Sembrando la noche con mis manos
detenido al pasar una luz de agua por mi cien.
Voy y no sé, llego y no encuentro, busco y nada aparece.
No desespero.
Solo mareas, un alma Thelonious escarbando un piano.
Invento una brisa fresca al cerrar los ojos, al dejar morir el ayer.
La noche no cesa, que no termine...
la deseo detener infinitamente como Sísifo la roca, sin fustigarme....
solo dejarme ir, alejándome como un barco de vela silencioso en medio de la nada.
Podrían inventarse tantas cosas, correr desesperado intentando una alquimia inédita
todo éste salto en algo, pero se posa una sombra que va deslizándose trepidante sobre el olor de la sal.
Un sonido apagando el frio del cuerpo,
templando el alma hasta agotarla.
viene el amanecer y los arboles sin hojas hacen entender.
Que ya no queda nada.



