Nació sin saber por qué unos hombres lo odiaban.
Asfixiándose, la sangre de hierro en su boca.
La certeza del final. La Angustia....la Angustia.
Murió sin entender por qué unos hombres lo odiaban.
Buscaba una descripción perfecta,
Ser el maestro del instante,
pero falle.
Hoy recorro el tiempo...
torpemente.
Pienso y no existo, no hoy, no luego.
Palpe la humedad de la dicha,
refresque mi rostro con su mirada.
Pero.... el tiempo paso dejándome atrás.
Los astros guían mi camino.
Cualquier luz tenue en la oscuridad,
distrae la mirada, confunde sin hablar.
El viento trae con su mirada de paz
sonidos áureos, limites del sinsabor.
Y me entrego a ese discurrir....
como a una ultima respiración.
Convirtiéndose la intuición en sospecha.
Recorriéndome como a un látigo.
Despilfarrando todo abrazado a mi.
Observando-me.
Siendo lo que mueve una voluntad tediosa.
Esculpiendo una morada sin eco.
Un espacio vacío de la opulencia de ver.
Humilde y simple como la rutina del viento.
Sorpréndeme como la muerte.
Divísame como a un abismo.
Lléname de rocío como notas de la mar.
Permíteme ser tu noche.
Inclíname hasta ser roca.
Levántame hasta ser sombra.
Bébeme Hidromiel y cicuta.
Cúbreme como a un bien inmerecido.
Aléjame como a la oscuridad el alba.
El diáfano horizonte, perplejidad sinuosa.
El canto de las aves, los ecos del vacío.
El dios de las miserias, días de sonrisas.
El inmenso mar, las nubes del hastío.
El afán del sin sabor degustando cada instante.
El silencio de los días, ensordecedora verdad.
El cuerpo disputado, el disfrute de la soledad.
El rezo de los santos,
las memorias de los locos,
El llanto de las multitudes,
Poco o más.
Se terreno árido.
Caída de roca,
hambre de mendigo.
cúspide de alcohólico.
Se el día después.
lo no dado, el invisible aire, su dulce suspiro.
se los ojos cerrados, la oscuridad
que vendrá después de dar el paso.
Se un gaviero en puerto,
sediento... muerto.
Se terreno árido.
Caída de roca,
hambre de mendigo.
cúspide de alcohólico.
Se el día después.
lo no dado, el invisible aire, su dulce suspiro.
se los ojos cerrados, la oscuridad
que vendrá después de dar el paso.
Se un gaviero en puerto,
sediento... muerto.
Cada eslabón un paso
Una lejanía de noche
una atadura de sal.
Una mirada sin horizonte
Un paisaje de niebla.
Cada eslabón un silencio incesantemente lodo
Un temblor dulce
Un paso ...solo eso
Más tarde llega el sueño con su juego sin cartas
Solo imágenes que van y vienen trayendo un viento lúgubre...
Y de día al despertar
La multitud persiguiendo el sinsabor
La sed de libertad...el infinito ¿después qué.?
Los recuerdos como hachas agotándolo.
Los derrumbes de miel,
El eco del silencio
Solo viento y murmurar
Decirse sin voz, asirse sin desesperar.
Ya viene, ya viene el vértigo se dice
Ahí está.
Llega el vacío y lo inunda todo.
Él toco el olimpo y se derrumbo
como decidiéndolo todo
una alta mar, la sonrisa del viento,
un ave que vuela.
Goldberg jugando con Bach,
el pensamiento suspendido,
una sonrisa delirante,
la apoteosis del vacío.
la nada y la cúspide.
una especie de ayer.
El descontento inundo su marcha
él caminó sin mirar, la brisa sin reír
Mientras construía un recuerdo todo desapareció
la soledad inmaculada, el inmenso abismo.
interrogado por su pasado se dijo:
No cabe en este pecho un mañana sin amor
no se camina sin impulso
no se detiene sin deseo
no se busca sin pasión.
como la luna al mar
la lejanía y el placer del instante absoluto.