Frente a las barricadas tres jóvenes estudiantes.
Sin pedir permiso caminaban contra el viento.
Desatentas, felices.
Pero el tiempo y la noche con su filo y su empuñadura silenciosa.
Lo desataron todo, dejaron el tiempo sin memoria.
Sonriente, cada sombra
Se plasma en el suelo, la pared.
Es mecida por el viento calmo,
deshaciendo el color con su luz oscura.
Adelantó sus pasos fingiendo un futuro.
Simuló lo inalcanzable.
ser Nadie.
El encanto de esa falda.
Ser una pared impenetrable
derrumbándose.
La multitud obediente
Comiendo espanto.
Y llegando con su encanto
mece su esencia mirando al viento.
La fuerza hecha espuma en las manos,
La cúspide y la dicha de saberse caído.
Desapareció.

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