sábado, 21 de noviembre de 2009

Tool live....

Tool


I know the pieces fit.......

martes, 17 de noviembre de 2009

milonga


El desentierro reinaba dentro de la multitud, había algo de caduco en el aire, era pesado entender los movimientos acompasados, eran el dolor, aparentemente algo los manejaba parsimoniosamente.
un arbol, un roble si mal no recuerdo, nos daba la espalda.
se movian sus hojas, era una melodía aún más sublime que los ojos pesados ante la derrota.
el silencio, el aire agobiado era tambien parte de esta escena, tres extraños llevaban en sus manos la musica triste del cortejo. que arrastraba la hojarasca.
los demás, quienes si ya no había nadie?
el niño cargaba o cargó desde siempre una piedra con su nombre y a través del tiempo una inscripción se iba dibujando.
caía la noche y se agrietaba la tarde.
que sonidos esos, cómo olvidarlos?
nadie siquiera murmuro, alguien inesperadamente abrio los ojos y miro sus manos, era él.
quien seguía finalmente llevando el compas, la milonga, fumaba, cerraba aplacadamente los parpados.
sonreía.
callaba.
pero se borro el color de la ciudad y llego la noche, como una señal
sutil, siempre venía a buscarlo.
finalmente
los encuentros se dan y todo termina.

shhh

Pero el tiempo me había empobrecido. Mi único caudal eran los botines arrancados al miedo. De tanto dormir con la muerte sentía mi eternidad. De noche deliraba en las rodillas de la belleza. Presa de tenaces anillos, a pesar de mi parsimonioso continente de animal invicto me guardaba de la transitoriedad ínsita a mis actos. Magnificencia de la ignorancia.
Brujos solemnes habían auscultado mi cuerpo sin poder arribar a un dictamen. Sólo yo conocía mi mal. Era -caso no infrecuente en los anales de los falsos desarrollos- la duda.
Yo nunca supe si fui escogido para trasladar revelaciones.
Nunca estuve seguro de mi cuerpo.
Nunca pude precisar si tenía una historia.
Yo ignoraba todo lo concerniente a mí ya mis ancestros.
Nunca creí que mis ojos, orejas, boca, nariz, piel, movimientos, gustos, dilecciones, aversiones me pertenecían enteramente. Yo apenas sospechaba que había tierra, luz, agua, aire, que vivía y que estaba obligado a llevar mi cuerpo de un lado a otro, alimentándolo, limpiándolo, cuidándolo para que luciera presentable en el animado concierto de la honorabilidad ciudadana.
Mi mal era irrescatable.
Me sentía solo. Necesitaba a mi lado una mujer silenciosa, paciente y dúctil que me rodease con una voz.
Yo era un rey de infranqueable designio, de voluntad educada para la recepción del acatamiento, de pretensiones que hacían sonreír a los duendes.
Un rey niño.
Cuando advino, inopinadamente, una era de pobreza, perdí mi serenidad.
Mis pasiones absolutas -entre ellas el amor, que para mí era totalidad- fueron barridas.
En suma, yo era una pregunta condenada a no calzar el signo de interrogación. O un navío que se transformaba en fosforescente penacho de dragón. O una nube que se demudaba conforme al movimiento.
Habitaba un lugar indeciso.
Mi historia era un largo recuento de inauditas torpezas, de infértiles averiguaciones, de fabulosas fábricas.
Un dios cobarde usurpaba mis aras.
Él había degollado el amor frente a una reluciente laguna, en un bosque de caobos.
Huía mugiendo sábanas ensangrentadas. Escapaba del recinto feliz. Las nubes eran símbolos zoológicos de mi destierro.
El amor me conducía con inocencia hacia la destrucción.
El odio, como a mis mayores, me fortalecía.
Pero yo era generoso y sabía reír.Como no soportaba la claridad, dispuse entre anaranjados estertores de sol mi regreso hacia el final.
Las aguas me condujeron como el sensitivo lleva la pesadilla.
Volví insomne al lugar de la ficción.

Cadenas



1- Escribiste: "Estos muros se hacen transparentes cuando te siento.
Mañana traigo los libros.
Te besa".
Mi libertad había nacido tras aquellas paredes. El calabozo núm. 3 se extendía como un amanecer.
Su día era vasto.
El pobre carcelero se creía libre porque cerraba la reja,
pero a través de ti yo era innumerable.

2- Vengo de un reino extraño,vengo de una isla iluminada,
vengo de los ojos de una mujer.
Desciendo por el día pesadamente.
Música perdida me acompaña.



3- Mi fortaleza,
mi última línea,
mi frontera con el vacío
ha caído hoy.

4- Aunque no me conoces, en mi cuerpo tiembla el mismo mar que en tus venas danza.
Recibe mis ojos milenarios, mi cuerpo repetido, el susurro de mi arena.

5- Yo visité la tierra de luz blanda. Anduve entre melones y hierbas marinas, comí frutas traídas por sacerdotisas adolescentes, palpé árboles de savia roja como ladrillo que moraban junto a la tumba de un príncipe, vi viejos catafalcos de gobernadores guardados por lentas palmas. Por los contornos había raíces en forma de tazones donde los monos mitigaban la sed. Pasé un día cerca del lugar donde duermen los ahorcados. Era la época en que los brujos habían partido a los campos de arroz destruyendo todos los talismanes. En las calles vistosas doncellas oscuras danzaban. Entonces los capitanes bajaban de los ojos para explorar la ciudad. De este viaje más allá de los presuntos límites sólo conservo alguna que otra estrella de mar, varios retratos -ella y yo- y un peregrino cofre que encontré en el barco durante la travesía. De aquel idioma y de mis pasos por la tierra dicha no existe imagen que esté hoy extinguida. Los veleros tocan a las puertas del aire donde persisto. La luz me trae delfines muertos.


Tu olor reconquista el estremecimiento.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Atiso


Desolado

De tanto imaginarte, sonreírte, esperarte, me canso. Te veo y pregunto ¿eres tú?
Respiro tu llegada; ya sin creer.

No me pidas explicaciones.
No me quites la idea que tengo, tan vaga.
No me pruebes, por favor, en terreno firme (me harías a un lado).

Algunas veces de ti no queda nada, una pequeña lámina.
Si llegas, te aproximas, te parece bien, sencillamente será otra cosa, otra cosa, cosa de delirio.
Tendrás magnitud y calor.

Eres el otro lado del botín.
¿Comprendes?

martes, 10 de noviembre de 2009

de tanto andar...

el problema no es profundo. No. no lo es.
no puede ser profundo nada donde hay tanto vacío.
y no es el mundo ni sus circunstancias, nada de eso, soy yo.
tengo ganas de noche, silencio, creer augurios dictados por las estrellas.
estar sentado clavando la mirada en la cúpula oscura, inmensa y sublime.
dejarme ser por un momento yo.
suspenderme en ese tiempo que ya es lejano.
quiero tener el tiempo en mis pies, sentar la soledad y mirarla, sin enternecerme.
en silencio, darle un nombre.
quiero ver la muerte, jugar con sus manos pulidas, sublime su mirada.
la mia, que no diga nada.
pensar, que el mundo es tan pequeño, creer que alcanzamos algo.
ser, que palabra.
con cuanta cordialidad la asumimos.
y con cuanta sevicia buscamos con cuanta gula le damos precio al otro.
hasta tragarlo....para luego vomitar.