viernes, 15 de marzo de 2019

si.




Como un sonido, un temblor, 
un fuelle jadeante,
un dolor que no se borra,
un ser oscuro y desahuciado.
Como una última esperanza,
como un adiós de nunca más.
Como la muerte de la sangre,
como un imposible porvenir,
Como la noche final del mundo.




el otro

Ni ese instante.
Donde se funden océano y sol en una sangre lenta y roja, universal.

El lado de la moneda donde el rostro o la espada dan al azar el privilegio de su rutina.
La imagen inmaculada de un cristo sangrante y fatigado, la luz fraudulenta de un milagro instantáneo.

Un muerto más o mil muertos más todos son el fin de ese recorrido que es océano vasto.

Quise ser ese animal que luego de un acto acrobático y  heroico se esconde de nuevo en la oscuridad, desaparece.

Y sólo eso pudo algún día haber sido el último vestigio de mi mayor logro.

Se va inundando la mirada con una sonrisa venidera

palabras

Donde  llega caminando penetra toda su soledad.
Sus ojos, días de boca seca.
manos de profundo mar.
Abismos diáfanos de silencio.
Y es la nada sin mediación,
Es entregar absorto
el tiempo indeterminado,
a transformar el movimiento en aire,
a ser indistintamente uno, miles... nada.
Y, posar la sombra que no siente
en una habitación infinita.
sabiendo asombrado que
los laberintos como el horizonte
se mueven con uno.