jueves, 30 de agosto de 2018

La deuda

Y puede proclamar todo el dolor de su pecho como una consigna caduca y sombría
Ya es sólo lluvia que pasó, la débil iniciación, la voluntad perdida.
Es cierto que puede y lo hace como una rutina fustigante y torpe, recordarse por qué no fueron tantas cosas ya.
Y es una deuda pesada y profunda, es una vida llena de mar, de la profundidad del mar, de su soledad húmeda, de su barco agobiado y roído, de su mirada despreciada por cualquier paisaje.
Hoy y siempre ha sido detenerse y mirar el profundo fracaso, la absoluta derrota, la total y vil excusa de lo que no pudo ser, lo que no se fue capaz de conseguir, conseguir y mantener, mantener y proteger, proteger y no dañar.
Y así cómo cualquier materia hecha de nadas...se consume el día, la tarde, la noche, el sueño y de nuevo...La deuda.

No hay comentarios: