Sus ojos, días de boca seca.
manos de profundo mar.
Abismos diáfanos de silencio.
Y es la nada sin mediación,
Es entregar absorto
el tiempo indeterminado,
a transformar el movimiento en aire,
a ser indistintamente uno, miles... nada.
Y, posar la sombra que no siente
en una habitación infinita.
sabiendo asombrado que
los laberintos como el horizonte
se mueven con uno.
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