miércoles, 11 de julio de 2012

la Imaginería

Quisiera un mar de sexo, el olor de sus manos aplacarse en mí, tomar esa carne que se pudre y hacerla temblar, pero soy un vertedero de la nada....un trozo de roca en medio del vacío, en medio del oscuro espacio del tiempo.
Mis manos sumidas entre la tierra, contemplando los colores que de ella emergen al sol de los días, desearía la entrega de alguien con colores, sin disimulos, sonreír y poder sortear las escaramuzas cotidianas, el temor a la muerte, el dolor de todo.
Quisiera El hombre poder andar con displicencia, saberse completo con algo, un todo de dos, dos pedazos diversos de una misma cosa, una misma intención...pero irrumpe la vida...toca o tumba mi puerta...me desplaza entre la solitaria melancolía y el desdén de la palabra consuetudinaria...quiere El Hombre Llegar a algún lugar sin nombre, con las mismas fuerzas que cuando se disponen a mover los pies hacen que estos se desplomen frente a la realidad que como una totalidad siempre vuelve recurrente a decirle NO.
Punto.

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