Ya no miro, no busco encontrar una luz, metafísica de la esperanza convertido en anécdota, en juego verbal, en saliva, en mentira.
Ya no deseo….
El hastío se poso como una diosa que especula entre oídos…diciendo palabras agudas e inéditas.
Ya el pasado no me recuperó, los recuerdos cuando no importan se olvidan, y esas fibras de piel ya no son nada, los nombres que antes posaba en mi boca no mueven una sola fibra en mí, y pensar que antes suspiraba y anhelaba eso, soñaba con el olor de pieles derretidas, tocadas, penetradas, soñé con que estaban desarmadas bajo mi peso, ahora aprendí y creo que esa fue su función, a creer que no le debo nada a ninguna mujer y que de tantas manos y ojos y bocas y sexos no deseo ninguno. Los pocos recuerdos que tengo son imágenes borrosas, frías, absurdas, posiblemente maquilladas por la tontería y la sonrisa.
Ahora sé que es mejor esta solo que recolectando cosas que más tarde no tendrán ningún valor.
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