lunes, 10 de diciembre de 2012
la entrada
Empieza la “apnea”, el descenso, esa forma de inmersión típica de quienes han desarrollado ciertos cartílagos, branquias y capacidades liquidas. Se empieza a notar en el agua, a cada instante, que su profundidad no es misteriosa, ni produce temor…es claridad!!!!
La espuma del movimiento, el AZUL, frondoso colgado del techo diciéndonos que el cielo está al borde la mano, en el instante mismo en que se acaricia el precipicio. En ciertos momentos la caída es solo un terreno donde los ojos se apaciguan, es un placer descender silencioso sintiendo el viento, en esa pose de ojos cerrados típico de los niños cuando quieren soñar.
Las plantas aplauden gozosas, el viento juguetea empecinado con las oraciones de un Buda distante y desentendido…..Todo fluye…es energía. Y yo me voy hallando…
No existe la queja…..voy dejándome limpiar con una esponja áspera mientras unos ojos verdes me reflejan…es necesario.
Pero siguiendo al creador de la magia, Larsen lo sabe: No hay plazo que no se cumpla.
Y aquí estoy.
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