miércoles, 22 de julio de 2015

El va llevando todos sus  dolores, su culpa hacia la noche serena.
El verdor de la mirada se apaga ante unos parpados dormidos de placer
el crepitar de los arboles en la montaña,
la calma de un viento suave, casi taciturno...
Alejarse en ese marchito sonido de su corazón
Diluirse en esa sonrisa que lo borra todo.
Limpio...sopesado ante un precio inmerecido...
Levando las anclas como velas ante el fuerte viento.
y sucumbe al impulso venidero...
conociendo.
sin necesidad de haber sido.

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