
No sabré si los hombros son o serán una parte importante en la historia de los recuerdos...pero sobre ellos reposa el hastío.
el ciego, quién lo creyera supongo yo, también se complace cuando entre las imágenes que aún recuerda entiende que la plenitud también puede ser una apuesta con el vacío...sin amagos de dolor...la simpleza de la vida lo exige...
las manos observadas desde la retina de mis ojos son mantas que cubren mi rostro y a su vez la tersa sensación que producen en una piel...que sin más es la morada de los placeres. No engaño a la vida...la detesto y ella...quien lo creyera..todos los días me recuerda que no soy aún bienvenido.
2 comentarios:
sería bueno que empiece a eliminar algunos.
No. yo no olvido..
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