sábado, 20 de abril de 2013

1

No fueron necesarias abstracciones de ningún tipo. Fue solo piel retorcida, carnes temblando, saliva y sudor, el aroma agrio del placer. Un café lleno de sonrisas....buscándonos, soplando el pocillo y revolviendo lentamente con una cucharita y ella mirando el color negro como si fuera algo absolutamente extraño y ajeno, observando llover detrás de la ventana...otra vez llover. y siempre la música parpadeando detrás de un trueno, del temblor. volvamos dice....caigamos, insinúa...el árbol es inmensamente profundo y guarda todos los secretos. y yo...

No hay comentarios: