Con cuanta codicia el hombre acariciaba el pasado, ese momento de pan y mesa llena, de juegos místicos y tambaleante placer.
Llenos los labios de palabras tercas, de obsesiones desmedidas; de esas cosas esta hecho el olvido repetia el Hombre.
El silencio lo concreta todo pensó el hombre; sólo es ver como las conversaciones de los demás se esfuman finalizada la tenue presencia.
ahí esta el detalle.
eso es todo.
dejar que las palabras cubran como migajas el suelo, sin dueño.
Ni un poco de mi presencia, decía el Hombre.
Eso es ser.....No llamar las cosas...eliminar su existencia.
Pensaba el Hombre.
Triste engaño....
La falta también se nombra.
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