
Ella viene hacía mí, su mirada está vacía o vaciada o llena de nada o hecha de soledad, sus ojos se entrecierran un poco por culpa de una luz que yo no ubico y yo la espero calmado, no sin sentir un poco la exaltación por ir recordando su aroma, delineándola con mi mirada, distribuyéndole atributos a mi antojo, recordándola...pero no. Ella está ahí frente a mí y yo la observo...soy una palabra…soy la desilusión. Sé que cruzamos tres o cuatro frases y no logro imaginar las palabras que pude haber dicho...tampoco se con cuales ella bautizo mi alma dormida.
Me levante exaltado…agradecido con el sueño por traer a mí en medio de la noche y a través de sus mecanismos a una mujer que no me dijo nada...que me permitió...
Como a muchos mediante sus manos…salir un rato y en medio de la oscuridad…volver a volar.
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