martes, 19 de agosto de 2014

papeles postumos

Hoy despliego unas alas hechas de viento. Dejo a la noche el destino y sus sueños Deseo que la muerte interpele con sus designios los días, nadie podra decir quien fui yo, solo un recuerdo deleble. Ya solo sonríes a la nada y... Encuentro un cuerpo llagado por los días. Pero sus movimientos llenos de sal no traen nada nuevo, son la continuidad simplemente. Y la vida, ese yunque que decide inefable. Transitará dejando de mi y de todo este sabor a nada, manatial que inspira. Hoy entrego el verde de mis ojos al abismo. Esas aguas rotundas donde el amor solo va dejando el paso de los días y un recuerdo. Hoy dejare el mundo de péndulo y admiración, hoy en silencio me alejo de todo. Hoy volveré a ese lugar al que no renuncio. A ese hastío que es solo el vaso en la mesa de un comensal desinteresado. Hoy Las partes de mi se mezclan imponiendo la brevedad y la calma. Nada me pertenece y yo no culpo al destino. Seré silencio Seré un ser tranquilo Hoy ante el espejo me entrego a ese desconocido. Lo observo detenidamente, lo delimito y encuentro cada vez más caprichoso y errático su camino. Hoy mis ojos verdes en silencio, en ese silencio que agota, Se rinden Hoy me entrego al desden, ese océano donde solo hay levedad Estoy solo Soy uno Soy nadie Hoy sonrio, que de mi no quede tu cuerpo, ni la sonrisa esculpida en los días de prolongado alivio Que de mi lengua no salga delineada la forma y una silueta de sal. De mi no quede un recuerdo Tu también mueres conmigo Y a nadie el destino redime o salva.

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