
AHHH. perseverantemente aplaudo el raudal, la milonga, el ritmo que extraña, las rayas del suelo.
El destino que me deja plantado.
y yo que persevero.
la verdad entre tanta vuelta el tango y los mismos errores, la concupiscencia de todo lo mio y los malditos, llenos de ajenjo en sus labios.
y sigue el giro cerrado, estricto y pasa el imbecil tan pero tan inmenso tanteando mis pequeños placeres, creyendo de mi lo que no soy, especulando cualquier cosa, inventandome con misericordia y no sin un poco de tristesa y temor.
me lleno la boca diciendo frases que atraen o repelen, pequeño juego, pequeña perdida.
siempre la fatiga que llega instantanea.
me sigo llenando de eso que nombro con cinco letras y que no se si soy.
de tanto rendirse termina uno por saborear el cansancio como un liquido asqueroso y elemental.
ah pero la iluminación no tarda
y no llegará.
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