Se siguen, mantienen y perpetuan los hilos delgados, las finisimas cuerdas, los pequeños espacios vacios.Ahi se encuentran todos los comenzales, los sirvientes, el equilibrista pasando por su mano el tacto de una piel simple y blanca, perfumada y transparente.
Hay una necesidad que ocupa distante el silencio, lo llena de un aire efimero que ya no busca, el trozo de ser derrumbado genera los escombros necesarios para saber que levantarse no es una opcion, pero nada duele.
entre voces que se quejan, llega él tras su palabra y en medio de la presencia dice: no hay nada y dirige su mirada donde el indice muestra, señala un espacio vacio y sonrie.
todo se llena, se crea.
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