
Esos mil movimientos jugando con el silencio, cuantas veces se veran las manos agazapadas, delineando un contorno lacónico, insípido sólo para mí.
Logro descubrir bajo las telas que penden de esa figura un espectro menguao por los días. Es un juego que nuevamente recorro simplemente por no dejar irme en la sinrazón.
Los colores se apagan y me mermo un poco cada instante, las manos se mueven, tantean,
miro como todo pasa y se vuelve lejano y pasajero, se va y no lo detengo.
presiento que logré fue decir tres frases, las creí y todo termino en un engaño
el juego displiscente de la vida pasa, mis ojos tras él.
todo, el absurdo encuentro, la despedida, la permanencia, ah lo etéreo y la esptupidez.
mejor me conformo con la continuidad del silencio, la contradicción y el olvido.
mejor así, mejor me degrado.
hasta que ya no pueda ser nada y deje de ser.
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