El hombre estaba barado, sentado en la acera tomando parsimoniosamente de su cerveza....dejandola pasar por su garganta....El amor se le volvía una palabra que indistintamente se podría usar de queja, pretexto, alusión o mentira...La realidad se le hacía un agua en la boca...la desazón de esa experiencia.
Todo estaba bien en ese puesto...lejos de él cualquier colina podía derrumbarse para su alegría...el regocijo lo encontraba en la soledad y sus pequeñas enfermedades, en sus manías en sus obsesivas maquinaciones; contar los pasos recorridos, recordar, hurgar en su memoria como si levantara piedras, pequeñas habitaciones de donde huian animales minusculos, diminutos renglones de su vida...esa parte que algún día fue piel y más que eso, sonrisas, y posteriormente desencuentros....ahora son nada...sólo el paso...
lo que ya se agotó.
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