martes, 13 de julio de 2010

Balandú


De nuevo los detalles minúsculos, el epitafio al frente tratando de decirlo todo por él...indescifrable.
Ella caminando displicente con un cigarrillo apagado entre los labios, un andar acompasado, alguna marcha fúnebre desconocida, alguna forma de la soledad.
De noche sin lluvia, un frío silencioso se extiende a través de las hojas, las paredes, sube lentamente atormentando la piel, desechando escamas Balandú.
El hombre ha llegado....pensó.
viéndolo caminar, con el sombrero apagado en las sienes, algunas gotas secas pegadas a la piel, un elixir apagado, ha llegado el hombre se apresuro a exclamar, desconociendolo, sin mirar sus ojos.
Llego el hombre a Balandú, pensó ella.... y descubrió que estaba sola.
había un libro entre las manos, escondiendo letras apócrifas como silencios.
el sol decae en la tarde lejana de Balandú, la sombra de los 100 años, el saman silencioso siguiendo la lectura. Ha llegado el hombre, pensó ella....Balandú quedo desierta.
la intemperie la agotó, caminando hacia su antigua morada...fríos sus ojos,
se sintió tocada por los labios, amarrada por un deseo áspero como la tierra, su piel cedió ante la saliva, la furia espesa, ella pensaba ha llegado el hombre....ella mitigó su tristeza, sometió su silencio...
exclamo...

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