
Insignias, efímeras monotonías, pedazos regados por el cuerpo, humo, dedos moviendose, ojos cuarteados por el silencio, la piel dulce se destiñe en sus mas bellos colores ante el sopor de la noche, en el pecho salta la maquinaria un poco oxidada ya, juega a la impertinente repitencia.
y él creyó que mirando a sus ojos descubriría un secreto, él penso que sus labios serían los que alguna vez estarían saboreando su nombre, pero la amargura de ese sueño lo marco el tiempo indeciso, el destino, los días.
ya no cree que puedan hacerse realidad los juegos obsenos o las sutiles emociones que se propuso, ya no entrará en el río tumultuoso de su cuerpo, ya no derramará placer en el vientre curvo y amplio, en los pechos espaciosos y delicados.
ya los ojos no despertaran a una luz mas tenue y simple, mas misteriosa y mítica.
Ella no dirá su nombre, él marchará por senderos ásperos, silenciando la mirada, entrecortando la respiración, observando sus manos, soñando ajenas alegrías, compartidas alegrias. plenitudes.
los misterios del destino son implacables, los silencios de los días son innombrables, las palabras en los labios se agotan, los movimientos siempre se desdibujan.
y... mientras él camina pensando en lo que pudo ser y no fue, va escondiendo su corazón delator.
y él creyó que mirando a sus ojos descubriría un secreto, él penso que sus labios serían los que alguna vez estarían saboreando su nombre, pero la amargura de ese sueño lo marco el tiempo indeciso, el destino, los días.
ya no cree que puedan hacerse realidad los juegos obsenos o las sutiles emociones que se propuso, ya no entrará en el río tumultuoso de su cuerpo, ya no derramará placer en el vientre curvo y amplio, en los pechos espaciosos y delicados.
ya los ojos no despertaran a una luz mas tenue y simple, mas misteriosa y mítica.
Ella no dirá su nombre, él marchará por senderos ásperos, silenciando la mirada, entrecortando la respiración, observando sus manos, soñando ajenas alegrías, compartidas alegrias. plenitudes.
los misterios del destino son implacables, los silencios de los días son innombrables, las palabras en los labios se agotan, los movimientos siempre se desdibujan.
y... mientras él camina pensando en lo que pudo ser y no fue, va escondiendo su corazón delator.
