Retirado en un rincón, observando como el sol se desplaza a través de las hojas, notando como se torna el verde oscuro en un color más pálido, como el tiempo juega con los tonos del día, le duele el pecho, aspira su cigarrillo, desplaza sus ojos por la tierra, ve el diminuto e incansable trabajar de unas hormigas que acarrean como una bendición lo que sera el alimento, la supervivencia, el mañana.
el sol golpea su rostro y lo obliga a moverse, en un último intento por hacer algo, suelta su cigarrillo y nota el sudor comenzar a brotar de su espalda.
Estoy tan solo- piensa.
una furiosa patada espanta a las hormigas que han quedado vivas.
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