El viento trae fresco resplandor, otro hombre se despliega ante mi, lo observo, un relámpago atraviesa su morada, a la vez ve desde afuera una escena que se repite tercamente, un camino lleno de curvas, la velocidad como compañía y el temor de no detenerse, el deseo de mirar, pero siempre dejando atrás la escena, perdiendo de vista lo deseado.
Ya es cotidiano detectar entre los miles de ojos las sinuosas rebeldías, los arcos del triunfo que cada pequeño y torpe ser se construye con idolatría, desestimando el futuro que no podrá cambiar.
Se que de mi morada solo quedaran cenizas, la vuelta al elemento primordial, al hijo desecho del fuego...al futuro de cualquier intento.
Sé que solo observar y dejar, me vuelve cómplice, pero ante la denuncia, auto denuncia, queda la tranquilidad moral de haberlo advertido.
Y continua el viento trayendo el frescor a este dia, inspirando los mejores deseos, poniendo a prueba todos los mecanismos hechos para la derrota, dejando fluir al paso de los minutos cada vez mas, la inspiración y el cerrar los ojos bajo el sol, sintiendo la despreocupación de saberlo un instante pulcro, sin rodeos lleno de soledad.

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