Maruja desgranaba la mazorca, pensaba en moler el maíz, el trabajo, la fuerza. El afrecho en las uñas desgastadas, los ojos puestos en el movimiento de las manos....el silencio de sus ojos...la antigüedad de su silencio.
eso niño Andrés es mejor que se quede quieto un tiempo...
el sol bajaba raudo por entre el platanal, el verde se veía menguar contra el piso.
Maruja levantaba la mirada y encontraba la espalda del hombre, ese singular...esa soledad tranquila...
Eso es mejor niño Andrés, no siga que el camino siempre acaba...no siga tratando de andar caminos de viejos sin escucharlos, decía Maruja...déjese ir...quédese callado niño Andrés, las mujeres lloran siempre acompañadas, así dejan secar el ardor de la derrota.
las gallinas cacareaban palpitando detrás de los arbustos, movían el matorral...desenterraban su alimento...
el olor de las plantas, deje que pase el tiempo le decían...
dejar de pelear también es una victoria...es como cerrar los ojos...y el los cerraba.
Las palabras eran como ordenes para él...
el agua se deslizaba lenta por el riachuelo....
ese aroma lo impregnaba todo...
déjese ir niño Andrés...
le decía..
déjese ir...
de tantos golpes lo único que tiene bueno son las sombras..mírese los ojos...el silencio, mírese. Le ordenaban.
2 comentarios:
Eso me acordó de la foto de un niño disfrazado de campesino que vi hace mucho mucho tiempo.
El tiempo....anónimo...el tiempo..que cosa loca esa...hasta bonito que es, ahí todo silencioso, acabandolo todo.
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