Ahora que pasó la noche de ayer con el infierno entre sus manos, sentí como nunca que mi cuerpo era solo una cosa que esta acostumbrado a unos deseuqilibrios medidos por mi a veces, pero en la madrugada, se desató un dolor indescible que me destruyo la necedad, jugo con mis parpados, hizo brotar lagrimas de simple y puro dolor.
la muestra mas sublime de que la existencia de los hombres, sólo esta atada en algo compartido. en eso, en el dolor.
ya ahora un poco mas tranquilo pero determinadamente asustado porque pienso que en el fondo puede ser una presecncia que me acompañe noche tras noche.
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