miércoles, 5 de enero de 2011

solitude

Encantado el Hombre desnudaba con sus ojos el recuerdo del día, desmesurado silencio, el ayer apagado entre sus manos.
pensando...deteniendo la mirada en las nubes que acompañan esas tormentas que lo limpian todo.
el desastre se veía llegar; pero de ninguna manera habrían pérdidas, en un pueblo sin valor, en gentes sin valor, moral indudablemente, las pérdidas se cuentan como gallinas ahogadas, pensaba el Hombre. La tormenta ascechaba desde la cúspide de la montaña, tranquila, sin prisa iba acomodandose entre los árboles, los cerros daban inicio a el abrazo humedo, dejaban descender hasta y por el río todas las gotas acumuladas en la lejanía.
El Hombre se acomodó en la mesedora y abrió un libro, paso los ojos por las páginas agotadas...... utopía de un hombre cansado.....Borges.
sentía esa pesadez inagotable..... como si de su presentimiento tambien se desprendiera una esperanza minúscula....una forma del afecto....un recuerdo más.

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