jueves, 29 de julio de 2010

Y???

Maruja desgranaba la mazorca, pensaba en moler el maíz, el trabajo, la fuerza. El afrecho en las uñas desgastadas, los ojos puestos en el movimiento de las manos....el silencio de sus ojos...la antigüedad de su silencio.
eso niño Andrés es mejor que se quede quieto un tiempo...
el sol bajaba raudo por entre el platanal, el verde se veía menguar contra el piso.
Maruja levantaba la mirada y encontraba la espalda del hombre, ese singular...esa soledad tranquila...
Eso es mejor niño Andrés, no siga que el camino siempre acaba...no siga tratando de andar caminos de viejos sin escucharlos, decía Maruja...déjese ir...quédese callado niño Andrés, las mujeres lloran siempre acompañadas, así dejan secar el ardor de la derrota.
las gallinas cacareaban palpitando detrás de los arbustos, movían el matorral...desenterraban su alimento...
el olor de las plantas, deje que pase el tiempo le decían...
dejar de pelear también es una victoria...es como cerrar los ojos...y el los cerraba.
Las palabras eran como ordenes para él...
el agua se deslizaba lenta por el riachuelo....
ese aroma lo impregnaba todo...
déjese ir niño Andrés...
le decía..
déjese ir...
de tantos golpes lo único que tiene bueno son las sombras..mírese los ojos...el silencio, mírese. Le ordenaban.

martes, 13 de julio de 2010

Balandú


De nuevo los detalles minúsculos, el epitafio al frente tratando de decirlo todo por él...indescifrable.
Ella caminando displicente con un cigarrillo apagado entre los labios, un andar acompasado, alguna marcha fúnebre desconocida, alguna forma de la soledad.
De noche sin lluvia, un frío silencioso se extiende a través de las hojas, las paredes, sube lentamente atormentando la piel, desechando escamas Balandú.
El hombre ha llegado....pensó.
viéndolo caminar, con el sombrero apagado en las sienes, algunas gotas secas pegadas a la piel, un elixir apagado, ha llegado el hombre se apresuro a exclamar, desconociendolo, sin mirar sus ojos.
Llego el hombre a Balandú, pensó ella.... y descubrió que estaba sola.
había un libro entre las manos, escondiendo letras apócrifas como silencios.
el sol decae en la tarde lejana de Balandú, la sombra de los 100 años, el saman silencioso siguiendo la lectura. Ha llegado el hombre, pensó ella....Balandú quedo desierta.
la intemperie la agotó, caminando hacia su antigua morada...fríos sus ojos,
se sintió tocada por los labios, amarrada por un deseo áspero como la tierra, su piel cedió ante la saliva, la furia espesa, ella pensaba ha llegado el hombre....ella mitigó su tristeza, sometió su silencio...
exclamo...

martes, 6 de julio de 2010

De nuevo el hombre no nuevo.


Pudo, o lo inventó, el hombre buscando, vio, sólo por un segundo logro distinguir entre la mirada, el silencio y el desinterés, lo que se escapaba en halos, era la presencia misma. ella lo entendió y logro escapar con un movimiento bien calculado de su rostro.
pero la verdad estaba dicha y él hombre pudo entender que sólo detrás de esa mirada, había una simple tristeza, elemental, y era con esa con la que había construido su morada, escondiendo escombros había logrado a base de un rigor impecable, encontrar la forma más elemental del engaño, la mentira, el estupor y el hastío.
el silencio no invadió nada, siempre en esos encuentros era parte de todo.
Aciago el camino le decia, mientras caían gotas de sudor por la frente, moviendo sus manos, tanteando el pantalón, sacando el pañuelo sin apuro, moviendolo por su frente, escondiendo por unos segundos los ojos en la tela celeste, inventando algo más allá de la ceguera repentina.
un auto estaciono cerca de la entrada, tapando la posible salida, hundiendo con fiereza los colmillos ante la posibilidad de la huida.
las hojas de los árboles, verdes, radiantes ante la tarde de sol, se golpeaban contra la ventana.
volvió a mirarla, pero en ella no había despedidas, ella nunca estaba.
al levantarse, recordó sus manos hundiéndose en el pelo, jugando con la cintura, los labios rojos, las marcas del rouge en el vaso, quiso encontrar algo que decir......
pero le entrego una última mirada y después lentamente el silencio de su espalda.

viernes, 2 de julio de 2010

si todo fuera un recuerdo

Penso el hombre.
Dónde quedarian las alegrias, en la parte mas alejada de los ojos, en el rincon olvidado, serían el agua que hace el pan, que nadie nombra, la humedad podrida de las hojas, la parte de abajo, el silencio de los marsupiales.
la felicidad es esa lejanía penso el hombre.
con una minúscula antipatía desperdigó sus sueños, los reprodujo en los labios hasta volverlos una plegaria.
dónde lo demás?
en todas partes siempre.
hasta el hastío.
recordó el hombre.