El hombre ciego, roto, entregado a la nada, esta perdido.
Su comunicación ha entrado en un terreno indescifrable, una circunstancia, un irse no mas hasta desparecer, así a la vista de todos se abran los ojos y atentamente se observe un ser dispuesto a escuchar, estar, responder. No hay nada detrás, silencio y capa oscura o la certeza que da la imposibilidad de recorrer mas caminos y de saber que los fragmentos que quedan de el se limitan a un instante donde la trascendencia no existe mas que como ideal.
Todo se mueve e impercepriblemente ese movimiento nos arroja al olvido.
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