martes, 8 de abril de 2014
Silencio
Debería empezar por no nombrar algo, agotar la decadencia, dejarse llevar, pero es imposible no tratar de entender los tránsitos, los movimientos de lava, de saliva, esa especie del deseo que es el recuerdo.
El Hombre ha vuelto a soñar, en medio del encierro se han desplegado en su inconsciente imágenes de nubes, espacios interminables de la nada, lo onírico, ese sueño lleno de sentidos, de discursos amorfos y de relaciones dadas por la imaginación de un adicto.
Lo sueños, ese juego de palabras que quieren nombrar lo que las manos no alcanzan a tocar en pleno vacío...El Hombre quisiera tantas cosas y realmente no quiere nada. No ha entendido, supone, la placidez se le vuelve unas manos atadas, un cuerda amarrada a su cuello. Y a veces solo la libertad es un soplo de vida...es soledad...is autism.....
El Hombre manifiesta su condición sonriendo, alejando las preguntas, jugando con el entendimiento ajeno, siempre es más fácil engañar que decir abiertamente las cosas, siempre resulta más soportable al público lo obvio que la guerra de sentidos.
No escribe para nadie....
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