jueves, 19 de septiembre de 2013

Ayer o él.

El Hombre sabe que ya todo fue, que como un viento fresco ella paso por su vida, la inundo, lo hizo ser completo, infinito. No sabe si agradecerle el hecho de siempre ser a su lado la felicidad completa, es sabido que a él esa palabra lo angustia tanto como el llamado a la cordura o a la calma. El la amo, ella también lo amo a él reza la oración. Gracias amarilla. El ayer no importa, ni es importante cómo El hombre lo mire, cuando entre el recuerdo emerge siempre una sonrisa y una sensación de inconmensurable gratitud, solo se puede pensar que no solo fue bello sino que a su vez dejo algo importante para el resto de los días. La vida le ha dado a El Hombre respiros antes de sumergirlo de nuevo en caminos o paisajes desconocidos. y de lo que recorrió solo queda siempre la extraña sensación de soltar las manos y continuar.

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