miércoles, 26 de noviembre de 2008

la musicalidad del asunto


AHHH. perseverantemente aplaudo el raudal, la milonga, el ritmo que extraña, las rayas del suelo.

El destino que me deja plantado.

y yo que persevero.

la verdad entre tanta vuelta el tango y los mismos errores, la concupiscencia de todo lo mio y los malditos, llenos de ajenjo en sus labios.

y sigue el giro cerrado, estricto y pasa el imbecil tan pero tan inmenso tanteando mis pequeños placeres, creyendo de mi lo que no soy, especulando cualquier cosa, inventandome con misericordia y no sin un poco de tristesa y temor.

me lleno la boca diciendo frases que atraen o repelen, pequeño juego, pequeña perdida.

siempre la fatiga que llega instantanea.

me sigo llenando de eso que nombro con cinco letras y que no se si soy.

de tanto rendirse termina uno por saborear el cansancio como un liquido asqueroso y elemental.

ah pero la iluminación no tarda

y no llegará.


viernes, 14 de noviembre de 2008

en la noche ese grito....

En la noche tras la brisa que mece las hojas, cae el paraiso, cae la cúpula, cae el deseo.
recuerdo a Borges, su interperie, la ceguera, él dolor. su soledad.
la cúpula distante cae y se desplaza continuamente en un lento crepitar de lejanas luminicencias, el hombre que deformó el desierto, no fue el de brazos abiertos donde descanzara, desfalleciera Matilde Urbach, su soledad, su oscuridad, el hambre de su corazón.
Borges, recuerdo, me precipito, me demoro en el llanto, me desmorono, me derrumbo, soy un sedimento áspero, como él, nunca pude sobornar a la mujer, ella desató su colera silenciosa,
su olvido.
los esfuerzos han sido vanos, como él, para mí cualquier empresa esta determinada por el fracaso.
continua y lo hará hasta la saciedad la vida, el sonido de las cosas simples que a mi se me hacen únicas.
veo, no se que veo, siento y me detengo, palpo lo que no existe, escribo solo para mi, para soportar no se que.
descanzo en medio de tanta obstinada estupidez, me rindo y la maquinaria no se desploma, soy un pendulo, un laberinto, traigo dentro la sangre de los tigres, la amargura del dolor de todos lo muertos.
soy un dolor, el dolor mismo, la infamia, la miseria, el afan y la soledad.
respiro calmoso en la noche donde los pensamientos son mios, aunque nada me pertenece.
el rocio comienza a nublar mis parpados, este segundo acabó para mi.
Borges, es mi laberinto, donde acomodo los muros y me pierdo, no hay nadie que pueda decifrar mi desilusion, no hay nada que pueda calmar el desasociego en mi alma.
Renuncio, me despojo de lo que soy, lo que sea que soy.
Juego con las manos en la noche, en el vientre de la noche, mientras el rocio humedece los campos.
Siempre el sonido, la musica que lo disipa todo.
que pasará cuando en ambos no quede espacio para el vacío?
Borges, el recuerdo de la letra, lo que queda de él, lo que nunca seré.
me disgrego, palpo nuevamente la noche.
siempre detras de esto que escribo se desliza la luna, como una inquietud que no deja de perpetrar su misteriosa repetición.
se apaga la luz de la noche, llega el día y soy nuevamente lo que queda de mi, lo otro.
hasta la sonrisa.

martes, 11 de noviembre de 2008

como se va yendo el deseo.

desde la desolada errumbre, mis portigos desperdigados, el sonido del ayer monótono crepitando en todo.
Ahhh! un viento helado que en la noche se desprende con olor a trementina, de un cuadro dejado a merced del tiempo. Una figura donde tu pelo pasa por mis manos, los ojos que el pincel descubre, los labios que delinean una puerta que se abre más allá, hacia el perfume, el dolor.
La ausencia no descubre nada, lo perdido, lo perdido, lo perdido.
Deja pasar el silencio a través de los párpados, las letras que conjuran un retorno perdido ya....
Encontraria a la maga?
Todo termina en una abrupta sinfonía, un desastre hermoso.
todo perece, se olvida.
lo que antes era se va bifurcando hasta la linea de un abismo, casi un delito o una pena.
vomitar palabras.
tratar de conjurarse, dejar ir.
pero no tanto es simple, aunque si sea fútil como lo que detras del viento la arena mueve.
la maga...la maga.

lunes, 3 de noviembre de 2008

de dias y otras sombras

los amaneceres derramados en medio del frío
ella debe sentir sus pies buscando el abrigo de sabanas espesas
el gotear de los días, uno y uno mas y en fin todos lentamente pasando.
un animal se detiene a su lado y observa asombrado, la altura de sus pechos, la forma de sus ojos siempre enfermos de alegría.
afuera de las hojas se derrama lo que algun día fue lluvia y una nube alta y pasajera.
aca se le sonrie a las circunstancias, se las abraza con fervor, con odio y resentimiento.
En Santa Maria un incendio procura derrumbar ciegamente todas las cosas, voy a llamar a mi pecho Santa Maria entonces, lo voy a inundar de silencio, lo mezclaré con pausada inocencia de las peores cosas, lo dejare secarse al sol de los años, será un roble viejo y apasiguado.
Mas tarde aún podre dejar que caiga como todas las cosas.
ella esta entonces menguando el frío con aplicada paciencia
yo segregando una extraña simpatia por el ayer.
lo que fue
lo que pudo ser
lo que no será.
ella estará entonces sintiendo como se enoblece el clima en su cuerpo, el que yo pienso, ingenuamente toco.
yo estare acompañando mi mirada que ya no mira nada.
siempre dispuesto a ser solo
a no encontrar el camino.
a dejarme llover a cántaros
a seguir lo absurdo
todo.
asi al final no sea nada.