
Llega el siniestro amuleto colgando del cuello, moviendo lo profundo no el vertice, siendo un pendulo infinito, su olor me deslumbra, me pierdo.
Camino displicente atravezando el pasto, jugando con las luciernagas que alumbran y se posan en mi ropa, las toco, vuelan como pensamientos, no las recordaré pienso.
un sonido estrepitoso me derrumba una vez mas, me levanto, abro los ojos, no, los cierro, no se donde estaban ni donde estoy yo.
la cúpula lentamente deja llegar a traves de nubes lejanas las primeras gotas del rocio, llega la niebla, se va, todo se va, yo, todo.
no denuncio lo que me sucede, es tan natural que no culpo a nadie, soy yo y mi vida, mis alegorías del abismo.
se me va la vida, me voy yo, todo se va, no queda nada, no quedo yo.
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