Un hombre.
El reflejo de un mar y un cielo azul que lo abarcan todo.
Suficiente, dicta la vida.
No puedes meterte, no puedes nadar ahí.
Sonríe...sabe.
Cierra tenuemente sus ojos. Espera...apacible.
No hay clepsidra en su espíritu...es libre.
Al abrirlos encuentra al fuego celebrando junto a su piel.
Todo es rojo. Acaecido esta.
Camina lentamente y la tibieza lo inunda todo.
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