El hombre, conoce aves que en mitad del cielo, dejan suspendidas sus alas, sin preocupación se limitan a sonreírle al viento, a depender de la invisibilidad, de la libertad del paisaje a veces hecho precipicio, sonríen, plácidamente van descubriendo un poder ilmitado en ese goce.
También hay algunas que prefieren volar y suspenderse para luego, sumergirse en un violento choque contra el agua, hay tantas formas del vuelo.
Algunos animales usan su aguijón y penetran su propia carne, seppuku, milagro...
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