viernes, 31 de agosto de 2012

El sueño...el espanto.

El Hombre entró en la habitación donde su abuela trataba a cada palmo de su respiración prolongar un segundo mas su vida...deseaba que una luz o la fuerza interna de cualquier milagro pudiera poblar sus vidas de las mismas cotidianas experiencias, barrer el solar, sentir el aroma de la tierra y las flores al ser bañadas en las noches por la regadera, percibir la caída del sol a través de las copas de los árboles; permitirle disfrutar un instante más de esa dicha que no se olvida.
Eso ha sido siempre la misma y recurrente pesadilla, la fuerza de un recuerdo que no se desvanece, la añoranza de volver a los días donde no tenía que soportar, donde los golpes eran dulces, pero nada es como se lo recuerda, ya pasó y terminó, eso es aceptar...morir un poco y seguir dejando que la parte que aun no perece siga palpitando...riendo...así se pasa la vida...como una broma...un muy mal chiste.

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