viernes, 14 de noviembre de 2008

en la noche ese grito....

En la noche tras la brisa que mece las hojas, cae el paraiso, cae la cúpula, cae el deseo.
recuerdo a Borges, su interperie, la ceguera, él dolor. su soledad.
la cúpula distante cae y se desplaza continuamente en un lento crepitar de lejanas luminicencias, el hombre que deformó el desierto, no fue el de brazos abiertos donde descanzara, desfalleciera Matilde Urbach, su soledad, su oscuridad, el hambre de su corazón.
Borges, recuerdo, me precipito, me demoro en el llanto, me desmorono, me derrumbo, soy un sedimento áspero, como él, nunca pude sobornar a la mujer, ella desató su colera silenciosa,
su olvido.
los esfuerzos han sido vanos, como él, para mí cualquier empresa esta determinada por el fracaso.
continua y lo hará hasta la saciedad la vida, el sonido de las cosas simples que a mi se me hacen únicas.
veo, no se que veo, siento y me detengo, palpo lo que no existe, escribo solo para mi, para soportar no se que.
descanzo en medio de tanta obstinada estupidez, me rindo y la maquinaria no se desploma, soy un pendulo, un laberinto, traigo dentro la sangre de los tigres, la amargura del dolor de todos lo muertos.
soy un dolor, el dolor mismo, la infamia, la miseria, el afan y la soledad.
respiro calmoso en la noche donde los pensamientos son mios, aunque nada me pertenece.
el rocio comienza a nublar mis parpados, este segundo acabó para mi.
Borges, es mi laberinto, donde acomodo los muros y me pierdo, no hay nadie que pueda decifrar mi desilusion, no hay nada que pueda calmar el desasociego en mi alma.
Renuncio, me despojo de lo que soy, lo que sea que soy.
Juego con las manos en la noche, en el vientre de la noche, mientras el rocio humedece los campos.
Siempre el sonido, la musica que lo disipa todo.
que pasará cuando en ambos no quede espacio para el vacío?
Borges, el recuerdo de la letra, lo que queda de él, lo que nunca seré.
me disgrego, palpo nuevamente la noche.
siempre detras de esto que escribo se desliza la luna, como una inquietud que no deja de perpetrar su misteriosa repetición.
se apaga la luz de la noche, llega el día y soy nuevamente lo que queda de mi, lo otro.
hasta la sonrisa.

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