La voz de El Hombre era a veces suave como la seda....en la oscuridad podía ser fácilmente confundida con una caricia o un sonido; Shhhhh...podía ser ínfima o infinita. Tocaba con dedos de aire, con letras y párpados, con el desparpajo que solamente una sorpresa puede generar .. También era en algún tiempo un canto o una súplica recurrente...un mantra, un eco, un vacío.
O estas manos, o estos ojos que solo observan, ven pasar, con su color pradera....
con sus labios de atardecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario