viernes, 29 de noviembre de 2013
No.
La reiterada sensación, el estar y no ser, el ser y no estar, el juego del verbo y de la carne....el espacio donde ninguna palabra alcanza.
No puede El Hombre sutilmente darse o quitarse, las llamas se alimentan del viento y el fuego se apaga al querer cerrar los ojos.
No huyas y no temas dicta la vida....Esto es estar siendo, así no sea más que un día tras otro y todas las cosas que pasan veloces e insignificantes.
Recuerda El Hombre una manos llenas de olvido que alguna vez se precipitaban en caricias y ya no existen, no tienen carne pegada a sus falanges, no sienten la tibieza de ése otro, simplemente murieron y lo que quedo es una marca sutil en la mirada que ya dijo adiós.
No hay un sitio donde detenerse, no existe un lugar donde guardar lo valioso, lo profundo. No tiene El Hombre una imagen nítida de su futuro ya que éste no esta dibujado, no tiene límites, solo es liviandad.
Porque en perspectiva, ni Él es algo de lo que valga la pena guardar un recuerdo.
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