viernes, 2 de noviembre de 2012
El paso.
He visto los ojos de una mujer, el dolor de un hombre, la sangre de la venganza, la sonrisa de la maldad y la felicidad, hace poco mis ojos y mi cuerpo abrazaron a un hombre que ahora yace muerto. Son esos sonidos cotidianos y estúpidos los que han provocado un enorme hartazgo, una forma de la vanidad, supongo. Una forma, posiblemente la más estúpida, pero la veo como una vía, un arma, una máscara.
Pero quiero que entiendan que es en los murmullos sucios...los que saben a sal, a tierra, a noche, donde yo encuentro una melodía simple que me hace sentir agazapado...
He muerto mil veces en las carnes dobladas y la sangre derramada.
Y aún me sostengo.
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