domingo, 4 de octubre de 2009

el muro silencioso


Ah!!!! miro esas chispitas sonrientes, displiscentes, seguras,
el movimiento, y llega el muro silencioso.
la espada en la que Otálora deja su comercio de palabras.
con todo respeto detrás del muro siempre hay historias de laberintos llenos de sal.
y ni que decir que no creo.
es más, tanta cosa no es más que una ceniza opaca y delirante.
ni que hablar del disturbio.
pero como todo muro silencioso, es uno lleno de lamentos.
acá me sonrío.
este tiene detrás lo más desconocido, y no me abruma.
ya se de encuentros y desencuentros.
mido cada palabra, la estudio escrupulosamente.
no hay plazo que no se cumpla, por eso espero la gracia y la desgracia con la misma sed.
aunque la sorpresa me destiempla un poco las cuerdas y que mas da si afinarlas es solo un acto de paciencia.
en fin, no importa que me pase, siempre esta el muro para darle la espalda a todo, acariciar la piedra fria, tocar sus ásperos rincones, olerla, humeda, gastada, increiblemente antigua.
Sonreír.

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