martes, 10 de noviembre de 2009

de tanto andar...

el problema no es profundo. No. no lo es.
no puede ser profundo nada donde hay tanto vacío.
y no es el mundo ni sus circunstancias, nada de eso, soy yo.
tengo ganas de noche, silencio, creer augurios dictados por las estrellas.
estar sentado clavando la mirada en la cúpula oscura, inmensa y sublime.
dejarme ser por un momento yo.
suspenderme en ese tiempo que ya es lejano.
quiero tener el tiempo en mis pies, sentar la soledad y mirarla, sin enternecerme.
en silencio, darle un nombre.
quiero ver la muerte, jugar con sus manos pulidas, sublime su mirada.
la mia, que no diga nada.
pensar, que el mundo es tan pequeño, creer que alcanzamos algo.
ser, que palabra.
con cuanta cordialidad la asumimos.
y con cuanta sevicia buscamos con cuanta gula le damos precio al otro.
hasta tragarlo....para luego vomitar.

1 comentario:

Diana Z dijo...

Hay vacíos muy profundos… qué si no un vacío, hace perder la dimensión de profundidad: pocas veces puede verse el fondo y tantos nos perdemos buscándolo…
A lo mejor si es el mundo y sus circunstancias y nosotros también, siendo, inevitablemente, una pieza más...
¿Por qué callar las miradas?... si son de lo poco que sigue teniendo sentido dentro de todo lo que ha cambiado, lo que se ha perdido, transformado, inventado.. en un mundo tan grande para muchos pero tan insuficiente para otros tantos.
¿Qué tal si pudiéramos inventar la arena? ¿hasta dónde extenderíamos el mundo sin terminar de conocerlo?..