Y se quedaba mirando un pequeño espacio en medio de la nada, notando, como iba bajando la claridad como una miel espesa, lenta, total. En medio de la soledad iba sintiendo como brotaban sus pensamientos, esas pastillas que el dolor de cabeza ataca. Solo. Sin sensación de fuga, con hiel en la garganta, con hastío, con asco, con el deleite y la desazón propias de la derrota. Con el maravilloso odio que brota tras la pérdida, con el peso de más días, de más recuerdos…Iba notando como al cerrar los parpados podía sentir unas manos que lo tocaban, una boca que decía su nombre, uno ojos que con cierta avidez e inquisidoramente lo llamaban. Y ahora todo es vacío, son imágenes que van perdiendo su tono, notas que dejan de ser claras y se convierten en el pretexto de un mal respiro.
Cuantas veces escribiré estas palabras. Cuantas notas se necesitaran para componer un Allegro ma non troppo….
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