndome como a un látigo.
Despilfarrando todo abrazado a mi.
Observando-me.
Siendo lo que mueve una voluntad tediosa.
Esculpiendo una morada sin eco.
Un espacio vacío de la opulencia de ver.
Humilde y simple como la rutina del viento.
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