
llega esta servidumbre, se establece como un comenzal afortunado.
deshace.
juega a dejarme rumiar, a tratar de-construir las posibles elecciones.
a perderme en los recuerdos y las palabras que no dejan respirar, que no dan sociego.
suena un animal ingenuo, y me place presentarlo, su arte extraño, vive una aluscinación constante, la lucidez es un baño dulce y limpío.
alguien toca la puerta y yo no atiendo.
soy ciego de desventura, y las palabras.
unos muertos gritan en la noche ante la sordidez de una guitarra.
todo va pasando. y no se si es alivio lo que siento o una desaforada desesperación por todo lo que he perdido. lo que he entregado al recuerdo como pago.
siempre he tenido la tendencia a confundir ambas cosas.
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