lunes, 21 de octubre de 2013
Qué son...
Huesos tendidos sobre unas sábanas, carnes fulgurantes, aromáticas y una noche pesada de sudor, de cobardía y de sutilezas olvidables.
Los ojos verdes llenos de simpleza, esa mascara del tiempo. Ser y no, ir a ningún lugar, todo sitio es ajeno, lugareño del olvido, descendiente de serpientes olvidadas y sonidos dispersos por el viento en medio del temor de cosas que ya no son.
En desacuerdo, grita El Hombre, en desacuerdo de lo que es dado, de la imposición moral, de la sordidez de los lineamientos de un mundo torcido para los más....
Esa mujer desnudaba su sencillez vuelta carne, poseída por su ser grita basta, encendida por un aroma susurra No, pero siempre esta la duda de manos moviéndose temblorosas, fingiendo ser la distancia.
Son huesos dice lúgubre el tango inexistente....
Son solo eso y nadie que te banque el peso de los días... el peso de los días, el adusto signo de su rostro diciendo, no tengo ni una fiola y mostrar luego la dentadura corroída por el tiempo.
Saber que alguna vez fue El Hombre entre sabanas y ahora solo sus huesos diciendo cloc cloc..acá no existe nada más excepto lo que queda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario