Y sí, el hambre es gratis, la muerte también lo es, y algunos seres se mueven vertiginosamente, ansiando y sin postergaciones, jóvenes almas derrumbadas en medio de sabanas húmedas y sonrientes, impregnados de sal, cuerpos de sal, salobre placer lleno de sol.
Es gratis la dicha, la mirada, y son sonidos palpitantes lo que se teje dentro tuyo, fluyes y eres roca, fluidez de lava, lento movimiento de lava, incandescencia, río de luz en la noche, tibieza, lenta servidumbre, y tantas cosas son un deseo inmaculado, solemne...sed, solo eso, sed.......
Y la llama que se va deshaciendo dentro del recinto, meciendo en las sombras todo lo que puede ser inventado alrededor, también decae, es movida por algo invisible, sirve a algún propósito, sin fuerza danza.
Y no importa qué se de, con qué inmenso placer se entregue, se comparta, se trate de proveer, alimentan movimiento, que alimenta una llama, que alimenta la tibieza, que alimenta la noche que no muere.
Mira, mi lengua...eso también es gratis.

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