Demoledora la ausencia
las puertas desgastadas como la mano ciega tanteando el horizonte
el aire, el peso del tiempo, el pendulo, el limite del dolor indescifrable, Borges.
las puertas que se han cerrado hasta el fin del mundo.....
Insondable mi corazon, mi mundo, lo que he sido, lo que no sere, lo que no fuí.
y hay una linea, que dice mariposa, cuenco, silencio, áspero, aureo, shhh.
como se construye los caminos con las letras que lo dicen todo, afuera.
adentro no hay nada que decir.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
viernes, 12 de diciembre de 2008
eso de la esperanza....
Despues de pensar, acto circence siempre ese, decidí que no moveré de nuevo un dedo.
El cansancio y la busqueda o la busqueda que me hartó se convirtió en una especie de muestra efímera de que no hacer nada siempre es mas calmo que buscar de cualquier manera cualquier cosa.
problemas varios: la satisfacción ajena disminuye y de que manera. ( Ergo yo no soy una monjita de la caridad, nunca lo he sido)
mis mas sentidos pesames.
Alejamiento, ensimismamiento y sentimientos de culpa varios: nada que no se mueva recurrentemente por mis ojos.
Estancamiento: nadie lo sabe, además ya bastante he tropezado con el error que se me parece tan cotidiano que se justificaría por si mismo.
Ella pasa y mi estomago.
hay que olvidar, esto pesa y me pone en una disposición que de verdad me incomoda, no me inquieta, siempre ganas de vomitar, pensar y sentir son dos cosas que mezcladas pueden derrumbar cualqier torre.
tengo tantas ganas de varias cosas pero no se como hacer ninguna de ellas.
por ahora respiro.
el tiempo pasa tan rapido, esto se vuelve absurdo, los rostros las voces, y yo mirando y pensando que todo lo olvidare de alguna manera algún día.
ultimamente he andado menos, fumado menos y hasta termine por hacer cosas que no queria.
de nuevo ando pisando territorios que me haran caer, siempre perseverante en eso, en el error y la estupidez.
es solo cuestion de tiempo y el siempre va a su ritmo marcando mi derrota.
El cansancio y la busqueda o la busqueda que me hartó se convirtió en una especie de muestra efímera de que no hacer nada siempre es mas calmo que buscar de cualquier manera cualquier cosa.
problemas varios: la satisfacción ajena disminuye y de que manera. ( Ergo yo no soy una monjita de la caridad, nunca lo he sido)
mis mas sentidos pesames.
Alejamiento, ensimismamiento y sentimientos de culpa varios: nada que no se mueva recurrentemente por mis ojos.
Estancamiento: nadie lo sabe, además ya bastante he tropezado con el error que se me parece tan cotidiano que se justificaría por si mismo.
Ella pasa y mi estomago.
hay que olvidar, esto pesa y me pone en una disposición que de verdad me incomoda, no me inquieta, siempre ganas de vomitar, pensar y sentir son dos cosas que mezcladas pueden derrumbar cualqier torre.
tengo tantas ganas de varias cosas pero no se como hacer ninguna de ellas.
por ahora respiro.
el tiempo pasa tan rapido, esto se vuelve absurdo, los rostros las voces, y yo mirando y pensando que todo lo olvidare de alguna manera algún día.
ultimamente he andado menos, fumado menos y hasta termine por hacer cosas que no queria.
de nuevo ando pisando territorios que me haran caer, siempre perseverante en eso, en el error y la estupidez.
es solo cuestion de tiempo y el siempre va a su ritmo marcando mi derrota.
viernes, 5 de diciembre de 2008
.......
Lo que ha tenido para mí un significado mínimo, el límite, el abandono, el dolor y sus multiples figuras.
las palabras me abandonan, tambien yo me abandono mientras a veces furtivamente se diluyen como jugando los sentimientos abandonados.
Hay y hubo una mujer en la cual estaban todas, y la retuve hasta destruirla.
Ahora ya no esta, porque yo no existo.
las palabras me abandonan, tambien yo me abandono mientras a veces furtivamente se diluyen como jugando los sentimientos abandonados.
Hay y hubo una mujer en la cual estaban todas, y la retuve hasta destruirla.
Ahora ya no esta, porque yo no existo.
lunes, 1 de diciembre de 2008
otro sueño
Estaba escuchando y transportando las manos maga, manos asombrosas, llenas de frío imbécil, Jack Dupree me golpeaba el rostro, Coltrane, Ellintong, Ahhh! y Charlie y Bessie.
Ronroneabas entre manos suculentas diciendo adios. Pobre, Poor, y vender novedades con dulces mentiras, con ritmo y humo y saxo y vos maga estúpida. Ah maravillosa ambición.
Llenandote los ojos de lo que me hace sonreir... I Ain´t Got Nobody. es tan sonóro el estrépito y tan tranquilo.
puede que sólo sea una frase, media palabra, el fraseo de una trompeta, oís como se mueve Davis por entre mis penas.
Y vos que tanto te creiste salvada... pero Ulrica tambien solapa la mentira, tambien Borges tanteo la desilusión y el desconsuelo.
Y Cortazar, aunque no tanto Onetti.
Digamos que alguna vez dije tu nombre y te sonreiste.
y apuesto que el humo y un disparo dejaron un silencio en medio del estupor.
Y querida tan triste.
aunque a decir verdad esconderse en la sonrisa es mas inteligente que saltar al vacío, pero la novedad vos me entendes.
aquí cargo todo, con lo que olvide que ya es mucho.
ahhh! maravilloso silencio, es como otro sueño aunque no se acabe y yo no entienda nada.
A lo mejor digamos que me sonroja el deseo y me muerdo un pedazo de la boca, que suena un disco que me mueve y llueve.
que dije adios mostrando la cara y el reves.
que no soy nada
y que sobre todo, sé que soñe algo y ya no lo recuerdo.
Ronroneabas entre manos suculentas diciendo adios. Pobre, Poor, y vender novedades con dulces mentiras, con ritmo y humo y saxo y vos maga estúpida. Ah maravillosa ambición.
Llenandote los ojos de lo que me hace sonreir... I Ain´t Got Nobody. es tan sonóro el estrépito y tan tranquilo.
puede que sólo sea una frase, media palabra, el fraseo de una trompeta, oís como se mueve Davis por entre mis penas.
Y vos que tanto te creiste salvada... pero Ulrica tambien solapa la mentira, tambien Borges tanteo la desilusión y el desconsuelo.
Y Cortazar, aunque no tanto Onetti.
Digamos que alguna vez dije tu nombre y te sonreiste.
y apuesto que el humo y un disparo dejaron un silencio en medio del estupor.
Y querida tan triste.
aunque a decir verdad esconderse en la sonrisa es mas inteligente que saltar al vacío, pero la novedad vos me entendes.
aquí cargo todo, con lo que olvide que ya es mucho.
ahhh! maravilloso silencio, es como otro sueño aunque no se acabe y yo no entienda nada.
A lo mejor digamos que me sonroja el deseo y me muerdo un pedazo de la boca, que suena un disco que me mueve y llueve.
que dije adios mostrando la cara y el reves.
que no soy nada
y que sobre todo, sé que soñe algo y ya no lo recuerdo.
miércoles, 26 de noviembre de 2008
la musicalidad del asunto

AHHH. perseverantemente aplaudo el raudal, la milonga, el ritmo que extraña, las rayas del suelo.
El destino que me deja plantado.
y yo que persevero.
la verdad entre tanta vuelta el tango y los mismos errores, la concupiscencia de todo lo mio y los malditos, llenos de ajenjo en sus labios.
y sigue el giro cerrado, estricto y pasa el imbecil tan pero tan inmenso tanteando mis pequeños placeres, creyendo de mi lo que no soy, especulando cualquier cosa, inventandome con misericordia y no sin un poco de tristesa y temor.
me lleno la boca diciendo frases que atraen o repelen, pequeño juego, pequeña perdida.
siempre la fatiga que llega instantanea.
me sigo llenando de eso que nombro con cinco letras y que no se si soy.
de tanto rendirse termina uno por saborear el cansancio como un liquido asqueroso y elemental.
ah pero la iluminación no tarda
y no llegará.
viernes, 14 de noviembre de 2008
en la noche ese grito....
En la noche tras la brisa que mece las hojas, cae el paraiso, cae la cúpula, cae el deseo.
recuerdo a Borges, su interperie, la ceguera, él dolor. su soledad.
la cúpula distante cae y se desplaza continuamente en un lento crepitar de lejanas luminicencias, el hombre que deformó el desierto, no fue el de brazos abiertos donde descanzara, desfalleciera Matilde Urbach, su soledad, su oscuridad, el hambre de su corazón.
Borges, recuerdo, me precipito, me demoro en el llanto, me desmorono, me derrumbo, soy un sedimento áspero, como él, nunca pude sobornar a la mujer, ella desató su colera silenciosa,
su olvido.
los esfuerzos han sido vanos, como él, para mí cualquier empresa esta determinada por el fracaso.
continua y lo hará hasta la saciedad la vida, el sonido de las cosas simples que a mi se me hacen únicas.
veo, no se que veo, siento y me detengo, palpo lo que no existe, escribo solo para mi, para soportar no se que.
descanzo en medio de tanta obstinada estupidez, me rindo y la maquinaria no se desploma, soy un pendulo, un laberinto, traigo dentro la sangre de los tigres, la amargura del dolor de todos lo muertos.
soy un dolor, el dolor mismo, la infamia, la miseria, el afan y la soledad.
respiro calmoso en la noche donde los pensamientos son mios, aunque nada me pertenece.
el rocio comienza a nublar mis parpados, este segundo acabó para mi.
Borges, es mi laberinto, donde acomodo los muros y me pierdo, no hay nadie que pueda decifrar mi desilusion, no hay nada que pueda calmar el desasociego en mi alma.
Renuncio, me despojo de lo que soy, lo que sea que soy.
Juego con las manos en la noche, en el vientre de la noche, mientras el rocio humedece los campos.
Siempre el sonido, la musica que lo disipa todo.
que pasará cuando en ambos no quede espacio para el vacío?
Borges, el recuerdo de la letra, lo que queda de él, lo que nunca seré.
me disgrego, palpo nuevamente la noche.
siempre detras de esto que escribo se desliza la luna, como una inquietud que no deja de perpetrar su misteriosa repetición.
se apaga la luz de la noche, llega el día y soy nuevamente lo que queda de mi, lo otro.
hasta la sonrisa.
recuerdo a Borges, su interperie, la ceguera, él dolor. su soledad.
la cúpula distante cae y se desplaza continuamente en un lento crepitar de lejanas luminicencias, el hombre que deformó el desierto, no fue el de brazos abiertos donde descanzara, desfalleciera Matilde Urbach, su soledad, su oscuridad, el hambre de su corazón.
Borges, recuerdo, me precipito, me demoro en el llanto, me desmorono, me derrumbo, soy un sedimento áspero, como él, nunca pude sobornar a la mujer, ella desató su colera silenciosa,
su olvido.
los esfuerzos han sido vanos, como él, para mí cualquier empresa esta determinada por el fracaso.
continua y lo hará hasta la saciedad la vida, el sonido de las cosas simples que a mi se me hacen únicas.
veo, no se que veo, siento y me detengo, palpo lo que no existe, escribo solo para mi, para soportar no se que.
descanzo en medio de tanta obstinada estupidez, me rindo y la maquinaria no se desploma, soy un pendulo, un laberinto, traigo dentro la sangre de los tigres, la amargura del dolor de todos lo muertos.
soy un dolor, el dolor mismo, la infamia, la miseria, el afan y la soledad.
respiro calmoso en la noche donde los pensamientos son mios, aunque nada me pertenece.
el rocio comienza a nublar mis parpados, este segundo acabó para mi.
Borges, es mi laberinto, donde acomodo los muros y me pierdo, no hay nadie que pueda decifrar mi desilusion, no hay nada que pueda calmar el desasociego en mi alma.
Renuncio, me despojo de lo que soy, lo que sea que soy.
Juego con las manos en la noche, en el vientre de la noche, mientras el rocio humedece los campos.
Siempre el sonido, la musica que lo disipa todo.
que pasará cuando en ambos no quede espacio para el vacío?
Borges, el recuerdo de la letra, lo que queda de él, lo que nunca seré.
me disgrego, palpo nuevamente la noche.
siempre detras de esto que escribo se desliza la luna, como una inquietud que no deja de perpetrar su misteriosa repetición.
se apaga la luz de la noche, llega el día y soy nuevamente lo que queda de mi, lo otro.
hasta la sonrisa.
martes, 11 de noviembre de 2008
como se va yendo el deseo.
desde la desolada errumbre, mis portigos desperdigados, el sonido del ayer monótono crepitando en todo.
Ahhh! un viento helado que en la noche se desprende con olor a trementina, de un cuadro dejado a merced del tiempo. Una figura donde tu pelo pasa por mis manos, los ojos que el pincel descubre, los labios que delinean una puerta que se abre más allá, hacia el perfume, el dolor.
La ausencia no descubre nada, lo perdido, lo perdido, lo perdido.
Deja pasar el silencio a través de los párpados, las letras que conjuran un retorno perdido ya....
Encontraria a la maga?
Todo termina en una abrupta sinfonía, un desastre hermoso.
todo perece, se olvida.
lo que antes era se va bifurcando hasta la linea de un abismo, casi un delito o una pena.
vomitar palabras.
tratar de conjurarse, dejar ir.
pero no tanto es simple, aunque si sea fútil como lo que detras del viento la arena mueve.
la maga...la maga.
Ahhh! un viento helado que en la noche se desprende con olor a trementina, de un cuadro dejado a merced del tiempo. Una figura donde tu pelo pasa por mis manos, los ojos que el pincel descubre, los labios que delinean una puerta que se abre más allá, hacia el perfume, el dolor.
La ausencia no descubre nada, lo perdido, lo perdido, lo perdido.
Deja pasar el silencio a través de los párpados, las letras que conjuran un retorno perdido ya....
Encontraria a la maga?
Todo termina en una abrupta sinfonía, un desastre hermoso.
todo perece, se olvida.
lo que antes era se va bifurcando hasta la linea de un abismo, casi un delito o una pena.
vomitar palabras.
tratar de conjurarse, dejar ir.
pero no tanto es simple, aunque si sea fútil como lo que detras del viento la arena mueve.
la maga...la maga.
lunes, 3 de noviembre de 2008
de dias y otras sombras
los amaneceres derramados en medio del frío
ella debe sentir sus pies buscando el abrigo de sabanas espesas
el gotear de los días, uno y uno mas y en fin todos lentamente pasando.
un animal se detiene a su lado y observa asombrado, la altura de sus pechos, la forma de sus ojos siempre enfermos de alegría.
afuera de las hojas se derrama lo que algun día fue lluvia y una nube alta y pasajera.
aca se le sonrie a las circunstancias, se las abraza con fervor, con odio y resentimiento.
En Santa Maria un incendio procura derrumbar ciegamente todas las cosas, voy a llamar a mi pecho Santa Maria entonces, lo voy a inundar de silencio, lo mezclaré con pausada inocencia de las peores cosas, lo dejare secarse al sol de los años, será un roble viejo y apasiguado.
Mas tarde aún podre dejar que caiga como todas las cosas.
ella esta entonces menguando el frío con aplicada paciencia
yo segregando una extraña simpatia por el ayer.
lo que fue
lo que pudo ser
lo que no será.
ella estará entonces sintiendo como se enoblece el clima en su cuerpo, el que yo pienso, ingenuamente toco.
yo estare acompañando mi mirada que ya no mira nada.
siempre dispuesto a ser solo
a no encontrar el camino.
a dejarme llover a cántaros
a seguir lo absurdo
todo.
asi al final no sea nada.
ella debe sentir sus pies buscando el abrigo de sabanas espesas
el gotear de los días, uno y uno mas y en fin todos lentamente pasando.
un animal se detiene a su lado y observa asombrado, la altura de sus pechos, la forma de sus ojos siempre enfermos de alegría.
afuera de las hojas se derrama lo que algun día fue lluvia y una nube alta y pasajera.
aca se le sonrie a las circunstancias, se las abraza con fervor, con odio y resentimiento.
En Santa Maria un incendio procura derrumbar ciegamente todas las cosas, voy a llamar a mi pecho Santa Maria entonces, lo voy a inundar de silencio, lo mezclaré con pausada inocencia de las peores cosas, lo dejare secarse al sol de los años, será un roble viejo y apasiguado.
Mas tarde aún podre dejar que caiga como todas las cosas.
ella esta entonces menguando el frío con aplicada paciencia
yo segregando una extraña simpatia por el ayer.
lo que fue
lo que pudo ser
lo que no será.
ella estará entonces sintiendo como se enoblece el clima en su cuerpo, el que yo pienso, ingenuamente toco.
yo estare acompañando mi mirada que ya no mira nada.
siempre dispuesto a ser solo
a no encontrar el camino.
a dejarme llover a cántaros
a seguir lo absurdo
todo.
asi al final no sea nada.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Corazon delator

Insignias, efímeras monotonías, pedazos regados por el cuerpo, humo, dedos moviendose, ojos cuarteados por el silencio, la piel dulce se destiñe en sus mas bellos colores ante el sopor de la noche, en el pecho salta la maquinaria un poco oxidada ya, juega a la impertinente repitencia.
y él creyó que mirando a sus ojos descubriría un secreto, él penso que sus labios serían los que alguna vez estarían saboreando su nombre, pero la amargura de ese sueño lo marco el tiempo indeciso, el destino, los días.
ya no cree que puedan hacerse realidad los juegos obsenos o las sutiles emociones que se propuso, ya no entrará en el río tumultuoso de su cuerpo, ya no derramará placer en el vientre curvo y amplio, en los pechos espaciosos y delicados.
ya los ojos no despertaran a una luz mas tenue y simple, mas misteriosa y mítica.
Ella no dirá su nombre, él marchará por senderos ásperos, silenciando la mirada, entrecortando la respiración, observando sus manos, soñando ajenas alegrías, compartidas alegrias. plenitudes.
los misterios del destino son implacables, los silencios de los días son innombrables, las palabras en los labios se agotan, los movimientos siempre se desdibujan.
y... mientras él camina pensando en lo que pudo ser y no fue, va escondiendo su corazón delator.
y él creyó que mirando a sus ojos descubriría un secreto, él penso que sus labios serían los que alguna vez estarían saboreando su nombre, pero la amargura de ese sueño lo marco el tiempo indeciso, el destino, los días.
ya no cree que puedan hacerse realidad los juegos obsenos o las sutiles emociones que se propuso, ya no entrará en el río tumultuoso de su cuerpo, ya no derramará placer en el vientre curvo y amplio, en los pechos espaciosos y delicados.
ya los ojos no despertaran a una luz mas tenue y simple, mas misteriosa y mítica.
Ella no dirá su nombre, él marchará por senderos ásperos, silenciando la mirada, entrecortando la respiración, observando sus manos, soñando ajenas alegrías, compartidas alegrias. plenitudes.
los misterios del destino son implacables, los silencios de los días son innombrables, las palabras en los labios se agotan, los movimientos siempre se desdibujan.
y... mientras él camina pensando en lo que pudo ser y no fue, va escondiendo su corazón delator.
viernes, 24 de octubre de 2008
......y los años

Llega el siniestro amuleto colgando del cuello, moviendo lo profundo no el vertice, siendo un pendulo infinito, su olor me deslumbra, me pierdo.
Camino displicente atravezando el pasto, jugando con las luciernagas que alumbran y se posan en mi ropa, las toco, vuelan como pensamientos, no las recordaré pienso.
un sonido estrepitoso me derrumba una vez mas, me levanto, abro los ojos, no, los cierro, no se donde estaban ni donde estoy yo.
la cúpula lentamente deja llegar a traves de nubes lejanas las primeras gotas del rocio, llega la niebla, se va, todo se va, yo, todo.
no denuncio lo que me sucede, es tan natural que no culpo a nadie, soy yo y mi vida, mis alegorías del abismo.
se me va la vida, me voy yo, todo se va, no queda nada, no quedo yo.
viernes, 10 de octubre de 2008
entre sonrisas
desgarraban la piel con silencios
las palabras nunca faltaban
se entretenían midiendo el tiempo, atravezandolo
se creían complacidos, pero siempre algo emerge
se despedazaban en silencio
dejando pasar constelaciones de auroras
riendo placidamente.
no hay destrucción que no aliente.
han caído las puertas del aire
el aliento agrio de los ojos mirando no se que
las manos disueltas en la piel desnuda
hay tanta sangre derramada ya
de pronto un estupor marchito
algo que convoque
pero nada llega
y me exaspero.
doy tres toques en una puerta que no se abre y espero.
aspiro en silencio el olor detras de la puerta y es ella.
no abre
nuevamente pero apático toco, un solo golpe.
miro mis manos, sonrio. agacho la cabeza complacido.
doy la espalda y me alejo
la puerta se abre, me estremezco pero continuo alejandome.
las palabras nunca faltaban
se entretenían midiendo el tiempo, atravezandolo
se creían complacidos, pero siempre algo emerge
se despedazaban en silencio
dejando pasar constelaciones de auroras
riendo placidamente.
no hay destrucción que no aliente.
han caído las puertas del aire
el aliento agrio de los ojos mirando no se que
las manos disueltas en la piel desnuda
hay tanta sangre derramada ya
de pronto un estupor marchito
algo que convoque
pero nada llega
y me exaspero.
doy tres toques en una puerta que no se abre y espero.
aspiro en silencio el olor detras de la puerta y es ella.
no abre
nuevamente pero apático toco, un solo golpe.
miro mis manos, sonrio. agacho la cabeza complacido.
doy la espalda y me alejo
la puerta se abre, me estremezco pero continuo alejandome.
jueves, 18 de septiembre de 2008
rio

La parsimónia, la danza, una completud absurda llena de nada, la dulzura misma.
ahhh.
en algún sitio sabré enredar raices y hojas secas.
destinos implacables y las más simples percepciones serán mías.
aunque todo lo que se posa en los días con sus interminables noches pasa
hay lugares que se recuerdan y construyen tenuemente
laberintos....
nada es como lo construyo, voy palpandolo y se vuelve invisible poco a poco
lo respiro y pierde lentamente su aroma
me toca y unas manos asombrosas terminan siendo un pequeñisimo rencor y un sueño
maga... lo convocas todo alrededor.
los astros se ocultan en la tarde, pasan a través de tus ojos y sonries.
te espero irremediablemente
me sorprendo.
puedo ser tantas cosas
puedo ser tanto de vos
podes encontrar tantas cosas remendadas que serán tuyas
sonrío de una forma simple y sincera
no pretendo ser un puente pero si las aguas que lo observan mientras pasan
sin dudas no me arrepiento
y aunque es tan hermoso
sera igualmente sonóra la precipitación
igual, cuando caiga dejaré en mis ojos varios odiosos recuerdos
y placidamente me entregaré al vacío
jugare al equilibrista
me dejaré ir
dejare que mis ocasos sean
que todo pase.
estoy sentado en un banco mirandote
y hay un firmamento oculto y mis ojos se nublan
tambien se van.
martes, 16 de septiembre de 2008
buhhhjh

Mis manos desmesuradas desembocan en los rincones de tus corvas
donde un dolor dulce y sagrado sonrie, cierra los ojos
se despedaza, se ablanda, decae en mas y mas silencios que son sólo lejanía.
he visto cómo dos milagros oscuros en medio de la cúpula juegan a destrozarse, lo logran tomando en cuenta todas las precauciones posibles pero siempre se redimen; es que hay tanto espacio, tanto, tanto siniestro encuentro, tanto, tanto esperar, tanto.
disimuladamente tanto
dos pasos y pensar en vos tanto.
sólo el hecho de estar es ya una innecesaria y precaria reafirmacion de todo lo que sos.
ya lo se, lo se y me duele que te sienta tanto, como una enfermedad.
y mis manos maga.
Dejaré ir mis dedos como un pincel finisimo a través de tu cuerpo, entrecerrando los ojos, inventando con delicada pureza las letras que te conjuran.
creando las palabras que descomponen tu cuerpo en aromas y brazos desperdigados, jugando con los dedos y los labios, que forman una O simple y estricta, dersa, sonriendo con lo que queda de tantos años, todos tuyos, irredimibles, solos.
ya no se que pensar. que decir, que silenciar, detras del caos, del temblor.
Maga solo puedo dejarme ir, tranquilo como quien mira un abismo, en medio de la noche y cree que la espuma de las olas del mar acaricia sus recuerdos más íntimos.
domingo, 14 de septiembre de 2008
Rodando por el mundo camino, camino .
Dentro de las manos se empezaba a sumergir, un dios único, sorprendente, perdido.Desgarraban con ternura las carnes y bebian de la misma fuente que se iba agotando irremediablemente, mordian con gula las vibraciones apesadumbradas. Dios estaba allí con ellos sonriendo complacido, fumaba de su cigarrillo y cambiaba alternativamente su mirada, sin prestar atención desplegó con paciencia una mano que llego a tocar lo mas profundo, ingenuamente sonreimos, era una maldición y sin proponernoslo terminamos en silencio, creyendo la completud una marca, el siniestro juego estaba entregado, displiscente enterré lo mas preciado en las profundidades de mi unico lugar.
ya no soy dije, esto es lo que tengo dije, esto fuí dije.
nadie respondió.
domingo, 7 de septiembre de 2008
hum
La maga, sus circunstancias.
El retrato se desdobla, se ciñe, se perpetúa, mántra descolorido, lleno de una simpleza áspera.y diez dedos se mueven a traves de una maquina que hace deseos, los construye, se desboca en metáforas.
y a pesar de una amargura llena de descuidos, la metamorfosis se agudiza, hay halos en las puertas de tu espalda y son cercos, en la lejanía un animal grita nuevamente el nombre. observando la tenue cúpula.
pero todas las cosas se desentienden de alguna manera, de cierta forma.
y de cada puente nace un desencuentro y de éstos algunos adioses y nadie perdona.
y.....
qué delicado asesino se plasma en mis entrañas lleno de agujas, de risas?
hay una melodía extraña que ronda los ojos, todo esta dispuesto, pero...
el tiempo no deja que el error se aprenda y viene una y otra vez a desfigurar las cosas
a complicarlo todo.
en fin...finalmente las circunstancias son mas fuertes que todos nosotros juntos
no importa cuantos seamos.
martes, 26 de agosto de 2008

hacía un instante,
lo cortaba todo
se señia a mí, me fustigaba
era una asfixia qure me rrecorría las venas,
sintiendo el palpitar, deseando de alguna manera la muerte
ella, simple como el atardecer y su esplendor ingrávido.
al palpar sus ojos con una alegría llena de transparencias
se evaporaba, me dejaba insesato sin reproches él esperaba que terminara de despertar
abría los ojos
sonreía me llamaba por mi nombre
me daba un sitio con las palabras
me creaba.
pero....estaba como dormida
en un lugar mas profundo donde yo no iba.
de perdidas e hilos

decír y no lo haré, buscar y me pierdo.
ah maga, a tu lado las convenciones se despedazan
te conozco y no existes
no prestas atencion ándas inclinada en otro mundo
entrego mi mano, y la tomas muy despacio la observas, sonríes la dejas, caminas,
y mientras te vas la mano va callendo en un letargo espeso
y la sinuosa silueta que traes siempre a tu lado me sorprende,
me invita solo a mí, que te recuerdo, que te invento.
ah y te escribo
seguramente estarás mirando un gato en la calle hablándole
susurrándole un nombre inexacto mientras,
detras de tu esplada pasa la vida, una nube, otra mas.
y las cosas se suceden y estas vos con el gato, y yo en cualquier parte pensando en ese instante puede que el gato no exista, que vos no existas como te imagino
que el recuerdo sea inexacto pero maga, maga, maga.
la invocación crea una realidad mitica desplaza la realidad solo un poco y te trae contra mí
al rededor de mi espalda, en la sombra de mis ojos.
ahí estas sola, desnuda o llorando.
tres sonidos que recuerdo son una risa metódica y maravillosa.
he dicho suficiente.
humm.
viernes, 22 de agosto de 2008
jueves, 21 de agosto de 2008
dos pasos mas, uno delante y uno detras.

un salto donde se percibe el esmero y la distancia
una caida improlongable en el tiempo, un vacio en medio de algun centro
una periferia abarrotada de recuerdos despatarrados por el suelo
el bandoneon que dice basta
la milonga y el desden
el alma de cien cigarrillos flotando por el aire en una densa nube de olvido
el desastre, ohhh maravilloso destino
las manos de tu vientre resbalando impasibles, prolongandose en mi
los colores de la noche que se desplazan como una luna, que se desplaza como una nube, que se desplazan como una pena, que son un remordimiento simple y absoluto
ahhhh!! encanto efimero, distante.
las palabras, que me desaforan, me invaden, las palabras
es que hay tanto silencio y es tan apasible, es tan algo mio, he cuidado cierta distancia
he propiciado cierto adios irredimible
soy otro
yo soy otro...
las palabras, ya he dicho tanto.
de nuevo llegue al giro cerrado y preciso al inicio de nuevo

ARTHUR RIMBAUD(1854-1891)
UNE SAISON EN ENFER
UNE SAISON EN ENFER
"Jadis, si je me souviens bien, ma vie était un festin où s'ouvraient tous les coeurs, où tous les vins coulaient.
Un soir, j'ai assis la Beauté sur mes genoux. - Et je l'ai trouvée amère. - Et je l'ai injuriée.
Je me suis armé contre la justice.
Je me suis enfui. Ô sorcières, ô misère, ô haine, c'est à vous que mon trésor a été confié!
Je parvins à faire s'évanouir dans mon esprit toute l'espérance humaine. Sur toute joie pour l'étrangler j'ai fait le bond sourd de la bête féroce.
J'ai appelé les bourreaux pour, en périssant, mordre la crosse de leurs fusils. J'ai appelé les fléaux, pour m'étouffer avec le sable, avec le sang. Le malheur a été mon dieu. Je me suis allongé dans la boue. Je me suis séché à l'air du crime. Et j'ai joué de bons tours à la folie.
Et le printemps m'a apporté l'affreux rire de l'idiot.
Or, tout dernièrement, m'étant trouvé sur le point de faire le dernier couac! j'ai songé à rechercher le clef du festin ancien, où je reprendrais peut-être appétit.
La charité est cette clef. - Cette inspiration prouve que j'ai rêvé!
"Tu resteras hyène, etc.... ," se récrie le démon qui me couronna de si aimables pavots. "Gagne la mort avec tous tes appétits, et ton égoïsme et tous les péchés capitaux."
Ah! j'en ai trop pris: - Mais, cher Satan, je vous en conjure, une prunelle moins irritée! et en attendant les quelques petites lâchetés en retard, vous qui aimez dans l'écrivain l'absence des facultés descriptives ou instructives, je vous détache des quelques hideux feuillets de mon carnet de damné.
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MAUVAIS SANG
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J'ai de mes ancêtres gaulois l'oeil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte. Je trouve mon habillement aussi barbare que le leur. Mais je ne beurre pas ma chevelure.
Les Gaulois étaient les écorcheurs de bêtes, les brûleurs d'herbes les plus ineptes de leur temps.
D'eux, j'ai: l'idolâtrie et l'amour du sacrilège; - oh! tous les vices, colère, luxure, - magnifique, la luxure; - surtout mensonge et paresse.
J'ai horreur de tous les métiers. Maîtres et ouvriers, tous paysans, ignobles. La main à plume vaut la main à charrue. - Quel siècle à mains! - Je n'aurai jamais ma main. Après, la domesticité mène trop loin. L'honnêteté de la mendicité me navre. Les criminels me dégoûtent comme des châtrés: moi, je suis intact, et ça m'est égal.
Mais! qui a fait ma langue perfide tellement, qu'elle ait guidé et sauvegardé jusqu'ici ma paresse? Sans me servir pour vivre même de mon corps, et plus oisif que le crapaud, j'ai vécu partout. Pas une famille d'Europe que je ne connaisse. -J'entends des familles comme la mienne, qui tiennent tout de la déclaration des Droits de l'Homme. - J'ai connu chaque fils de famille!
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Si j'avais des antécédents à un point quelconque de l'histoire de France!
Mais non, rien.
Il m'est bien évident que j'ai toujours été race inférieure. Je ne puis comprendre la révolte. Ma race ne se souleva jamais que pour piller: tels les loups à la bête qu'ils n'ont pas tuée.
Je me rappelle l'histoire de la France fille aînée de l'Église. J'aurais fait, manant, le voyage de terre sainte; j'ai dans la tête des routes dans les plaines souabes, des vues de Byzance, des remparts de Solyme; le culte de Marie, l'attendrissement sur le crucifié s'éveillent en moi parmi mille féeries profanes. - Je suis assis, lépreux, sur les pots cassés et les orties, au pied d'un mur rongé par le soleil. - Plus tard, reître, j'aurais bivaqué sous les nuits d'Allemagne.
Ah! encore: je danse le sabbat dans une rouge clairière, avec des vieilles et des enfants.
Je ne me souviens pas plus loin que cette terre-ci et le christianisme. Je n'en finirais pas de me revoir dans ce passé. Mais toujours seul; sans famille; même, quelle langue parlais-je. Je ne me vois jamais dans les conseils du Christ; ni dans les conseils des Seigneurs, - représentants du Christ.
Qu'étais-je au siècle dernier: je ne me retrouve qu'aujourd'hui. Plus de vagabonds, plus de guerres vagues. La race inférieure a tout couvert - le peuple, comme on dit, la raison; la nation et la science.
Oh! la science! On a tout repris. Pour le corps et pour l'âme, - le viatique, - on a la médecine et la philosophie, - les remèdes de bonnes femmes et les chansons populaires arrangés. Et les divertissements des princes et les jeux qu'ils interdisaient! Géographie, cosmographie, mécanique, chimie!...
La science, la nouvelle noblesse! Le progrès. Le monde marche! Pourquoi ne tournerait-il pas?
C'est la vision des nombres. Nous allons à l'Esprit. C'est très-certain, c'est oracle, ce que je dis. Je comprends, et ne sachant m'expliquer sans paroles païennes, je voudrais me taire.
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Le sang païen revient! L'Esprit est proche, pourquoi Christ ne m'aide-t-il pas, en donnant à mon âme noblesse et liberté. Hélas! l'Évangile a passé! l'Évangile! L'Évangile.
J'attends Dieu avec gourmandise. Je suis de race inférieure de toute éternité.
Me voici sur la plage armoricaine. Que les villes s'allument dans le soir. Ma journée est faite; je quitte l'Europe. L'air marin brûlera mes poumons; les climats perdus me tanneront. Nager, broyer l'herbe, chasser, fumer surtout; boire des liqueurs fortes comme du métal bouillant, - comme faisaient ces chers ancêtres autour des feux.
Je reviendrai, avec des membres de fer, la peau sombre, l'oeil furieux: sur mon masque, on me jugera d'une race forte. J'aurai de l'or: je serai oisif et brutal. Les femmes soignent ces féroces infirmes retour des pays chauds. Je serai mêlé aux affaires politiques. Sauvé.
Maintenant, je suis maudit, j'ai horreur de la patrie. Le meilleur, c'est un sommeil bien ivre, sur la grève.
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On ne part pas. - Reprenons les chemins d'ici, chargé de mon vice, le vice qui a poussé ses racines de souffrance à mon côté, dès l'âge de raison - qui monte au ciel, me bat, me renverse, me traîne.
La dernière innocence et la dernière timidité. C'est dit. Ne pas porter au monde mes dégoûts et mes trahisons.
Allons! La marche, le fardeau, le désert, l'ennui et la colère.
A qui me louer? Quelle bête faut-il adorer? Quelle sainte image attaque-t-on? Quels coeurs briserai-je? Quel mensonge dois-je tenir? - Dans quel sang marcher?
Plutôt, se garder de la justice. - La vie dure, l'abrutissement simple, - soulever, le poing desséché, le couvercle du cercueil, s'asseoir, s'étouffer. Ainsi point de vieillesse, ni de dangers: la terreur n'est pas française.
- Ah! je suis tellement délaissé que j'offre à n'importe quelle divine image des élans vers la perfection.
Ô mon abnégation, ô ma charité merveilleuse! ici-bas, pourtant!
De profundis Domine, suis-je bête!
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Encore tout enfant, j'admirais le forçat intraitable sur qui se referme toujours le bagne; je visitais les auberges et les garnis qu'il aurait sacrés par son séjour; je voyais avec son idée le ciel bleu et le travail fleuri de la campagne; je flairais sa fatalité dans les villes. Il avait plus de force qu'un saint, plus de bon sens qu'un voyageur - et lui, lui seul! pour témoin de sa gloire et de sa raison.
Sur les routes, par les nuits d'hiver, sans gîte, sans habits, sans pain, une voix étreignait mon coeur gelé: "Faiblesse ou force: te voilà, c'est la force. Tu ne sais ni où tu vas ni pourquoi tu vas, entre partout, réponds à tout. On ne te tuera pas plus que si tu étais cadavre." Au matin j'avais le regard si perdu et la contenance si morte, que ceux que j'ai rencontrés ne m'ont peut-être pas vu.
Dans les villes la boue m'apparaissait soudainement rouge et noire, comme une glace quand la lampe circule dans la chambre voisine, comme un trésor dans la forêt! Bonne chance, criais-je, et je voyais une mer de flammes et de fumée au ciel; et, à gauche, à droite, toutes les richesses flambant comme un milliard de tonnerres.
Mais l'orgie et la camaraderie des femmes m'étaient interdites. Pas même un compagnon. Je me voyais devant une foule exaspérée, en face du peloton d'exécution, pleurant du malheur qu'ils n'aient pu comprendre, et pardonnant! - Comme Jeanne d'Arc! - "Prêtres, professeurs, maîtres, vous vous trompez en me livrant à la justice. Je n'ai jamais été de ce peuple-ci; je n'ai jamais été chrétien; je suis de la race qui chantait dans le supplice; je ne comprends pas les lois; je n'ai pas le sens moral, je suis une brute: vous vous trompez... "
Oui, j'ai les yeux fermés à votre lumière. Je suis une bête, un nègre. Mais je puis être sauvé. Vous êtes de faux nègres, vous maniaques, féroces, avares. Marchand, tu es nègre; magistrat, tu es nègre; général, tu es nègre; empereur, vieille démangeaison, tu es nègre: tu as bu d'une liqueur non taxée, de la fabrique de Satan. - Ce peuple est inspiré par la fièvre et le cancer. Infirmes et vieillards sont tellement respectables qu'ils demandent à être bouillis. - Le plus malin est de quitter ce continent, où la folie rôde pour pourvoir d'otages ces misérables. J'entre au vrai royaume des enfants de Cham.
Connais-je encore la nature? me connais-je? - Plus de mots. J'ensevelis les morts dans mon ventre. Cris, tambour, danse, danse, danse, danse! Je ne vois même pas l'heure où, les blancs débarquant, je tomberai au néant.
Faim, soif, cris, danse, danse, danse, danse!
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Les blancs débarquent. Le canon! Il faut se soumettre au baptême, s'habiller, travailler.
J'ai reçu au coeur le coup de grâce. Ah! je ne l'avais pas prévu!
Je n'ai point fait le mal. Les jours vont m'être légers, le repentir va m'être épargné. Je n'aurai pas eu les tourments de l'âme presque morte au bien, où remonte la lumière sévère comme les cierges funéraires. Le sort du fils de famille, cercueil prématuré couvert de limpides larmes. Sans doute la débauche est bête, le vice est bête; il faut jeter la pourriture à l'écart. Mais l'horloge ne sera pas arrivée à ne plus sonner que l'heure de la pure douleur! Vais-je être enlevé comme un enfant, pour jouer au paradis dans l'oubli de tout le malheur!
Vite! est-il d'autres vies? - Le sommeil dans la richesse est impossible. La richesse a toujours été bien public. L'amour divin seul octroie les clefs de la science. Je vois que la nature n'est qu'un spectacle de bonté. Adieu chimères, idéals, erreurs.
Le chant raisonnable des anges s'élève du navire sauveur: c'est l'amour divin. - Deux amours! je puis mourir de l'amour terrestre, mourir de dévouement. J'ai laissé des âmes dont la peine s'accroîtra de mon départ! Vous me choisissez parmi les naufragés; ceux qui restent sont-ils pas mes amis?
Sauvez-les!
La raison m'est née. Le monde est bon. Je bénirai la vie. J'aimerai mes frères. Ce ne sont plus des promesses d'enfance. Ni l'espoir d'échapper à la vieillesse et à la mort. Dieu fait ma force, et je loue Dieu.
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L'ennui n'est plus l'amour. Les rages, les débauches, la folie, dont je sais tous les élans et les désastres, - tout mon fardeau est déposé. Apprécions sans vertige l'étendue de mon innocence.
Je ne serais plus capable de demander le réconfort d'une bastonnade. Je ne me crois pas embarqué pour une noce avec Jésus-Christ pour beau-père.
Je ne suis pas prisonnier de ma raison. J'ai dit: Dieu. Je veux la liberté dans le salut: comment la poursuivre? Les goûts frivoles m'ont quitté. Plus besoin de dévouement ni d'amour divin. Je ne regrette pas le siècle des moeurs sensibles. Chacun a sa raison, mépris et charité: je retiens ma place au sommet de cette angélique échelle de bon sens.
Quant au bonheur établi, domestique ou non... non, je ne peux pas. Je suis trop dissipé, trop faible. La vie fleurit par le travail, vieille vérité: moi, ma vie n'est pas assez pesante, elle s'envole et flotte loin au-dessus de l'action, ce cher point du monde.
Comme je deviens vieille fille, à manquer du courage d'aimer la mort!
Si Dieu m'accordait le calme céleste, aérien, la prière, - comme les anciens saints. - Les saints! des forts! les anachorètes, des artistes comme il n'en faut plus!
Farce continuelle! Mon innocence ferait pleurer. La vie est la farce à mener par tous.
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Assez! Voici la punition. - En marche!
Ah! les poumons brûlent, les tempes grondent! la nuit roule dans mes yeux, par ce soleil! le coeur... les membres...
Où va-t-on? au combat? Je suis faible! les autres avancent. Les outils, les armes... le temps!...
Feu! feu sur moi! Là! ou je me rends. - Lâches! - Je me tue! Je me jette aux pieds des chevaux!
Ah!...
- Je m'y habituerai.
Ce serait la vie française, le sentier de l'honneur!
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NUIT DE L'ENFER
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J'ai avalé une fameuse gorgée de poison. - Trois fois béni soit le conseil qui m'est arrivé! - Les entrailles me brûlent. La violence du venin tord mes membres, me rend difforme, me terrasse. Je meurs de soif, j'étouffe, je ne puis crier. C'est l'enfer, l'éternelle peine! Voyez comme le feu se relève! Je brûle comme il faut. Va, démon!
J'avais entrevu la conversion au bien et au bonheur, le salut. Puis-je décrire la vision, l'air de l'enfer ne soufre pas les hymnes! C'était des millions de créatures charmantes, un suave concert spirituel, la force et la paix, les nobles ambitions, que sais-je?
Les nobles ambitions!
Et c'est encore la vie! - Si la damnation est éternelle! Un homme qui veut se mutiler est bien damné, n'est-ce pas? Je me crois en enfer, donc j'y suis. C'est l'exécution du catéchisme. Je suis esclave de mon baptême. Parents, vous avez fait mon malheur et vous avez fait le vôtre. Pauvre innocent! - L'enfer ne peut attaquer les païens. - C'est la vie encore! Plus tard, les délices de la damnation seront plus profondes. Un crime, vite, que je tombe au néant, de par la loi humaine.
Tais-toi, mais tais-toi!... C'est la honte, le reproche, ici: Satan qui dit que le feu est ignoble, que ma colère est affreusement sotte. - Assez!... Des erreurs qu'on me souffle, magies, parfums, faux, musiques puériles. - Et dire que je tiens la vérité, que je vois la justice: j'ai un jugement sain et arrêté, je suis prêt pour la perfection... Orgueil. - La peau de ma tête se dessèche. Pitié! Seigneur, j'ai peur. J'ai soif, si soif! Ah! l'enfance, l'herbe, la pluie, le lac sur les pierres, le clair de lune quand le clocher sonnait douze... le diable est au clocher, à cette heure. Marie! Sainte-Vierge!... - Horreur de ma bêtise.
Là-bas, ne sont-ce pas des âmes honnêtes, qui me veulent du bien... Venez... J'ai un oreiller sur la bouche, elles ne m'entendent pas, ce sont des fantômes. Puis, jamais personne ne pense à autrui. Qu'on n'approche pas. Je sens le roussi, c'est certain.
Les hallucinations sont innombrables. C'est bien ce que j'ai toujours eu: plus de foi en l'histoire, l'oubli des principes. Je m'en tairai: poëtes et visionnaires seraient jaloux. Je suis mille fois le plus riche, soyons avare comme la mer.
Ah ça! l'horloge de la vie s'est arrêtée tout à l'heure. Je ne suis plus au monde. - La théologie est sérieuse, l'enfer est certainement en bas - et le ciel en haut. - Extase, cauchemar, sommeil dans un nid de flammes.
Que de malices dans l'attention dans la campagne... Satan, Ferdinand, court avec les graines sauvages... Jésus marche sur les ronces purpurines, sans les courber... Jésus marchait sur les eaux irritées. La lanterne nous le montra debout, blanc et des tresses brunes, au flanc d'une vague d'émeraude...
Je vais éveiller tous les mystères: mystères religieux ou naturels, mort, naissance, avenir, passé, cosmogonie, néant. Je suis maître en fantasmagories.
Écoutez!...
J'ai tous les talents! - Il n'y a personne ici et il y a quelqu'un: je ne voudrais pas répandre mon trésor. - Veut-on des chants nègres, des danses de houris? Veut-on que je disparaisse, que je plonge à la recherche de l'anneau? Veut-on? Je ferai de l'or, des remèdes.
Fiez-vous donc à moi, la foi soulage, guide, guérit. Tous, venez, - même les petits enfants, - que je vous console, qu'on répande pour vous son coeur, - le coeur merveilleux! - Pauvres hommes, travailleurs! Je ne demande pas de prières; avec votre confiance seulement, je serai heureux.
- Et pensons à moi. Ceci me fait peu regretter le monde. J'ai de la chance de ne pas souffrir plus. Ma vie ne fut que folies douces, c'est regrettable.
Bah! faisons toutes les grimaces imaginables.
Décidément, nous sommes hors du monde. Plus aucun son. Mon tact a disparu. Ah! mon château, ma Saxe, mon bois de saules. Les soirs, les matins, les nuits, les jours... Suis-je las!
Je devrais avoir mon enfer pour la colère, mon enfer pour l'orgueil, - et l'enfer de la caresse; un concert d'enfers.
Je meurs de lassitude. C'est le tombeau, je m'en vais aux vers, horreur de l'horreur! Satan, farceur, tu veux me dissoudre, avec tes charmes. Je réclame. Je réclame! un coup de fourche, une goutte de feu.
Ah! remonter à la vie! Jeter les yeux sur nos difformités. Et ce poison, ce baiser mille fois maudit! Ma faiblesse, la cruauté du monde! Mon dieu, pitié, cachez-moi, je me tiens trop mal! - Je suis caché et je ne le suis pas.
C'est le feu qui se relève avec son damné.
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DÉLIRES
I
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VIERGE FOLLE
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L'ÉPOUX INFERNAL
Écoutons la confession d'un compagnon d'enfer:
"Ô divin Époux, mon Seigneur, ne refusez pas la confession de la plus triste de vos servantes. Je suis perdue. Je suis soûle. Je suis impure. Quelle vie!
"Pardon, divin Seigneur, pardon! Ah! pardon! Que de larmes! Et que de larmes encore plus tard, j'espère!
"Plus tard, je connaîtrai le divin Époux! Je suis née soumise à Lui. - L'autre peut me battre maintenant!
"A présent, je suis au fond du monde! Ô mes amies!... non, pas mes amies... Jamais délires ni tortures semblables... Est-ce bête!
"Ah! je souffre, je crie. Je souffre vraiment. Tout pourtant m'est permis, chargée du mépris des plus méprisables coeurs.
"Enfin, faisons cette confidence, quitte à la répéter vingt autres fois, - aussi morne, aussi insignifiante!
"Je suis esclave de l'Époux infernal, celui qui a perdu les vierges folles. C'est bien ce démon-là. Ce n'est pas un spectre, ce n'est pas un fantôme. Mais moi qui ai perdu la sagesse, qui suis damnée et morte au monde, - on ne me tuera pas! - Comment vous le décrire! Je ne sais même plus parler. Je suis en deuil, je pleure, j'ai peur. Un peu de fraîcheur, Seigneur, si vous voulez, si vous voulez bien!
"Je suis veuve... - J'étais veuve... - mais oui, j'ai été bien sérieuse jadis, et je ne suis pas née pour devenir squelette!... - Lui était presque un enfant... Ses délicatesses mystérieuses m'avaient séduite. J'ai oublié tout mon devoir humain pour le suivre. Quelle vie! La vraie vie est absente. Nous ne sommes pas au monde. Je sais où il va, il le faut. Et souvent il s'emporte contre moi, moi, la pauvre âme. Le Démon! - c'est un Démon, vous savez, ce n'est pas un homme.
"Il dit: "Je n'aime pas les femmes. L'amour est à réinventer, on le sait. Elles ne peuvent plus que vouloir une position assurée. La position gagnée, coeur et beauté sont mis de côté: il ne reste que froid dédain, l'aliment du mariage, aujourd'hui. Ou bien je vois des femmes, avec les signes du bonheur, dont, moi, j'aurai pu faire de bonnes camarades, dévorées tout d'abord par des brutes sensibles comme des bûchers... "
"Je l'écoute faisant de l'infamie une gloire, de la cruauté un charme. "Je suis de race lointaine: mes pères étaient Scandinaves: il se perçaient les côtes, buvaient leur sang. - Je me ferai des entailles partout le corps, je me tatouerai, je veux devenir hideux comme un Mongol: tu verras, je hurlerai dans les rues. Je veux devenir bien fou de rage. Ne me montre jamais de bijoux, je ramperais et me tordrais sur le tapis. Ma richesse, je la voudrais tachée de sang partout. Jamais je ne travaillerai... " Plusieurs nuits, son démon me saisissant, nous nous roulions, je luttais avec lui! - Les nuits, souvent, ivre, il se poste dans des rues ou dans des maisons, pour m'épouvanter mortellement. - "On me coupera vraiment le cou; ce sera dégoûtant." Oh! ces jours où il veut marcher avec l'air du crime!
"Parfois il parle, en une façon de patois attendri, de la mort qui fait repentir, des malheureux qui existent certainement, des travaux pénibles, des départs qui déchirent les coeurs. Dans les bouges où nous nous enivrions, il pleurait en considérant ceux qui nous entouraient, bétail de la misère. Il relevait les ivrognes dans les rues noires. Il avait la pitié d'une mère méchante pour les petits enfants. - Il s'en allait avec des gentillesses de petite fille au catéchisme. - Il feignait d'être éclairé sur tout, commerce, art, médecine. - Je le suivais, il le faut!
"Je voyais tout le décor dont, en esprit, il s'entourait; vêtements, draps, meubles: je lui prêtais des armes, une autre figure. Je voyais tout ce qui le touchait, comme il aurait voulu le créer pour lui. Quand il me semblait avoir l'esprit inerte, je le suivais, moi, dans des actions étranges et compliquées, loin, bonnes ou mauvaises: j'étais sûre de ne jamais entrer dans son monde. À côté de son cher corps endormi, que d'heures des nuits j'ai veillé, cherchant pourquoi il voulait tant s'évader de la réalité. Jamais homme n'eût pareil voeu. Je reconnaissais, - sans craindre pour lui, - qu'il pouvait être un sérieux danger dans société. - Il a peut-être des secrets pour changer la vie? Non, il ne fait qu'en chercher, me répliquais-je. Enfin sa charité est ensorcelée, et j'en suis la prisonnière. Aucune autre âme n'aurait assez de force, - force de désespoir! - pour la supporter, - pour être protégée et aimée par lui. D'ailleurs, je ne me le figurais pas avec une autre âme: on voit son Ange, jamais l'Ange d'un autre, - je crois. J'étais dans son âme comme dans un palais qu'on a vidé pour ne pas voir une personne si peu noble que vous: voilà tout. Hélas! je dépendais bien de lui. Mais que voulait-il avec mon existence terne et lâche? Il ne me rendait pas meilleure, s'il ne me faisait pas mourir! Tristement dépitée, je lui dis quelquefois: "Je te comprends." Il haussait les épaules.
"Ainsi, mon chagrin se renouvelant sans cesse, et me trouvant plus égarée à ses yeux, - comme à tous les yeux qui auraient voulu me fixer, si je n'eusse été condamnée pour jamais à l'oubli de tous! - j'avais de plus en plus faim de sa bonté. Avec ses baisers et ses étreintes amies, c'était bien un ciel, un sombre ciel, où j'entrais, et où j'aurais voulu être laissée, pauvre, sourde, muette, aveugle. Déjà j'en prenais l'habitude. Je nous voyais comme deux bons enfants, libres de se promener dans le Paradis de tristesse. Nous nous accordions. Bien émus, nous travaillions ensemble. Mais, après une pénétrante caresse, il disait: "Comme ça te paraîtra drôle, quand je n'y serai plus, ce par quoi tu as passé. Quand tu n'auras plus mes bras sous ton cou, ni mon coeur pour t'y reposer, ni cette bouche sur tes yeux. Parce qu'il faudra que je m'en aille, très-loin, un jour. Puis il faut que j'en aide d'autres: c'est mon devoir. Quoique ce ne soit guère ragoûtant... , chère âme... " Tout de suite je me pressentais, lui parti, en proie au vertige, précipitée dans l'ombre la plus affreuse: la mort. Je lui faisais promettre qu'il ne me lâcherait pas. Il l'a faite vingt fois, cette promesse d'amant. C'était aussi frivole que moi lui disant: "Je te comprends."
"Ah! je n'ai jamais été jalouse de lui. Il ne me quittera pas, je crois. Que devenir? Il n'a pas une connaissance; il ne travaillera jamais. Il veut vivre somnambule. Seules, sa bonté et sa charité lui donneraient-elles droit dans le monde réel? Par instants, j'oublie la pitié où je suis tombée: lui me rendra forte, nous voyagerons, nous chasserons dans les déserts, nous dormirons sur les pavés des villes inconnues, sans soins, sans peines. Ou je me réveillerai, et les lois et les moeurs auront changé, - grâce à son pouvoir magique, - le monde, en restant le même, me laissera à mes désirs, joies, nonchalances. Oh! la vie d'aventures qui existe dans les livres des enfants, pour me récompenser, j'ai tant souffert, me la donneras-tu? Il ne peut pas. J'ignore son idéal. Il m'a dit avoir des regrets, des espoirs: cela ne doit pas me regarder. Parle-t-il à Dieu? Peut-être devrais-je m'adresser à Dieu. Je suis au plus profond de l'abîme, et je ne sais plus prier.
"S'il m'expliquait ses tristesses, les comprendrai-je plus que ses railleries? Il m'attaque, il passe des heures à me faire honte de tout ce qui m'a pu toucher au monde, et s'indigne si je pleure.
"- Tu vois cet élégant jeune homme, entrant dans la belle et calme maison: il s'appelle Duval, Dufour, Armand, Maurice, que sais-je? Une femme s'est dévouée à aimer ce méchant idiot: elle est morte, c'est certes une sainte au ciel, à présent. Tu me feras mourir comme il a fait mourir cette femme. C'est notre sort à nous, coeurs charitables... " Hélas! Il avait des jours où tous les hommes agissant lui paraissaient les jouets de délires grotesques: il riait affreusement, longtemps. - Puis, il reprenait ses manières de jeune mère, de soeur aimée. S'il était moins sauvage, nous serions sauvés! Mais sa douceur aussi est mortelle. Je lui suis soumise. - Ah! je suis folle!
"Un jour peut-être il disparaîtra merveilleusement; mais il faut que je sache, s'il doit remonter à un ciel, que je voie un peu l'assomption de mon petit ami!"
Drôle de ménage!
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DÉLIRES
II
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ALCHIMIE DU VERBE
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A moi. L'histoire d'une de mes folies.
Depuis longtemps je me vantais de posséder tous les paysages possibles, et trouvais dérisoires les célébrités de la peinture et de la poésie moderne.
J'aimais les peintures idiotes, dessus des portes, décors, toiles de saltimbanques, enseignes, enluminures populaires; la littérature démodée, latin d'église, livres érotiques sans orthographe, romans de nos aïeules, contes de fées, petits livres de l'enfance, opéras vieux, refrains niais, rhythmes naïfs.
Je rêvais croisades, voyages de découvertes dont on n'a pas de relations, républiques sans histoires, guerres de religion étouffées, révolutions de meurs, déplacements de races et de continents: je croyais à tous les enchantements.
J'inventai la couleur des voyelles! - A noir, E blanc, I rouge, O bleu, U vert. - Je réglai la forme et le mouvement de chaque consonne, et, avec des rhythmes instinctifs, je me flattai d'inventer un verbe poétique accessible, un jour ou l'autre, à tous les sens. Je réservais la traduction.
Ce fut d'abord une étude. J'écrivais des silences, des nuits, je notais l'inexprimable, je fixais des vertiges.
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Loin des oiseaux, des troupeaux, des villageoises,Que buvais-je, à genoux dans cette bruyèreEntourée de tendres bois de noisetiers,Dans un brouillard d'après-midi tiède et vert?
Que pouvais-je boire dans cette jeune Oise,- Ormeaux sans voix, gazon sans fleurs, ciel couvert!-Boire à ces gourdes jaunes, loin de ma caseChérie? Quelque liqueur d'or qui fait suer.
Je faisais une louche enseigne d'auberge,- Un orage vint chasser le ciel. Au soirL'eau des bois se perdait sur les sables vierges,Le vent de Dieu jetais des glaçons aux mares;
Pleurant, je voyais de l'or - et ne pus boire. -
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A quatre heures du matin, l'été,Le sommeil d'amour dure encore.Sous les bocages s'évaporeL'odeur du soir fêté.
Là-bas, dans leur vaste chantierAu soleil des Hespérides,Déjà s'agitent - en bras de chemise -Les Charpentiers.
Dans leurs Déserts de mousse, tranquilles,Ils préparent les lambris précieuxOù la villePeindra de faux cieux.
Ô, pour ces Ouvriers charmantsSujets d'un roi de Babylone,Vénus! quitte un instant les AmantsDont l'âme est en couronne.
Ô Reine des Bergers,Porte aux travailleurs l'eau-de-vie,Que leurs forces soient en paixEn attendant le bain dans la mer à midi.
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La vieillerie poétique avait une bonne part dans mon alchimie du verbe.
Je m'habituai à l'hallucination simple: je voyais très-franchement une mosquée à la place d'une usine, une école de tambours faite par des anges, des calèches sur les routes du ciel, un salon au fond d'un lac; les monstres, les mystères; un titre de vaudeville dressait des épouvantes devant moi!
Puis j'expliquai mes sophismes magiques avec l'hallucination des mots!
Je finis par trouver sacré le désordre de mon esprit. J'étais oisif, en proie à une lourde fièvre: j'enviais la félicité des bêtes, - les chenilles, qui représentent l'innocence des limbes, le sommeil de la virginité!
Mon caractère s'aigrissait. Je disais adieu au monde dans d'espèces de romances:
CHANSON DE LA PLUS HAUTE TOUR.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
J'ai tant fait patienceQu'à jamais j'oublie.Craintes et souffrancesAux cieux sont parties.Et la soif malsaineObscurcit mes veines.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
Telle la prairieA l'oubli livrée,Grandie et fleurieD'encens et d'ivraies,Au bourdon faroucheDes sales mouches.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
J'aimai le désert, les vergers brûlés, les boutiques fanées, les boissons tiédies. Je me traînais dans les ruelles puantes et, les yeux fermés, je m'offrais au soleil, dieu de feu.
"Général, s'il reste un vieux canon sur tes remparts en ruines, bombarde-nous avec des blocs de terre sèche. Aux glaces des magasins splendides! dans les salons! Fais manger sa poussière à la ville. Oxyde les gargouilles. Emplis les boudoirs de poudre de rubis brûlante... "
Oh! le moucheron enivré à la pissotière de l'auberge, amoureux de la bourrache, et que dissout un rayon!
FAIM
Si j'ai du goût, ce n'est guèreQue pour la terre et les pierres.Je déjeune toujours d'air,De roc, de charbon, de fer.
Mes faims, tournez. Paissez, faims,Le pré des sons.Attirez le gai veninDes liserons.
Mangez les cailloux qu'on brise,Les vieilles pierres d'églises;Les galets des vieux déluges,Pains semés dans les vallées grises.
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Le loup criait sous les feuillesEn crachant les belles plumesDe son repas de volailles:Comme lui je me consume.
Les salades, les fruitsN'attendent que la cueillette;Mais l'araignée de la haieNe mange que des violettes.
Que je dorme! Que je bouilleAux autels de Salomon.Le bouillon court sur la rouilleEt se mêle au Cédron.
Enfin, ô bonheur, ô raison, j'écartai du ciel l'azur, qui est du noir, et je vécus, étincelle d'or de la lumière nature.
De joie, je prenais une expression bouffonne et égarée au possible:
Elle est retrouvée!Quoi? L'éternitéC'est la mer mêléeAu soleil.
Mon âme éternelle,Observe ton voeuMalgré la nuit seuleEt le jour en feu.
Donc tu te dégagesDes humains suffrages,Des communs élans!Tu votes selon...
- Jamais l'espérance.Pas d'orietur.Science et patience,Le supplice est sûr.
Plus de lendemain,Braises de satin,Votre ardeurEst le devoir.
Elle est retrouvée!- Quoi? -L'Éternité.C'est la mer mêléeAu soleil.
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Je devins un opéra fabuleux: je vis que tous les êtres ont une fatalité de bonheur: l'action n'est pas la vie, mais une façon de gâcher quelque force, un énervement. La morale est la faiblesse de la cervelle.
A chaque être, plusieurs autres vies me semblaient dues. Ce monsieur ne sait ce qu'il fait: il est un ange. Cette famille est une nichée de chiens. Devant plusieurs hommes, je causai tout haut avec un moment d'une de leurs autres vies. - Ainsi, j'ai aimé un porc.
Aucun des sophismes de la folie, - la folie qu'on enferme, - n'a été oublié par moi: je pourrai les redire tous, je tiens le système.
Ma santé fut menacée. La terreur venait. Je tombais dans des sommeils de plusieurs jours, et, levé, je continuais les rêves les plus tristes. J'étais mûr pour le trépas, et par une route de dangers ma faiblesse me menait aux confins du monde et de la Cimmérie, patrie de l'ombre et des tourbillons.
Je dus voyager, distraire les enchantements assemblés sur mon cerveau. Sur la mer, que j'aimais comme si elle eût dû me laver d'une souillure, je voyais se lever la croix consolatrice. J'avais été damné par l'arc-en-ciel. Le Bonheur était ma fatalité, mon remords, mon ver: ma vie serait toujours trop immense pour être dévouée à la force et à la beauté.
Le bonheur! Sa dent, douce à la mort, m'avertissait au chant du coq, -ad matutinum, au Christus venit, - dans les plus sombres villes:
Ô saisons, ô châteaux!Quelle âme est sans défauts?
J'ai fait la magique étudeDu bonheur, qu'aucun n'élude.
Salut à lui, chaque foisQue chante le coq gaulois.
Ah! je n'aurai plus d'envie:Il s'est chargé de ma vie.
Ce charme a pris âme et corpsEt dispersé les efforts.
Ô saisons, ô châteaux!
L'heure de sa fuite, hélas!Sera l'heure du trépas.
Ô saisons, ô châteaux!
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Cela s'est passé. Je sais aujourd'hui saluer la beauté.
L'IMPOSSIBLE
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Ah! cette vie de mon enfance, la grande route par tous les temps, sobre surnaturellement, plus désintéressé que le meilleur des mendiants, fier de n'avoir ni pays, ni amis, quelle sottise c'était. - Et je m'en aperçois seulement!
- J'ai eu raison de mépriser ces bonshommes qui ne perdraient pas l'occasion d'une caresse, parasites de la propreté et de la santé de nos femmes, aujourd'hui qu'elles sont si peu d'accord avec nous.
J'ai eu raison dans tous mes dédains: puisque je m'évade!
Je m'évade!
Je m'explique.
Hier encore, je soupirais: "Ciel! sommes-nous assez de damnés ici-bas! Moi j'ai tant de temps déjà dans leur troupe! Je les connais tous. Nous nous reconnaissons toujours; nous nous dégoûtons. La charité nous est inconnue/ Mais nous sommes polis; nos relations avec le monde sont très-convenables." Est-ce étonnant? Le monde! les marchands, les naïfs! - Nous ne sommes pas déshonorés. - Mais les élus, comment nous recevraient-ils? Or il y a des gens hargneux et joyeux, de faux élus, puisqu'il nous faut de l'audace ou de l'humilité pour les aborder. Ce sont les seuls élus. Ce ne sont pas des bénisseurs!
M'étant retrouvé deux sous de raison - ça passe vite! - je vois que mes malaises viennent de ne m'être pas figuré que nous sommes à l'Occident. Les marais occidentaux! Non que je croie la lumière altérée, la forme exténuée, le mouvement égaré... Bon! voici que mon esprit veut absolument se charger de tous les développements cruels qu'a subis l'esprit depuis la fin de l'Orient... Il en veut, mon esprit!
... Mes deux sous de raison sont finis! - L'esprit est autorité, il veut que je sois en Occident. Il faudrait le faire taire pour conclure comme je voulais.
J'envoyais au diable les palmes des martyrs, les rayons de l'art, l'orgueil des inventeurs, l'ardeur des pillards; je retournais à l'Orient et à la sagesse première et éternelle. -Il paraît que c'est un rêve de paresse grossière!
Pourtant, je ne songeais guère au plaisir d'échapper aux souffrances modernes. Je n'avais pas en vue la sagesse bâtarde du Coran. -Mais n'y a-t-il pas un supplice réel en ce que, depuis cette déclaration de la science, le christianisme, l'homme se joue, se prouve les évidences, se gonfle du plaisir de répéter ces preuves, et ne vit que comme cela! Torture subtile, niaise; source de mes divagations spirituelles. La nature pourrait s'ennuyer, peut-être! M. Prudhomme est né avec le Christ.
N'est-ce pas parce que nous cultivons la brume! Nous mangeons la fièvre avec nos légumes aqueux. Et l'ivrognerie! et le tabac! et l'ignorance! et les dévouements! - Tout cela est-il assez loin de la pensée de la sagesse de l'Orient, la patrie primitive? Pourquoi un monde moderne, si de pareils poisons s'inventent!
Les gens d'Église diront: C'est compris. Mais vous voulez parler de l'Eden. Rien pour vous dans l'histoire des peuples orientaux. - C'est vrai; c'est à l'Eden que je songeais! Qu'est-ce que c'est pour mon rêve, cette pureté des races antiques!
Les philosophes: Le monde n'a pas d'âge. L'humanité se déplace, simplement. Vous êtes en Occident, mais libre d'habiter dans votre Orient, quelque ancien qu'il vous le faille, - et d'y habiter bien. Ne soyez pas un vaincu. Philosophes, vous êtes de votre Occident.
Mon esprit, prends garde. Pas de partis de salut violents. Exerce-toi! - Ah! la science ne va pas assez vite pour nous!
- Mais je m'aperçois que mon esprit dort.
S'il était bien éveillé toujours à partir de ce moment, nous serions bientôt à la vérité, qui peut-être nous entoure avec ses anges pleurant!... - S'il avait été éveillé jusqu'à ce moment-ci, c'est que je n'aurais pas cédé aux instincts délétères, à une époque immémoriale!... - S'il avait toujours été bien éveillé, je voguerais en pleine sagesse!...
Ô pureté! Pureté!
C'est cette minute d'éveil qui m'a donné la vision de la pureté! - Par l'esprit on va à Dieu!
Déchirante infortune!
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L'ÉCLAIR
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Le travail humain! c'est l'explosion qui éclaire mon abîme de temps en temps.
"Rien n'est vanité; à la science, et en avant!" crie l'Ecclésiaste moderne, c'est-à-dire Tout le monde. Et pourtant les cadavres des méchants et des fainéants tombent sur le coeur des autres... Ah! vite, vite un peu; là-bas, par delà la nuit, ces récompenses futures, éternelles... les échappons-nous?...
- Qu'y puis-je? Je connais le travail; et la science est trop lente. Que la prière galope et que la lumière gronde... je le vois bien. C'est trop simple, et il fait trop chaud; on se passera de moi. J'ai mon devoir, j'en serai fier à la façon de plusieurs, en le mettant de côté.
Ma vie est usée. Allons! feignons, fainéantons, ô pitié! Et nous existerons en nous amusant, en rêvant amours monstres et univers fantastiques, en nous plaignant et en nous querellant les apparences du monde, saltimbanque, mendiant, artiste, bandit, - prêtre! Sur mon lit d'hôpital, l'odeur de l'encens m'est revenue si puissante; gardien des aromates sacrés, confesseur, martyr...
Je reconnais là ma sale éducation d'enfance. Puis quoi!... Aller mes vingt ans, si les autres vont vingt ans...
Non! non! à présent je me révolte contre la mort! Le travail paraît trop léger à mon orgueil: ma trahison au monde serait un supplice trop court. Au dernier moment, j'attaquerais à droite, à gauche...
Alors, - oh! - chère pauvre âme, l'éternité serait-elle pas perdue pour nous!
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MATIN
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N'eus-je pas une fois une jeunesse aimable, héroïque, fabuleuse, à écrire sur des feuilles d'or, - trop de chance! Par quel crime, quelle erreur, ai-je mérité ma faiblesse actuelle? Vous qui prétendez que des bêtes poussent des sanglots de chagrin, que des malades désespèrent, que des morts rêvent mal, tâchez de raconter ma chute et mon sommeil. Moi, je ne puis pas plus m'expliquer que le mendiant avec ses continuels Pater et Ave Maria. Je ne sais plus parler!
Pourtant, aujourd'hui, je crois avoir fini la relation de mon enfer. C'était bien l'enfer; l'ancien, celui dont le fils de l'homme ouvrit les portes.
Du même désert, à la même nuit, toujours mes yeux las se réveillent à l'étoile d'argent, toujours, sans que s'émeuvent les Rois de la vie, les trois mages, le coeur, l'âme, l'esprit. Quand irons-nous, par delà les grèves et les monts, saluer la naissance du travail nouveau, la sagesse nouvelle, la fuite des tyrans et des démons, la fin de la superstition, adorer - les premiers! - Noël sur la terre!
Le chant des cieux, la marche des peuples! Esclaves, ne maudissons pas la vie.
ADIEU
L'automne, déjà! - Mais pourquoi regretter un éternel soleil, si nous sommes engagés à la découverte de la clarté divine, - loin des gens qui meurent sur les saisons.
L'automne. Notre barque élevée dans les brumes immobiles tourne vers le port de la misère, la cité énorme au ciel tache de feu et de boue. Ah! les haillons pourris, le pain trempé de pluie, l'ivresse, les mille amours qui m'ont crucifié! Elle ne finira donc point cette goule reine de millions d'âmes et de corps morts et qui seront jugés! Je me revois la peau rongée par la boue et la peste, des vers plein les cheveux et les aisselles et encore de plus gros vers dans le coeur, étendu parmi des inconnus sans âge, sans sentiment... J'aurais pu y mourir... L'affreuse évocation! J'exècre la misère.
Et je redoute l'hiver parce que c'est la saison du comfort!
- Quelquefois je vois au ciel des plages sans fin couvertes de blanches nations en joie. Un grand vaisseau d'or, au-dessus de moi, agite ses pavillons multicolores sous les brises du matin. J'ai créé toutes les fêtes, tous les triomphes, tous les drames. J'ai essayé d'inventer de nouvelles fleurs, de nouveaux astres, de nouvelles chairs, de nouvelles langues. J'ai cru acquérir des pouvoirs surnaturels. Eh bien! je dois enterrer mon imagination et mes souvenirs! Une belle gloire d'artiste et de conteur emportée!
Moi! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre! Paysan!
Suis-je trompé? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi?
Enfin, je demanderai pardon pour m'être nourri de mensonge. Et allons.
Mais pas une main amie! et où puiser le secours?
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Oui l'heure nouvelle est au moins très-sévère.
Car je puis dire que la victoire m'est acquise: les grincements de dents, les sifflements de feu, les soupirs empestés se modèrent. Tous les souvenirs immondes s'effacent. Mes derniers regrets détalent, - des jalousies pour les mendiants, les brigands, les amis de la mort, les arriérés de toutes sortes. - Damnés, si je me vengeais!
Il faut être absolument moderne.
Point de cantiques: tenir le pas gagné. Dure nuit! le sang séché fume sur ma face, et je n'ai rien derrière moi, que cet horrible arbrisseau!... Le combat spirituel est aussi brutal que la bataille d'hommes; mais la vision de la justice est le plaisir de Dieu seul.
Cependant c'est la veille. Recevons tous les influx de vigueur et de tendresse réelle. Et à l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides villes.
Que parlais-je de main amie! Un bel avantage, c'est que je puis rire des vieilles amours mensongères, et frapper de honte ces couples menteurs, - j'ai vu l'enfer des femmes là-bas; - et il me sera loisible de posséder la vérité dans une âme et un corps.
Un soir, j'ai assis la Beauté sur mes genoux. - Et je l'ai trouvée amère. - Et je l'ai injuriée.
Je me suis armé contre la justice.
Je me suis enfui. Ô sorcières, ô misère, ô haine, c'est à vous que mon trésor a été confié!
Je parvins à faire s'évanouir dans mon esprit toute l'espérance humaine. Sur toute joie pour l'étrangler j'ai fait le bond sourd de la bête féroce.
J'ai appelé les bourreaux pour, en périssant, mordre la crosse de leurs fusils. J'ai appelé les fléaux, pour m'étouffer avec le sable, avec le sang. Le malheur a été mon dieu. Je me suis allongé dans la boue. Je me suis séché à l'air du crime. Et j'ai joué de bons tours à la folie.
Et le printemps m'a apporté l'affreux rire de l'idiot.
Or, tout dernièrement, m'étant trouvé sur le point de faire le dernier couac! j'ai songé à rechercher le clef du festin ancien, où je reprendrais peut-être appétit.
La charité est cette clef. - Cette inspiration prouve que j'ai rêvé!
"Tu resteras hyène, etc.... ," se récrie le démon qui me couronna de si aimables pavots. "Gagne la mort avec tous tes appétits, et ton égoïsme et tous les péchés capitaux."
Ah! j'en ai trop pris: - Mais, cher Satan, je vous en conjure, une prunelle moins irritée! et en attendant les quelques petites lâchetés en retard, vous qui aimez dans l'écrivain l'absence des facultés descriptives ou instructives, je vous détache des quelques hideux feuillets de mon carnet de damné.
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MAUVAIS SANG
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J'ai de mes ancêtres gaulois l'oeil bleu blanc, la cervelle étroite, et la maladresse dans la lutte. Je trouve mon habillement aussi barbare que le leur. Mais je ne beurre pas ma chevelure.
Les Gaulois étaient les écorcheurs de bêtes, les brûleurs d'herbes les plus ineptes de leur temps.
D'eux, j'ai: l'idolâtrie et l'amour du sacrilège; - oh! tous les vices, colère, luxure, - magnifique, la luxure; - surtout mensonge et paresse.
J'ai horreur de tous les métiers. Maîtres et ouvriers, tous paysans, ignobles. La main à plume vaut la main à charrue. - Quel siècle à mains! - Je n'aurai jamais ma main. Après, la domesticité mène trop loin. L'honnêteté de la mendicité me navre. Les criminels me dégoûtent comme des châtrés: moi, je suis intact, et ça m'est égal.
Mais! qui a fait ma langue perfide tellement, qu'elle ait guidé et sauvegardé jusqu'ici ma paresse? Sans me servir pour vivre même de mon corps, et plus oisif que le crapaud, j'ai vécu partout. Pas une famille d'Europe que je ne connaisse. -J'entends des familles comme la mienne, qui tiennent tout de la déclaration des Droits de l'Homme. - J'ai connu chaque fils de famille!
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Si j'avais des antécédents à un point quelconque de l'histoire de France!
Mais non, rien.
Il m'est bien évident que j'ai toujours été race inférieure. Je ne puis comprendre la révolte. Ma race ne se souleva jamais que pour piller: tels les loups à la bête qu'ils n'ont pas tuée.
Je me rappelle l'histoire de la France fille aînée de l'Église. J'aurais fait, manant, le voyage de terre sainte; j'ai dans la tête des routes dans les plaines souabes, des vues de Byzance, des remparts de Solyme; le culte de Marie, l'attendrissement sur le crucifié s'éveillent en moi parmi mille féeries profanes. - Je suis assis, lépreux, sur les pots cassés et les orties, au pied d'un mur rongé par le soleil. - Plus tard, reître, j'aurais bivaqué sous les nuits d'Allemagne.
Ah! encore: je danse le sabbat dans une rouge clairière, avec des vieilles et des enfants.
Je ne me souviens pas plus loin que cette terre-ci et le christianisme. Je n'en finirais pas de me revoir dans ce passé. Mais toujours seul; sans famille; même, quelle langue parlais-je. Je ne me vois jamais dans les conseils du Christ; ni dans les conseils des Seigneurs, - représentants du Christ.
Qu'étais-je au siècle dernier: je ne me retrouve qu'aujourd'hui. Plus de vagabonds, plus de guerres vagues. La race inférieure a tout couvert - le peuple, comme on dit, la raison; la nation et la science.
Oh! la science! On a tout repris. Pour le corps et pour l'âme, - le viatique, - on a la médecine et la philosophie, - les remèdes de bonnes femmes et les chansons populaires arrangés. Et les divertissements des princes et les jeux qu'ils interdisaient! Géographie, cosmographie, mécanique, chimie!...
La science, la nouvelle noblesse! Le progrès. Le monde marche! Pourquoi ne tournerait-il pas?
C'est la vision des nombres. Nous allons à l'Esprit. C'est très-certain, c'est oracle, ce que je dis. Je comprends, et ne sachant m'expliquer sans paroles païennes, je voudrais me taire.
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Le sang païen revient! L'Esprit est proche, pourquoi Christ ne m'aide-t-il pas, en donnant à mon âme noblesse et liberté. Hélas! l'Évangile a passé! l'Évangile! L'Évangile.
J'attends Dieu avec gourmandise. Je suis de race inférieure de toute éternité.
Me voici sur la plage armoricaine. Que les villes s'allument dans le soir. Ma journée est faite; je quitte l'Europe. L'air marin brûlera mes poumons; les climats perdus me tanneront. Nager, broyer l'herbe, chasser, fumer surtout; boire des liqueurs fortes comme du métal bouillant, - comme faisaient ces chers ancêtres autour des feux.
Je reviendrai, avec des membres de fer, la peau sombre, l'oeil furieux: sur mon masque, on me jugera d'une race forte. J'aurai de l'or: je serai oisif et brutal. Les femmes soignent ces féroces infirmes retour des pays chauds. Je serai mêlé aux affaires politiques. Sauvé.
Maintenant, je suis maudit, j'ai horreur de la patrie. Le meilleur, c'est un sommeil bien ivre, sur la grève.
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On ne part pas. - Reprenons les chemins d'ici, chargé de mon vice, le vice qui a poussé ses racines de souffrance à mon côté, dès l'âge de raison - qui monte au ciel, me bat, me renverse, me traîne.
La dernière innocence et la dernière timidité. C'est dit. Ne pas porter au monde mes dégoûts et mes trahisons.
Allons! La marche, le fardeau, le désert, l'ennui et la colère.
A qui me louer? Quelle bête faut-il adorer? Quelle sainte image attaque-t-on? Quels coeurs briserai-je? Quel mensonge dois-je tenir? - Dans quel sang marcher?
Plutôt, se garder de la justice. - La vie dure, l'abrutissement simple, - soulever, le poing desséché, le couvercle du cercueil, s'asseoir, s'étouffer. Ainsi point de vieillesse, ni de dangers: la terreur n'est pas française.
- Ah! je suis tellement délaissé que j'offre à n'importe quelle divine image des élans vers la perfection.
Ô mon abnégation, ô ma charité merveilleuse! ici-bas, pourtant!
De profundis Domine, suis-je bête!
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Encore tout enfant, j'admirais le forçat intraitable sur qui se referme toujours le bagne; je visitais les auberges et les garnis qu'il aurait sacrés par son séjour; je voyais avec son idée le ciel bleu et le travail fleuri de la campagne; je flairais sa fatalité dans les villes. Il avait plus de force qu'un saint, plus de bon sens qu'un voyageur - et lui, lui seul! pour témoin de sa gloire et de sa raison.
Sur les routes, par les nuits d'hiver, sans gîte, sans habits, sans pain, une voix étreignait mon coeur gelé: "Faiblesse ou force: te voilà, c'est la force. Tu ne sais ni où tu vas ni pourquoi tu vas, entre partout, réponds à tout. On ne te tuera pas plus que si tu étais cadavre." Au matin j'avais le regard si perdu et la contenance si morte, que ceux que j'ai rencontrés ne m'ont peut-être pas vu.
Dans les villes la boue m'apparaissait soudainement rouge et noire, comme une glace quand la lampe circule dans la chambre voisine, comme un trésor dans la forêt! Bonne chance, criais-je, et je voyais une mer de flammes et de fumée au ciel; et, à gauche, à droite, toutes les richesses flambant comme un milliard de tonnerres.
Mais l'orgie et la camaraderie des femmes m'étaient interdites. Pas même un compagnon. Je me voyais devant une foule exaspérée, en face du peloton d'exécution, pleurant du malheur qu'ils n'aient pu comprendre, et pardonnant! - Comme Jeanne d'Arc! - "Prêtres, professeurs, maîtres, vous vous trompez en me livrant à la justice. Je n'ai jamais été de ce peuple-ci; je n'ai jamais été chrétien; je suis de la race qui chantait dans le supplice; je ne comprends pas les lois; je n'ai pas le sens moral, je suis une brute: vous vous trompez... "
Oui, j'ai les yeux fermés à votre lumière. Je suis une bête, un nègre. Mais je puis être sauvé. Vous êtes de faux nègres, vous maniaques, féroces, avares. Marchand, tu es nègre; magistrat, tu es nègre; général, tu es nègre; empereur, vieille démangeaison, tu es nègre: tu as bu d'une liqueur non taxée, de la fabrique de Satan. - Ce peuple est inspiré par la fièvre et le cancer. Infirmes et vieillards sont tellement respectables qu'ils demandent à être bouillis. - Le plus malin est de quitter ce continent, où la folie rôde pour pourvoir d'otages ces misérables. J'entre au vrai royaume des enfants de Cham.
Connais-je encore la nature? me connais-je? - Plus de mots. J'ensevelis les morts dans mon ventre. Cris, tambour, danse, danse, danse, danse! Je ne vois même pas l'heure où, les blancs débarquant, je tomberai au néant.
Faim, soif, cris, danse, danse, danse, danse!
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Les blancs débarquent. Le canon! Il faut se soumettre au baptême, s'habiller, travailler.
J'ai reçu au coeur le coup de grâce. Ah! je ne l'avais pas prévu!
Je n'ai point fait le mal. Les jours vont m'être légers, le repentir va m'être épargné. Je n'aurai pas eu les tourments de l'âme presque morte au bien, où remonte la lumière sévère comme les cierges funéraires. Le sort du fils de famille, cercueil prématuré couvert de limpides larmes. Sans doute la débauche est bête, le vice est bête; il faut jeter la pourriture à l'écart. Mais l'horloge ne sera pas arrivée à ne plus sonner que l'heure de la pure douleur! Vais-je être enlevé comme un enfant, pour jouer au paradis dans l'oubli de tout le malheur!
Vite! est-il d'autres vies? - Le sommeil dans la richesse est impossible. La richesse a toujours été bien public. L'amour divin seul octroie les clefs de la science. Je vois que la nature n'est qu'un spectacle de bonté. Adieu chimères, idéals, erreurs.
Le chant raisonnable des anges s'élève du navire sauveur: c'est l'amour divin. - Deux amours! je puis mourir de l'amour terrestre, mourir de dévouement. J'ai laissé des âmes dont la peine s'accroîtra de mon départ! Vous me choisissez parmi les naufragés; ceux qui restent sont-ils pas mes amis?
Sauvez-les!
La raison m'est née. Le monde est bon. Je bénirai la vie. J'aimerai mes frères. Ce ne sont plus des promesses d'enfance. Ni l'espoir d'échapper à la vieillesse et à la mort. Dieu fait ma force, et je loue Dieu.
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L'ennui n'est plus l'amour. Les rages, les débauches, la folie, dont je sais tous les élans et les désastres, - tout mon fardeau est déposé. Apprécions sans vertige l'étendue de mon innocence.
Je ne serais plus capable de demander le réconfort d'une bastonnade. Je ne me crois pas embarqué pour une noce avec Jésus-Christ pour beau-père.
Je ne suis pas prisonnier de ma raison. J'ai dit: Dieu. Je veux la liberté dans le salut: comment la poursuivre? Les goûts frivoles m'ont quitté. Plus besoin de dévouement ni d'amour divin. Je ne regrette pas le siècle des moeurs sensibles. Chacun a sa raison, mépris et charité: je retiens ma place au sommet de cette angélique échelle de bon sens.
Quant au bonheur établi, domestique ou non... non, je ne peux pas. Je suis trop dissipé, trop faible. La vie fleurit par le travail, vieille vérité: moi, ma vie n'est pas assez pesante, elle s'envole et flotte loin au-dessus de l'action, ce cher point du monde.
Comme je deviens vieille fille, à manquer du courage d'aimer la mort!
Si Dieu m'accordait le calme céleste, aérien, la prière, - comme les anciens saints. - Les saints! des forts! les anachorètes, des artistes comme il n'en faut plus!
Farce continuelle! Mon innocence ferait pleurer. La vie est la farce à mener par tous.
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Assez! Voici la punition. - En marche!
Ah! les poumons brûlent, les tempes grondent! la nuit roule dans mes yeux, par ce soleil! le coeur... les membres...
Où va-t-on? au combat? Je suis faible! les autres avancent. Les outils, les armes... le temps!...
Feu! feu sur moi! Là! ou je me rends. - Lâches! - Je me tue! Je me jette aux pieds des chevaux!
Ah!...
- Je m'y habituerai.
Ce serait la vie française, le sentier de l'honneur!
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NUIT DE L'ENFER
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J'ai avalé une fameuse gorgée de poison. - Trois fois béni soit le conseil qui m'est arrivé! - Les entrailles me brûlent. La violence du venin tord mes membres, me rend difforme, me terrasse. Je meurs de soif, j'étouffe, je ne puis crier. C'est l'enfer, l'éternelle peine! Voyez comme le feu se relève! Je brûle comme il faut. Va, démon!
J'avais entrevu la conversion au bien et au bonheur, le salut. Puis-je décrire la vision, l'air de l'enfer ne soufre pas les hymnes! C'était des millions de créatures charmantes, un suave concert spirituel, la force et la paix, les nobles ambitions, que sais-je?
Les nobles ambitions!
Et c'est encore la vie! - Si la damnation est éternelle! Un homme qui veut se mutiler est bien damné, n'est-ce pas? Je me crois en enfer, donc j'y suis. C'est l'exécution du catéchisme. Je suis esclave de mon baptême. Parents, vous avez fait mon malheur et vous avez fait le vôtre. Pauvre innocent! - L'enfer ne peut attaquer les païens. - C'est la vie encore! Plus tard, les délices de la damnation seront plus profondes. Un crime, vite, que je tombe au néant, de par la loi humaine.
Tais-toi, mais tais-toi!... C'est la honte, le reproche, ici: Satan qui dit que le feu est ignoble, que ma colère est affreusement sotte. - Assez!... Des erreurs qu'on me souffle, magies, parfums, faux, musiques puériles. - Et dire que je tiens la vérité, que je vois la justice: j'ai un jugement sain et arrêté, je suis prêt pour la perfection... Orgueil. - La peau de ma tête se dessèche. Pitié! Seigneur, j'ai peur. J'ai soif, si soif! Ah! l'enfance, l'herbe, la pluie, le lac sur les pierres, le clair de lune quand le clocher sonnait douze... le diable est au clocher, à cette heure. Marie! Sainte-Vierge!... - Horreur de ma bêtise.
Là-bas, ne sont-ce pas des âmes honnêtes, qui me veulent du bien... Venez... J'ai un oreiller sur la bouche, elles ne m'entendent pas, ce sont des fantômes. Puis, jamais personne ne pense à autrui. Qu'on n'approche pas. Je sens le roussi, c'est certain.
Les hallucinations sont innombrables. C'est bien ce que j'ai toujours eu: plus de foi en l'histoire, l'oubli des principes. Je m'en tairai: poëtes et visionnaires seraient jaloux. Je suis mille fois le plus riche, soyons avare comme la mer.
Ah ça! l'horloge de la vie s'est arrêtée tout à l'heure. Je ne suis plus au monde. - La théologie est sérieuse, l'enfer est certainement en bas - et le ciel en haut. - Extase, cauchemar, sommeil dans un nid de flammes.
Que de malices dans l'attention dans la campagne... Satan, Ferdinand, court avec les graines sauvages... Jésus marche sur les ronces purpurines, sans les courber... Jésus marchait sur les eaux irritées. La lanterne nous le montra debout, blanc et des tresses brunes, au flanc d'une vague d'émeraude...
Je vais éveiller tous les mystères: mystères religieux ou naturels, mort, naissance, avenir, passé, cosmogonie, néant. Je suis maître en fantasmagories.
Écoutez!...
J'ai tous les talents! - Il n'y a personne ici et il y a quelqu'un: je ne voudrais pas répandre mon trésor. - Veut-on des chants nègres, des danses de houris? Veut-on que je disparaisse, que je plonge à la recherche de l'anneau? Veut-on? Je ferai de l'or, des remèdes.
Fiez-vous donc à moi, la foi soulage, guide, guérit. Tous, venez, - même les petits enfants, - que je vous console, qu'on répande pour vous son coeur, - le coeur merveilleux! - Pauvres hommes, travailleurs! Je ne demande pas de prières; avec votre confiance seulement, je serai heureux.
- Et pensons à moi. Ceci me fait peu regretter le monde. J'ai de la chance de ne pas souffrir plus. Ma vie ne fut que folies douces, c'est regrettable.
Bah! faisons toutes les grimaces imaginables.
Décidément, nous sommes hors du monde. Plus aucun son. Mon tact a disparu. Ah! mon château, ma Saxe, mon bois de saules. Les soirs, les matins, les nuits, les jours... Suis-je las!
Je devrais avoir mon enfer pour la colère, mon enfer pour l'orgueil, - et l'enfer de la caresse; un concert d'enfers.
Je meurs de lassitude. C'est le tombeau, je m'en vais aux vers, horreur de l'horreur! Satan, farceur, tu veux me dissoudre, avec tes charmes. Je réclame. Je réclame! un coup de fourche, une goutte de feu.
Ah! remonter à la vie! Jeter les yeux sur nos difformités. Et ce poison, ce baiser mille fois maudit! Ma faiblesse, la cruauté du monde! Mon dieu, pitié, cachez-moi, je me tiens trop mal! - Je suis caché et je ne le suis pas.
C'est le feu qui se relève avec son damné.
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DÉLIRES
I
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VIERGE FOLLE
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L'ÉPOUX INFERNAL
Écoutons la confession d'un compagnon d'enfer:
"Ô divin Époux, mon Seigneur, ne refusez pas la confession de la plus triste de vos servantes. Je suis perdue. Je suis soûle. Je suis impure. Quelle vie!
"Pardon, divin Seigneur, pardon! Ah! pardon! Que de larmes! Et que de larmes encore plus tard, j'espère!
"Plus tard, je connaîtrai le divin Époux! Je suis née soumise à Lui. - L'autre peut me battre maintenant!
"A présent, je suis au fond du monde! Ô mes amies!... non, pas mes amies... Jamais délires ni tortures semblables... Est-ce bête!
"Ah! je souffre, je crie. Je souffre vraiment. Tout pourtant m'est permis, chargée du mépris des plus méprisables coeurs.
"Enfin, faisons cette confidence, quitte à la répéter vingt autres fois, - aussi morne, aussi insignifiante!
"Je suis esclave de l'Époux infernal, celui qui a perdu les vierges folles. C'est bien ce démon-là. Ce n'est pas un spectre, ce n'est pas un fantôme. Mais moi qui ai perdu la sagesse, qui suis damnée et morte au monde, - on ne me tuera pas! - Comment vous le décrire! Je ne sais même plus parler. Je suis en deuil, je pleure, j'ai peur. Un peu de fraîcheur, Seigneur, si vous voulez, si vous voulez bien!
"Je suis veuve... - J'étais veuve... - mais oui, j'ai été bien sérieuse jadis, et je ne suis pas née pour devenir squelette!... - Lui était presque un enfant... Ses délicatesses mystérieuses m'avaient séduite. J'ai oublié tout mon devoir humain pour le suivre. Quelle vie! La vraie vie est absente. Nous ne sommes pas au monde. Je sais où il va, il le faut. Et souvent il s'emporte contre moi, moi, la pauvre âme. Le Démon! - c'est un Démon, vous savez, ce n'est pas un homme.
"Il dit: "Je n'aime pas les femmes. L'amour est à réinventer, on le sait. Elles ne peuvent plus que vouloir une position assurée. La position gagnée, coeur et beauté sont mis de côté: il ne reste que froid dédain, l'aliment du mariage, aujourd'hui. Ou bien je vois des femmes, avec les signes du bonheur, dont, moi, j'aurai pu faire de bonnes camarades, dévorées tout d'abord par des brutes sensibles comme des bûchers... "
"Je l'écoute faisant de l'infamie une gloire, de la cruauté un charme. "Je suis de race lointaine: mes pères étaient Scandinaves: il se perçaient les côtes, buvaient leur sang. - Je me ferai des entailles partout le corps, je me tatouerai, je veux devenir hideux comme un Mongol: tu verras, je hurlerai dans les rues. Je veux devenir bien fou de rage. Ne me montre jamais de bijoux, je ramperais et me tordrais sur le tapis. Ma richesse, je la voudrais tachée de sang partout. Jamais je ne travaillerai... " Plusieurs nuits, son démon me saisissant, nous nous roulions, je luttais avec lui! - Les nuits, souvent, ivre, il se poste dans des rues ou dans des maisons, pour m'épouvanter mortellement. - "On me coupera vraiment le cou; ce sera dégoûtant." Oh! ces jours où il veut marcher avec l'air du crime!
"Parfois il parle, en une façon de patois attendri, de la mort qui fait repentir, des malheureux qui existent certainement, des travaux pénibles, des départs qui déchirent les coeurs. Dans les bouges où nous nous enivrions, il pleurait en considérant ceux qui nous entouraient, bétail de la misère. Il relevait les ivrognes dans les rues noires. Il avait la pitié d'une mère méchante pour les petits enfants. - Il s'en allait avec des gentillesses de petite fille au catéchisme. - Il feignait d'être éclairé sur tout, commerce, art, médecine. - Je le suivais, il le faut!
"Je voyais tout le décor dont, en esprit, il s'entourait; vêtements, draps, meubles: je lui prêtais des armes, une autre figure. Je voyais tout ce qui le touchait, comme il aurait voulu le créer pour lui. Quand il me semblait avoir l'esprit inerte, je le suivais, moi, dans des actions étranges et compliquées, loin, bonnes ou mauvaises: j'étais sûre de ne jamais entrer dans son monde. À côté de son cher corps endormi, que d'heures des nuits j'ai veillé, cherchant pourquoi il voulait tant s'évader de la réalité. Jamais homme n'eût pareil voeu. Je reconnaissais, - sans craindre pour lui, - qu'il pouvait être un sérieux danger dans société. - Il a peut-être des secrets pour changer la vie? Non, il ne fait qu'en chercher, me répliquais-je. Enfin sa charité est ensorcelée, et j'en suis la prisonnière. Aucune autre âme n'aurait assez de force, - force de désespoir! - pour la supporter, - pour être protégée et aimée par lui. D'ailleurs, je ne me le figurais pas avec une autre âme: on voit son Ange, jamais l'Ange d'un autre, - je crois. J'étais dans son âme comme dans un palais qu'on a vidé pour ne pas voir une personne si peu noble que vous: voilà tout. Hélas! je dépendais bien de lui. Mais que voulait-il avec mon existence terne et lâche? Il ne me rendait pas meilleure, s'il ne me faisait pas mourir! Tristement dépitée, je lui dis quelquefois: "Je te comprends." Il haussait les épaules.
"Ainsi, mon chagrin se renouvelant sans cesse, et me trouvant plus égarée à ses yeux, - comme à tous les yeux qui auraient voulu me fixer, si je n'eusse été condamnée pour jamais à l'oubli de tous! - j'avais de plus en plus faim de sa bonté. Avec ses baisers et ses étreintes amies, c'était bien un ciel, un sombre ciel, où j'entrais, et où j'aurais voulu être laissée, pauvre, sourde, muette, aveugle. Déjà j'en prenais l'habitude. Je nous voyais comme deux bons enfants, libres de se promener dans le Paradis de tristesse. Nous nous accordions. Bien émus, nous travaillions ensemble. Mais, après une pénétrante caresse, il disait: "Comme ça te paraîtra drôle, quand je n'y serai plus, ce par quoi tu as passé. Quand tu n'auras plus mes bras sous ton cou, ni mon coeur pour t'y reposer, ni cette bouche sur tes yeux. Parce qu'il faudra que je m'en aille, très-loin, un jour. Puis il faut que j'en aide d'autres: c'est mon devoir. Quoique ce ne soit guère ragoûtant... , chère âme... " Tout de suite je me pressentais, lui parti, en proie au vertige, précipitée dans l'ombre la plus affreuse: la mort. Je lui faisais promettre qu'il ne me lâcherait pas. Il l'a faite vingt fois, cette promesse d'amant. C'était aussi frivole que moi lui disant: "Je te comprends."
"Ah! je n'ai jamais été jalouse de lui. Il ne me quittera pas, je crois. Que devenir? Il n'a pas une connaissance; il ne travaillera jamais. Il veut vivre somnambule. Seules, sa bonté et sa charité lui donneraient-elles droit dans le monde réel? Par instants, j'oublie la pitié où je suis tombée: lui me rendra forte, nous voyagerons, nous chasserons dans les déserts, nous dormirons sur les pavés des villes inconnues, sans soins, sans peines. Ou je me réveillerai, et les lois et les moeurs auront changé, - grâce à son pouvoir magique, - le monde, en restant le même, me laissera à mes désirs, joies, nonchalances. Oh! la vie d'aventures qui existe dans les livres des enfants, pour me récompenser, j'ai tant souffert, me la donneras-tu? Il ne peut pas. J'ignore son idéal. Il m'a dit avoir des regrets, des espoirs: cela ne doit pas me regarder. Parle-t-il à Dieu? Peut-être devrais-je m'adresser à Dieu. Je suis au plus profond de l'abîme, et je ne sais plus prier.
"S'il m'expliquait ses tristesses, les comprendrai-je plus que ses railleries? Il m'attaque, il passe des heures à me faire honte de tout ce qui m'a pu toucher au monde, et s'indigne si je pleure.
"- Tu vois cet élégant jeune homme, entrant dans la belle et calme maison: il s'appelle Duval, Dufour, Armand, Maurice, que sais-je? Une femme s'est dévouée à aimer ce méchant idiot: elle est morte, c'est certes une sainte au ciel, à présent. Tu me feras mourir comme il a fait mourir cette femme. C'est notre sort à nous, coeurs charitables... " Hélas! Il avait des jours où tous les hommes agissant lui paraissaient les jouets de délires grotesques: il riait affreusement, longtemps. - Puis, il reprenait ses manières de jeune mère, de soeur aimée. S'il était moins sauvage, nous serions sauvés! Mais sa douceur aussi est mortelle. Je lui suis soumise. - Ah! je suis folle!
"Un jour peut-être il disparaîtra merveilleusement; mais il faut que je sache, s'il doit remonter à un ciel, que je voie un peu l'assomption de mon petit ami!"
Drôle de ménage!
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DÉLIRES
II
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ALCHIMIE DU VERBE
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A moi. L'histoire d'une de mes folies.
Depuis longtemps je me vantais de posséder tous les paysages possibles, et trouvais dérisoires les célébrités de la peinture et de la poésie moderne.
J'aimais les peintures idiotes, dessus des portes, décors, toiles de saltimbanques, enseignes, enluminures populaires; la littérature démodée, latin d'église, livres érotiques sans orthographe, romans de nos aïeules, contes de fées, petits livres de l'enfance, opéras vieux, refrains niais, rhythmes naïfs.
Je rêvais croisades, voyages de découvertes dont on n'a pas de relations, républiques sans histoires, guerres de religion étouffées, révolutions de meurs, déplacements de races et de continents: je croyais à tous les enchantements.
J'inventai la couleur des voyelles! - A noir, E blanc, I rouge, O bleu, U vert. - Je réglai la forme et le mouvement de chaque consonne, et, avec des rhythmes instinctifs, je me flattai d'inventer un verbe poétique accessible, un jour ou l'autre, à tous les sens. Je réservais la traduction.
Ce fut d'abord une étude. J'écrivais des silences, des nuits, je notais l'inexprimable, je fixais des vertiges.
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Loin des oiseaux, des troupeaux, des villageoises,Que buvais-je, à genoux dans cette bruyèreEntourée de tendres bois de noisetiers,Dans un brouillard d'après-midi tiède et vert?
Que pouvais-je boire dans cette jeune Oise,- Ormeaux sans voix, gazon sans fleurs, ciel couvert!-Boire à ces gourdes jaunes, loin de ma caseChérie? Quelque liqueur d'or qui fait suer.
Je faisais une louche enseigne d'auberge,- Un orage vint chasser le ciel. Au soirL'eau des bois se perdait sur les sables vierges,Le vent de Dieu jetais des glaçons aux mares;
Pleurant, je voyais de l'or - et ne pus boire. -
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A quatre heures du matin, l'été,Le sommeil d'amour dure encore.Sous les bocages s'évaporeL'odeur du soir fêté.
Là-bas, dans leur vaste chantierAu soleil des Hespérides,Déjà s'agitent - en bras de chemise -Les Charpentiers.
Dans leurs Déserts de mousse, tranquilles,Ils préparent les lambris précieuxOù la villePeindra de faux cieux.
Ô, pour ces Ouvriers charmantsSujets d'un roi de Babylone,Vénus! quitte un instant les AmantsDont l'âme est en couronne.
Ô Reine des Bergers,Porte aux travailleurs l'eau-de-vie,Que leurs forces soient en paixEn attendant le bain dans la mer à midi.
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La vieillerie poétique avait une bonne part dans mon alchimie du verbe.
Je m'habituai à l'hallucination simple: je voyais très-franchement une mosquée à la place d'une usine, une école de tambours faite par des anges, des calèches sur les routes du ciel, un salon au fond d'un lac; les monstres, les mystères; un titre de vaudeville dressait des épouvantes devant moi!
Puis j'expliquai mes sophismes magiques avec l'hallucination des mots!
Je finis par trouver sacré le désordre de mon esprit. J'étais oisif, en proie à une lourde fièvre: j'enviais la félicité des bêtes, - les chenilles, qui représentent l'innocence des limbes, le sommeil de la virginité!
Mon caractère s'aigrissait. Je disais adieu au monde dans d'espèces de romances:
CHANSON DE LA PLUS HAUTE TOUR.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
J'ai tant fait patienceQu'à jamais j'oublie.Craintes et souffrancesAux cieux sont parties.Et la soif malsaineObscurcit mes veines.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
Telle la prairieA l'oubli livrée,Grandie et fleurieD'encens et d'ivraies,Au bourdon faroucheDes sales mouches.
Qu'il vienne, qu'il vienne,Le temps dont on s'éprenne.
J'aimai le désert, les vergers brûlés, les boutiques fanées, les boissons tiédies. Je me traînais dans les ruelles puantes et, les yeux fermés, je m'offrais au soleil, dieu de feu.
"Général, s'il reste un vieux canon sur tes remparts en ruines, bombarde-nous avec des blocs de terre sèche. Aux glaces des magasins splendides! dans les salons! Fais manger sa poussière à la ville. Oxyde les gargouilles. Emplis les boudoirs de poudre de rubis brûlante... "
Oh! le moucheron enivré à la pissotière de l'auberge, amoureux de la bourrache, et que dissout un rayon!
FAIM
Si j'ai du goût, ce n'est guèreQue pour la terre et les pierres.Je déjeune toujours d'air,De roc, de charbon, de fer.
Mes faims, tournez. Paissez, faims,Le pré des sons.Attirez le gai veninDes liserons.
Mangez les cailloux qu'on brise,Les vieilles pierres d'églises;Les galets des vieux déluges,Pains semés dans les vallées grises.
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Le loup criait sous les feuillesEn crachant les belles plumesDe son repas de volailles:Comme lui je me consume.
Les salades, les fruitsN'attendent que la cueillette;Mais l'araignée de la haieNe mange que des violettes.
Que je dorme! Que je bouilleAux autels de Salomon.Le bouillon court sur la rouilleEt se mêle au Cédron.
Enfin, ô bonheur, ô raison, j'écartai du ciel l'azur, qui est du noir, et je vécus, étincelle d'or de la lumière nature.
De joie, je prenais une expression bouffonne et égarée au possible:
Elle est retrouvée!Quoi? L'éternitéC'est la mer mêléeAu soleil.
Mon âme éternelle,Observe ton voeuMalgré la nuit seuleEt le jour en feu.
Donc tu te dégagesDes humains suffrages,Des communs élans!Tu votes selon...
- Jamais l'espérance.Pas d'orietur.Science et patience,Le supplice est sûr.
Plus de lendemain,Braises de satin,Votre ardeurEst le devoir.
Elle est retrouvée!- Quoi? -L'Éternité.C'est la mer mêléeAu soleil.
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Je devins un opéra fabuleux: je vis que tous les êtres ont une fatalité de bonheur: l'action n'est pas la vie, mais une façon de gâcher quelque force, un énervement. La morale est la faiblesse de la cervelle.
A chaque être, plusieurs autres vies me semblaient dues. Ce monsieur ne sait ce qu'il fait: il est un ange. Cette famille est une nichée de chiens. Devant plusieurs hommes, je causai tout haut avec un moment d'une de leurs autres vies. - Ainsi, j'ai aimé un porc.
Aucun des sophismes de la folie, - la folie qu'on enferme, - n'a été oublié par moi: je pourrai les redire tous, je tiens le système.
Ma santé fut menacée. La terreur venait. Je tombais dans des sommeils de plusieurs jours, et, levé, je continuais les rêves les plus tristes. J'étais mûr pour le trépas, et par une route de dangers ma faiblesse me menait aux confins du monde et de la Cimmérie, patrie de l'ombre et des tourbillons.
Je dus voyager, distraire les enchantements assemblés sur mon cerveau. Sur la mer, que j'aimais comme si elle eût dû me laver d'une souillure, je voyais se lever la croix consolatrice. J'avais été damné par l'arc-en-ciel. Le Bonheur était ma fatalité, mon remords, mon ver: ma vie serait toujours trop immense pour être dévouée à la force et à la beauté.
Le bonheur! Sa dent, douce à la mort, m'avertissait au chant du coq, -ad matutinum, au Christus venit, - dans les plus sombres villes:
Ô saisons, ô châteaux!Quelle âme est sans défauts?
J'ai fait la magique étudeDu bonheur, qu'aucun n'élude.
Salut à lui, chaque foisQue chante le coq gaulois.
Ah! je n'aurai plus d'envie:Il s'est chargé de ma vie.
Ce charme a pris âme et corpsEt dispersé les efforts.
Ô saisons, ô châteaux!
L'heure de sa fuite, hélas!Sera l'heure du trépas.
Ô saisons, ô châteaux!
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Cela s'est passé. Je sais aujourd'hui saluer la beauté.
L'IMPOSSIBLE
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Ah! cette vie de mon enfance, la grande route par tous les temps, sobre surnaturellement, plus désintéressé que le meilleur des mendiants, fier de n'avoir ni pays, ni amis, quelle sottise c'était. - Et je m'en aperçois seulement!
- J'ai eu raison de mépriser ces bonshommes qui ne perdraient pas l'occasion d'une caresse, parasites de la propreté et de la santé de nos femmes, aujourd'hui qu'elles sont si peu d'accord avec nous.
J'ai eu raison dans tous mes dédains: puisque je m'évade!
Je m'évade!
Je m'explique.
Hier encore, je soupirais: "Ciel! sommes-nous assez de damnés ici-bas! Moi j'ai tant de temps déjà dans leur troupe! Je les connais tous. Nous nous reconnaissons toujours; nous nous dégoûtons. La charité nous est inconnue/ Mais nous sommes polis; nos relations avec le monde sont très-convenables." Est-ce étonnant? Le monde! les marchands, les naïfs! - Nous ne sommes pas déshonorés. - Mais les élus, comment nous recevraient-ils? Or il y a des gens hargneux et joyeux, de faux élus, puisqu'il nous faut de l'audace ou de l'humilité pour les aborder. Ce sont les seuls élus. Ce ne sont pas des bénisseurs!
M'étant retrouvé deux sous de raison - ça passe vite! - je vois que mes malaises viennent de ne m'être pas figuré que nous sommes à l'Occident. Les marais occidentaux! Non que je croie la lumière altérée, la forme exténuée, le mouvement égaré... Bon! voici que mon esprit veut absolument se charger de tous les développements cruels qu'a subis l'esprit depuis la fin de l'Orient... Il en veut, mon esprit!
... Mes deux sous de raison sont finis! - L'esprit est autorité, il veut que je sois en Occident. Il faudrait le faire taire pour conclure comme je voulais.
J'envoyais au diable les palmes des martyrs, les rayons de l'art, l'orgueil des inventeurs, l'ardeur des pillards; je retournais à l'Orient et à la sagesse première et éternelle. -Il paraît que c'est un rêve de paresse grossière!
Pourtant, je ne songeais guère au plaisir d'échapper aux souffrances modernes. Je n'avais pas en vue la sagesse bâtarde du Coran. -Mais n'y a-t-il pas un supplice réel en ce que, depuis cette déclaration de la science, le christianisme, l'homme se joue, se prouve les évidences, se gonfle du plaisir de répéter ces preuves, et ne vit que comme cela! Torture subtile, niaise; source de mes divagations spirituelles. La nature pourrait s'ennuyer, peut-être! M. Prudhomme est né avec le Christ.
N'est-ce pas parce que nous cultivons la brume! Nous mangeons la fièvre avec nos légumes aqueux. Et l'ivrognerie! et le tabac! et l'ignorance! et les dévouements! - Tout cela est-il assez loin de la pensée de la sagesse de l'Orient, la patrie primitive? Pourquoi un monde moderne, si de pareils poisons s'inventent!
Les gens d'Église diront: C'est compris. Mais vous voulez parler de l'Eden. Rien pour vous dans l'histoire des peuples orientaux. - C'est vrai; c'est à l'Eden que je songeais! Qu'est-ce que c'est pour mon rêve, cette pureté des races antiques!
Les philosophes: Le monde n'a pas d'âge. L'humanité se déplace, simplement. Vous êtes en Occident, mais libre d'habiter dans votre Orient, quelque ancien qu'il vous le faille, - et d'y habiter bien. Ne soyez pas un vaincu. Philosophes, vous êtes de votre Occident.
Mon esprit, prends garde. Pas de partis de salut violents. Exerce-toi! - Ah! la science ne va pas assez vite pour nous!
- Mais je m'aperçois que mon esprit dort.
S'il était bien éveillé toujours à partir de ce moment, nous serions bientôt à la vérité, qui peut-être nous entoure avec ses anges pleurant!... - S'il avait été éveillé jusqu'à ce moment-ci, c'est que je n'aurais pas cédé aux instincts délétères, à une époque immémoriale!... - S'il avait toujours été bien éveillé, je voguerais en pleine sagesse!...
Ô pureté! Pureté!
C'est cette minute d'éveil qui m'a donné la vision de la pureté! - Par l'esprit on va à Dieu!
Déchirante infortune!
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L'ÉCLAIR
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Le travail humain! c'est l'explosion qui éclaire mon abîme de temps en temps.
"Rien n'est vanité; à la science, et en avant!" crie l'Ecclésiaste moderne, c'est-à-dire Tout le monde. Et pourtant les cadavres des méchants et des fainéants tombent sur le coeur des autres... Ah! vite, vite un peu; là-bas, par delà la nuit, ces récompenses futures, éternelles... les échappons-nous?...
- Qu'y puis-je? Je connais le travail; et la science est trop lente. Que la prière galope et que la lumière gronde... je le vois bien. C'est trop simple, et il fait trop chaud; on se passera de moi. J'ai mon devoir, j'en serai fier à la façon de plusieurs, en le mettant de côté.
Ma vie est usée. Allons! feignons, fainéantons, ô pitié! Et nous existerons en nous amusant, en rêvant amours monstres et univers fantastiques, en nous plaignant et en nous querellant les apparences du monde, saltimbanque, mendiant, artiste, bandit, - prêtre! Sur mon lit d'hôpital, l'odeur de l'encens m'est revenue si puissante; gardien des aromates sacrés, confesseur, martyr...
Je reconnais là ma sale éducation d'enfance. Puis quoi!... Aller mes vingt ans, si les autres vont vingt ans...
Non! non! à présent je me révolte contre la mort! Le travail paraît trop léger à mon orgueil: ma trahison au monde serait un supplice trop court. Au dernier moment, j'attaquerais à droite, à gauche...
Alors, - oh! - chère pauvre âme, l'éternité serait-elle pas perdue pour nous!
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MATIN
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N'eus-je pas une fois une jeunesse aimable, héroïque, fabuleuse, à écrire sur des feuilles d'or, - trop de chance! Par quel crime, quelle erreur, ai-je mérité ma faiblesse actuelle? Vous qui prétendez que des bêtes poussent des sanglots de chagrin, que des malades désespèrent, que des morts rêvent mal, tâchez de raconter ma chute et mon sommeil. Moi, je ne puis pas plus m'expliquer que le mendiant avec ses continuels Pater et Ave Maria. Je ne sais plus parler!
Pourtant, aujourd'hui, je crois avoir fini la relation de mon enfer. C'était bien l'enfer; l'ancien, celui dont le fils de l'homme ouvrit les portes.
Du même désert, à la même nuit, toujours mes yeux las se réveillent à l'étoile d'argent, toujours, sans que s'émeuvent les Rois de la vie, les trois mages, le coeur, l'âme, l'esprit. Quand irons-nous, par delà les grèves et les monts, saluer la naissance du travail nouveau, la sagesse nouvelle, la fuite des tyrans et des démons, la fin de la superstition, adorer - les premiers! - Noël sur la terre!
Le chant des cieux, la marche des peuples! Esclaves, ne maudissons pas la vie.
ADIEU
L'automne, déjà! - Mais pourquoi regretter un éternel soleil, si nous sommes engagés à la découverte de la clarté divine, - loin des gens qui meurent sur les saisons.
L'automne. Notre barque élevée dans les brumes immobiles tourne vers le port de la misère, la cité énorme au ciel tache de feu et de boue. Ah! les haillons pourris, le pain trempé de pluie, l'ivresse, les mille amours qui m'ont crucifié! Elle ne finira donc point cette goule reine de millions d'âmes et de corps morts et qui seront jugés! Je me revois la peau rongée par la boue et la peste, des vers plein les cheveux et les aisselles et encore de plus gros vers dans le coeur, étendu parmi des inconnus sans âge, sans sentiment... J'aurais pu y mourir... L'affreuse évocation! J'exècre la misère.
Et je redoute l'hiver parce que c'est la saison du comfort!
- Quelquefois je vois au ciel des plages sans fin couvertes de blanches nations en joie. Un grand vaisseau d'or, au-dessus de moi, agite ses pavillons multicolores sous les brises du matin. J'ai créé toutes les fêtes, tous les triomphes, tous les drames. J'ai essayé d'inventer de nouvelles fleurs, de nouveaux astres, de nouvelles chairs, de nouvelles langues. J'ai cru acquérir des pouvoirs surnaturels. Eh bien! je dois enterrer mon imagination et mes souvenirs! Une belle gloire d'artiste et de conteur emportée!
Moi! moi qui me suis dit mage ou ange, dispensé de toute morale, je suis rendu au sol, avec un devoir à chercher, et la réalité rugueuse à étreindre! Paysan!
Suis-je trompé? la charité serait-elle soeur de la mort, pour moi?
Enfin, je demanderai pardon pour m'être nourri de mensonge. Et allons.
Mais pas une main amie! et où puiser le secours?
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Oui l'heure nouvelle est au moins très-sévère.
Car je puis dire que la victoire m'est acquise: les grincements de dents, les sifflements de feu, les soupirs empestés se modèrent. Tous les souvenirs immondes s'effacent. Mes derniers regrets détalent, - des jalousies pour les mendiants, les brigands, les amis de la mort, les arriérés de toutes sortes. - Damnés, si je me vengeais!
Il faut être absolument moderne.
Point de cantiques: tenir le pas gagné. Dure nuit! le sang séché fume sur ma face, et je n'ai rien derrière moi, que cet horrible arbrisseau!... Le combat spirituel est aussi brutal que la bataille d'hommes; mais la vision de la justice est le plaisir de Dieu seul.
Cependant c'est la veille. Recevons tous les influx de vigueur et de tendresse réelle. Et à l'aurore, armés d'une ardente patience, nous entrerons aux splendides villes.
Que parlais-je de main amie! Un bel avantage, c'est que je puis rire des vieilles amours mensongères, et frapper de honte ces couples menteurs, - j'ai vu l'enfer des femmes là-bas; - et il me sera loisible de posséder la vérité dans une âme et un corps.
sábado, 16 de agosto de 2008
las babas del diablo.....

el sol no sale, las nubes armónicas como túnicas grises me levantan del sopor del cigarrillo
en la calle dos señoras caminan displicentes, indecisas pasan la calle y las observo.
qué miro?
todo esta tirado en el suelo, dos libros, varios pliegos con palabras que ayer escribí y hoy no tienen sentido, ya ha pasado un tiempo largo, una noche dulce donde encontré tras la oscuridad de mis ojos varios sueños donde me mirabas la boca en silencio, diciendonos algo sincero, perdido ya.
te puedo reconstruir, recorrer tu pelo, el mutismo de tu cuerpo, el sentido de tu aroma, todo metodicamente, lentamente.
es así como llego a conocer, a comprender, a sentir, desde una lejanía muy propia donde me arropo con una manta y me elevo, donde suelto puedo encadenar recuerdos, memorias y olvidos.
siempre esta el dilema, cuando estoy construyendo el color de tus ojos y labios, vos apareces dentro de mí y me sacudes, húrgas sin disciplina en mi. pasas, tumbas lo más mío y me irrita todo esto pero supongo que no hay mas que ilusiones donde de alguna manera se deshubique la realidad, juguemos a estar.
durante....despues ya no.
viernes, 15 de agosto de 2008
La primera inscripcion de la memoria.

Por senderos innombrables transitas desmesurada,
poniendo el asombro en tu rostro, estacionandolo como el suelo y las hojas del otoño, en un sitio detras de tu sonrisa, de tus labios, de las formas extrañas del destino, donde cada humildad decidida terminó por propiciar un dibujo, una silueta en medio de adioses y silencios, a través del lenguaje perfecto e imperceptible de tus manos.
delineandome detras del deseo un juego mágico y simple.
todo esta dispuesto, varios brujos despliegan en el altar mis ojos, desangran una brújula que apunta en la direccion de mi mirada, los pedazos de mi cuerpo son perfectamente visibles y se puede casi palpar la materia exacta de la que estan hechos, tu lo notas y acaricias un destino casi inapropiado, insensato.
detras de tu mirada, siempre detras, asechando en las sombras que la cúpula y la noche iluminada apenas por las nubes, se acarician la cúspide de una montaña y la indistinguible luna que imagino, con la cual recorro el firmamento calmo, contiguo. se advierte que me tiembla la respiracion, que exausto vuelo hacia un lugar donde estas como Brynhild que me acaricia desde lo lejos y su ser esta ahi perdido a mi lado, en silencio.
sonries, siempre sonries, y yo ahí pensando.
pero la calma siempre esta destinada a lo simple y puro,
el sonido de las gotas de agua que caen de la cúpula, eterno, a veces imprevisible.
llegará el día en que se cumpla la torpe escena, la bella y lugubre completud, donde el espacio se reduce un poco, solo un poco, y al fin en medio del perpetuo retorno, de la arena del desierto que cae, se desplaza, jugaremos a enredar de mil colores los ojos que acompañan, emergerá el placer asombroso y reiras, y te miraré.
y habrá una paz que todo lo habite, y no será necesario corroborar nada, las palabras son instrumentos, y con tanta puerta abierta solo podrá entrar complaciente un aire fresco donde dos cigarrillos y un café.
y mi mirada y la tuya....
poniendo el asombro en tu rostro, estacionandolo como el suelo y las hojas del otoño, en un sitio detras de tu sonrisa, de tus labios, de las formas extrañas del destino, donde cada humildad decidida terminó por propiciar un dibujo, una silueta en medio de adioses y silencios, a través del lenguaje perfecto e imperceptible de tus manos.
delineandome detras del deseo un juego mágico y simple.
todo esta dispuesto, varios brujos despliegan en el altar mis ojos, desangran una brújula que apunta en la direccion de mi mirada, los pedazos de mi cuerpo son perfectamente visibles y se puede casi palpar la materia exacta de la que estan hechos, tu lo notas y acaricias un destino casi inapropiado, insensato.
detras de tu mirada, siempre detras, asechando en las sombras que la cúpula y la noche iluminada apenas por las nubes, se acarician la cúspide de una montaña y la indistinguible luna que imagino, con la cual recorro el firmamento calmo, contiguo. se advierte que me tiembla la respiracion, que exausto vuelo hacia un lugar donde estas como Brynhild que me acaricia desde lo lejos y su ser esta ahi perdido a mi lado, en silencio.
sonries, siempre sonries, y yo ahí pensando.
pero la calma siempre esta destinada a lo simple y puro,
el sonido de las gotas de agua que caen de la cúpula, eterno, a veces imprevisible.
llegará el día en que se cumpla la torpe escena, la bella y lugubre completud, donde el espacio se reduce un poco, solo un poco, y al fin en medio del perpetuo retorno, de la arena del desierto que cae, se desplaza, jugaremos a enredar de mil colores los ojos que acompañan, emergerá el placer asombroso y reiras, y te miraré.
y habrá una paz que todo lo habite, y no será necesario corroborar nada, las palabras son instrumentos, y con tanta puerta abierta solo podrá entrar complaciente un aire fresco donde dos cigarrillos y un café.
y mi mirada y la tuya....
lunes, 4 de agosto de 2008
huuuuummmm
Hay una ingravidez impàvida en las decenas de cosas que flotan en el vientre eterno.
bajo la luz apagada y el viento fresco nocturno.
un humo fugàz y el cigarrillo.
hay una voz vieja que sale del disco
donde se mece la pua perceptiblemente
hay un silencio de manos lleno de adioses
y hay un recuerdo casi mìtico
està la màs desmesurada de las prisas
y detras o al lado la fè perdida
estan como compañeras inertes dos copas de vino
y un sonido de recuerdos que murmura
pero nada esta
ya todo esta perdido.
bajo la luz apagada y el viento fresco nocturno.
un humo fugàz y el cigarrillo.
hay una voz vieja que sale del disco
donde se mece la pua perceptiblemente
hay un silencio de manos lleno de adioses
y hay un recuerdo casi mìtico
està la màs desmesurada de las prisas
y detras o al lado la fè perdida
estan como compañeras inertes dos copas de vino
y un sonido de recuerdos que murmura
pero nada esta
ya todo esta perdido.
viernes, 13 de junio de 2008
el asunto ese

y bajo la alfombra desgastada
bajo ella, los tenues colores, los nenufares, dos mujeres que han envejecido en medio de la suposicion y el paso del paso del paso de los dias.
bajo la flamante simulación.
y los adioses y ahoras.
las señoritas y los nenufares
todo naufragando.
se guardan los dias y el sol desmanchando la piel tersa, dos ojos verdes y unos violetas flotando en medio de cualquier forma
la imagen plácida, donde el guardian..........
y bajo la alfombra desgastada
las manchas rugosas de colillas y vino.
el olor del humo y el paso del viento
el silencio perpetuo del estanque
la oscuridad de las formas
bajo la alfombra desgastada, bajo ella se esconden los secretos desteñidos
algunos dolores
y debajo de todo
los restos de los años
las cosas que ya pasaron
lo que no pudo haber sido
lo que no fue
todo lo que se olvida y se esconde
debajo de todo
la historia perdida
la perpetuidad
y alguna agonía.
de las manos nunca dejo de caer el agua fresca
pero tampoco cayó.
jueves, 5 de junio de 2008
y tantas formas del dolor
desfavorecer un coma etilico con sus miles de divagaciones
aumentar una palabra hasta su mayor sentido quitandole su ser
abrigar una esperanza desoladora siempre
perpetuar la espalda a los hechos
simular como todo simulacros
ser como siempre el mismo
jugar con letras en el lapiz
mover los ojos y abrir los parpados
deslizar la mano tendida en un rostro perdido
desfigurar con sorisas un rostro amargo de ajenjo
dejarse arrancar pedazos
buscar la multitud opaca
perder la soledad y el cigarrillo
creerse dado y completo
sumergirse... donde sea.
creer que mirar lo que pasa...lo que sea es.
ser lo que es sin dejar pasar lo que pasa.
jugar con las palabras
que siempre estan mejor
cuando no se nombran.
aumentar una palabra hasta su mayor sentido quitandole su ser
abrigar una esperanza desoladora siempre
perpetuar la espalda a los hechos
simular como todo simulacros
ser como siempre el mismo
jugar con letras en el lapiz
mover los ojos y abrir los parpados
deslizar la mano tendida en un rostro perdido
desfigurar con sorisas un rostro amargo de ajenjo
dejarse arrancar pedazos
buscar la multitud opaca
perder la soledad y el cigarrillo
creerse dado y completo
sumergirse... donde sea.
creer que mirar lo que pasa...lo que sea es.
ser lo que es sin dejar pasar lo que pasa.
jugar con las palabras
que siempre estan mejor
cuando no se nombran.
miércoles, 21 de mayo de 2008
martes, 20 de mayo de 2008
a veces me embriaga el asunto este
Tiempos en que mi mente transcurre apasiguada por un resplandor que no es mio. varios juguetes llevo a mi boca sin pensar..pero siempre existe un pequeño momento, por pequeño que sea, en que me tiendo impasible en la hierba, que es igual en todas partes, y miro el cielo, que desprende azules y blancos y rojos y amarillos, y pienso en rimbaud. y una marea un poco lugubre o tenue, no se. me transporta a mi solo a mi hogar, mi dulce y silencioso y unico lugar.
la parte mas profunda, donde habita una jauría ciega, varios peces que ven pasar el barco ebrio, una plantacion enorme de tabaco y hachis.
dos señoras lavando ropa, y un olor a trementina.
y respiro.... en silencio
y no me exaspero.
algunas veces soy ese señor de la foto, o el perro que pasea entre basura.
y sonrio, pero ohhh sorpresa, hendrix el devorador de notas, esculpe con su mistica cierto asombro.
siempre llega alguien a quitar el conjuro, a sostenerme en esta realidad un poco fofa un poco normal.
amo las palabras, de verdad y trato de callarlas.
y ya no me amo ni me odio.
me dejo ir, en silencio, tratando de no naufragar mientras no este seguro que la orilla esta lo suficientemente lejos como para saber que no me salvaré.
martes, 18 de marzo de 2008
sober

There's a shadow just behind me,
shrouding every step I take,
making every promise empty,
pointing every finger at me.
Waiting like a stalking butler,
who upon the finger rests.
Murder now the path called must we,
just because the son has come.
Jesus, won't you fucking whistle,
something but the past and done?
Why can't we not be sober?
Just want to start this over.
Why can't we drink forever?
I just want to start things over.
I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
shrouding every step I take,
making every promise empty,
pointing every finger at me.
Waiting like a stalking butler,
who upon the finger rests.
Murder now the path called must we,
just because the son has come.
Jesus, won't you fucking whistle,
something but the past and done?
Why can't we not be sober?
Just want to start this over.
Why can't we drink forever?
I just want to start things over.
I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
Trust in me and fall as well.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave,
I will work to elevate you,
just enough to bring you down.
Mother Mary won't you whisper,
something but what's past and done.
Why can't we not be sober?
I just want to start this over.
Why can't we sleep forever?
I just want to start this over.
I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
Trust in me and fall as well.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave
Trust me.
Why can't we not be sober?
I just want to start things over.
Why can't we sleep forever?
I just want to start this over.
I want, what I want.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave,
I will work to elevate you,
just enough to bring you down.
Mother Mary won't you whisper,
something but what's past and done.
Why can't we not be sober?
I just want to start this over.
Why can't we sleep forever?
I just want to start this over.
I am just a worthless liar.
I am just an imbecile.
I will only complicate you.
Trust in me and fall as well.
I will find a center in you.
I will chew it up and leave
Trust me.
Why can't we not be sober?
I just want to start things over.
Why can't we sleep forever?
I just want to start this over.
I want, what I want.
sábado, 8 de marzo de 2008
martes, 19 de febrero de 2008
this is your life
and you open the door
and you step inside
we're inside our hearts
now imagine your pain
is a white ball of healing light
that's right, feel your pain,
the pain itself,
is a white ball of healing light
i don't think so
this is your life
good to the last drop,
doesn't get any better than this
this is your life, and it's ending
one minute at a time
this isn't a seminar
and this isn't a weekend retreat
where you are now
you can't even imagine
what the bottom will be like
only after disaster
can we be resurrected
it's only after you've lost
everything that you're
free to do anything
nothing is static,
everything is appalling (evolving),
everything is
falling apart
you are not a beautiful and unique snowflake
you are the same decaying
organic matter as everything else
we are all a part of the same compost heap
we are the all-singing,
all-dancing crap of the world
you are not your bank account,
you are not the clothes you wear
you are not the contents of your wallet
you are not your bowel cancer
you are not your grande latte
you are not the car you drive
you are not your fucking khakis
you have to give up
you have to realise that someday you will die,
until you know that you are useless
i say let me never be complete
i say may i never be content
i say deliver me from swedish furniture
i say deliver me from clever art
i say deliver me from clear skin and perfect teeth
i say you have to give up
i say evolve, and let the chips
fall where they may
i want you to hit me as hard as you can
welcome to fight club
if this is your first night
you have to fight
SOUP
miércoles, 30 de enero de 2008
sin titulo
Otra vez mostrando los colmillos se paseaba el lobo bajo las sombras imaginarias
rrecoriendo con la mirada la venas, el palpitar.
y la lluvia con sus notas decallendome en los ojos.
ohhhh, es tan tarde en esta noche
en la que espero en silencio
noche de hojas rotas
milagrosa y amarga
inaudible
otra vez esperando un recuerdo vago
otra vez y otra
sintiendo
dentro de la coraza del pecho
una palabra que susurra
no olvides que estas esperando la llegada del mar hasta tus labios
lobo
ya algún día jugarás sonriente o caeras en la promesa.
rrecoriendo con la mirada la venas, el palpitar.
y la lluvia con sus notas decallendome en los ojos.
ohhhh, es tan tarde en esta noche
en la que espero en silencio
noche de hojas rotas
milagrosa y amarga
inaudible
otra vez esperando un recuerdo vago
otra vez y otra
sintiendo
dentro de la coraza del pecho
una palabra que susurra
no olvides que estas esperando la llegada del mar hasta tus labios
lobo
ya algún día jugarás sonriente o caeras en la promesa.
miércoles, 23 de enero de 2008
a veces todo es tan.
todas estas paginas muertas son solo un pedazo de mi vida,
hay momentos en que es tan dificil respirar, tanto.
y quisiera que se cayera el mundo a pedazos, ver llover, estar sentado y en paz, fumando un cigarrillo, sin el dolor cotidiano.
pero hay sol y ruido y miradas.
si solo pasaran los años, solo los necesarios
que todo quedara a un pequeño lado o detras de mi.
si solo pudiera dejar de soportar la cuerda hosca y mi piel no la cuarteara la noche
ya se que soy y tampoco me siento en eso.
termine por parecerme a todos los que concurren dentro de mi
y no ser nadie.
hay momentos en que es tan dificil respirar, tanto.
y quisiera que se cayera el mundo a pedazos, ver llover, estar sentado y en paz, fumando un cigarrillo, sin el dolor cotidiano.
pero hay sol y ruido y miradas.
si solo pasaran los años, solo los necesarios
que todo quedara a un pequeño lado o detras de mi.
si solo pudiera dejar de soportar la cuerda hosca y mi piel no la cuarteara la noche
ya se que soy y tampoco me siento en eso.
termine por parecerme a todos los que concurren dentro de mi
y no ser nadie.
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