lunes, 14 de septiembre de 2009

y a veces


llega esta servidumbre, se establece como un comenzal afortunado.

deshace.

juega a dejarme rumiar, a tratar de-construir las posibles elecciones.

a perderme en los recuerdos y las palabras que no dejan respirar, que no dan sociego.

suena un animal ingenuo, y me place presentarlo, su arte extraño, vive una aluscinación constante, la lucidez es un baño dulce y limpío.

alguien toca la puerta y yo no atiendo.

soy ciego de desventura, y las palabras.

unos muertos gritan en la noche ante la sordidez de una guitarra.

todo va pasando. y no se si es alivio lo que siento o una desaforada desesperación por todo lo que he perdido. lo que he entregado al recuerdo como pago.

siempre he tenido la tendencia a confundir ambas cosas.

sábado, 12 de septiembre de 2009

nombrar las cosas


La fecilidad y el éxtasis que sintió adán nombrando las cosas, señalandolas con la punta de los dedos, diciendo esto es mío, me pertenece. creandolas a su antojo.
esa dicha y plenitud, se transformó luego en la penunmbra de su deseo; lo que no logró proponiendose abarcarlo todo con su mirada, pero la luz de sus ojos se nubló ante la imposibilidad de los sentidos. (él supo que las palabras no eran suyas, sólo lo manejaban, y vislumbró que era esclavo).
éstas lo mantenían al borde del sendero o en el pozo del abismo.
se lleno de una amargura, se sintió solo, desvalido y paralizado.
de los árboles caían las hojas que él miraba desolado, se desdoblaban las aguas que ya no volvería a ver, lo suntuoso, lo efímero, lo bello y simple.
eso era el tiempo. pero tambien lo grotezco, la muerte se movía entre larbas blancuzcas y la luna dejaba caer su halo de sombra, las nubes, la noche, todo acontecía displicente y él era inoportuno.
su voz no se escuchaba.
a la sombra una mujer jugaba con las flores de colores indescifrables, aluscinantes, diáfanos.
sonaba una música deslumbrante, casi agotadora.
y todo le era ajeno.
y dios?
el espacio se le adormecio entre las manos y continuo apasiguando su carácter.
pidió consuelo ante la muchedumbre de fantasmas, nunca supo bien lo que la realidad le entregaba, no recibió palabras que valieran mas que por lo dichas. El sentido, el sentido.
anochecia nuevamente y de su cuerpo brotaba un ocaso aún mas pronunciado que el suyo. tampoco era entonces un discipulo, ni el guardían de su celda.
ya no era nada, solo un laberínto deconstruido, arruinado, derrotado.
sento su piel ante la efigie que lo representaba, mal.
la sangre brotaba de su boca, roja, espesa.
y caía en las piedras de las que él era dueño y señor, las que protegía con tanto ferbor, con vehemencia y ferocidad.
se iba formando una masa espesa y oscura, mezcla de polvo y barro, y sangre y pasado. lo que el logró conservar, de allí salen en la noche pequeñas sombras a devorar la lluvia. sedientas. como tantos muertos.
silenciosas.
en cualquier punto, la cúpula se destroza meticulosamente, tratando de acabar en paz.

lunes, 7 de septiembre de 2009

el asombro y la desilución


nunca escribire los versos más tristes de la noche, ni parpadearé extaciado ante el tenedor de oro y las manos pulcras que desgastan la meticulosidad entre tanto artilugio rimbombante, de palabras suntuosas como estas.
se nos fue compañeros la vida como el pan y el vino
las mujeres, mil lunas y amigos que se aniquilaron en la normalidad, la moralidad y la tertulia de la paz. CREDULOS...IDIOTAS CONVENCIDOS.
somos malos, somos todos, somos silenciosos y petulantes, afrodisiacamente buenos, como calcuta, como mi madre, hijos de puta todos.
quisiera un barco ebrio, la lugubre medicina, el esplendor, lo que no entiendo a boca de jarro.
vienen los nombres que me disgustan, el poder de las palabras absurdas, no hacer nada, el extasis de mis manos, señores, damas, la ortografia, la desilución, lo perdido y lo nuevo que no me interesa, casi todo, el pasado que me duele, el presente chocante y asarozo, los dias que se superponen y no respiro.
y ahi vamos ciudadanos, conglomerado, peninsulas de gente.
en esta marea de lodo.
que lo es todo.
ya se porque no escribo.
para qué?