viernes, 28 de septiembre de 2007
Séptima entrada
Nunca pude reprocharle nada, aún en los momentos más difíciles, todo, absolutamente todo se desmigajaba en mis manos y se diluía la rabia, se desdibujaba el peso que en el estomago me crecía como un globo a punto de reventar.
Qué te hiciste? te he buscado por un infierno de tiempo, o el tiempo se me convirtió en un infierno buscándote. Dónde te metiste, que me tenias loco persiguiéndote en todos lados.
Aurora, nefasta Aurora, iba dibujando una mueca de satisfacción en los labios hasta convertirlo en sonrisa, en burla, en alegría.
Mis ojos se llenaban de cólera mientras inventaba formas de atormentarla en la noche, de hacerla sufrir, trataba de mantener la calma, pero no podía y ella lo bañaba todo con una impasible ironía que aún, mas me ardía en el cuello. que a cada grito se hinchaba hasta dolerme.
vos sos una pared, Aurora, decime donde estabas, mira como estoy, mira que hinchado tengo el cuello, mira el tipo ese como me volvió y a vos eso ni te va, ah? decime algo. Llovió mucho Aurora, a cántaros, una vez me caí y casi me ahogo, de que te reís?
Contame donde te metiste todo este tiempo, donde has estado, a donde irás?
comencé a llorar y a estirar las manos en su búsqueda, a tantear el aire que a cada movimiento mío se hacía más amplio y lloraba de soledad y de ira, algo por dentro me devoraba. no era yo, se insinuaba el pánico, tanto dolor era suficiente ya.
No quería mirarla mas, las lágrimas se escurrían y mezclaban con las manos que después de fallar en su intento de atraparla, tapaban unos ojos ahogados en sollozos.
Había un olor a sal que impregnaba todo el cuarto.
La enfermera estaba a mi lado inyectándole a la bolsa con suero algún medicamento.
- Señor, tiene a alguien que podamos llamar?
-El cuello me dolía, y no podía hablar, así que levante una ceja, y cerré los ojos mientras suspiraba. En cuestión de segundos algún otro sueño que no recuerdo comenzó su recorrido por mi mente.
jueves, 27 de septiembre de 2007
Acecho
martes, 25 de septiembre de 2007
Conversaciones con Simone Weil
-el hombre es un extraño animal.
En la mayor parte del mundo
la mitad de los niños se van a la cama
hambrientos.
Renuncia el ángel a sus plumas, al íris,
a la gravedad y la gracia?
Se acabó para nosotros la esperanza de ser mejores ahora?
La vida es de otros
Ilusiones y yerros.
La palabra fatigada.
Ya ni te atreves a comerte un durazno.
Para algo cerré la puerta,
di la espalda
y entre la rabia y el sueño olvidé
muchas cosas.
La mitad de los niños se van a la cama
hambrientos.
-los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.
-el hombre es un extraño animal.
Los sabios en quienes depositamos nuestra confianza
nos traicionan.
-los niños se van a la cama hambrientos
-los viejos se van a la cama hambrientos.
El verbo no alimenta, las cifras nos sacian.
Me acuerdo. Me acuerdo?
Me acuerdo mal, reconozco a tientas. Me equivoco.
Viene una niña de lejos. Doy la espalda.
Me olvido de la razón y el tiempo.
Y todo debe ser mentira
porque no estoy en el sitio de mi alma.
No me quejo de la buena manera.
La poesía me harta.
Orino tristemente sobre el mezquino fuego de
la gracia.
-los niños se van a la cama hambrientos.
-los viejos se van a la muerte hambrientos.
El verbo no alimenta.
Las cifras nos sacian.
-el hombre es un extraño animal.
domingo, 23 de septiembre de 2007
Mirar

Yo también me pierdo en esa mirada, buscar es el signo.
Por algún tiempo recorreré este espacio, débil a veces, mucho, mucho, los pies me tiemblan, me agacho y me sostengo de una ramita o una piedra, respiro y cierro los ojos, los aprieto, dejo que la sangre fluya en sus órbitas, me imagino un lugar cristalino y alguna sonrisa lejana y vaga, un sol que baja lentamente, y el agua palpita.
lo sueño con todas mis fuerzas, tanto que me debilito un poco mas.
lloro y empuño las manos, no abro los ojos.
Trato que ese momento no pase, lo sufro, imploro que no se vaya, me esfuerzo aún mas y me canso.
Todo termina siendo un recuerdo indeleble, que me pesa en el cuerpo.
Abro los ojos y todo es un recuerdo. como yo.
sábado, 22 de septiembre de 2007
Sexta entrega
J
Ustedes y yo vamos siempre a terminar por desistir de las ventanas y los caminos habituales, nos situaremos mas allá o acá, pero el mismo punto será un encuentro, la búsqueda o la pérdida, todo debe terminar en algún sitio y cualquiera es pretexto o justificación para la renuncia.
Parado en la ventana, sacando la cabeza y media pierna, jugando con el humo del cigarrillo, las hojas goteando, los últimos despojos de una tormenta continua de muchos días.
Todo terminó sin protocolos así como empezó.
Hoy el silencio y el odio recorren sublimes mi visión de las cosas, las construye tenuemente, me hace recordar. Antes fue el apasionamiento, más tarde la esperanza magnifica, podía hacer las cosas con sólo pensarlas, a continuación el tiempo y su legado salvaje de realidad, la rabia un poco tímida, el asco a veces. Por último y sin esperanzas, el brotar necesario de la más pura y simple muestra de la derrota, la impotencia y la furia atenuadas pero magnánimas, no precoces, no. Fuertes como un yunque que cae o la salida de los primeros rayos del sol.
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Quinta entrada
J
Salí atropellando el viento, el agua, y a pasos agigantados sin saber por que me encontraba tirado en el piso, indignado por la estupidez, la bolsa negra que no vi me mandó hasta el corno; entre silencio y gotas que caían, lo juro, disfrute estar como un amasijo en el piso mirando el cielo desde esta perspectiva lúgubre, boca arriba las gotas ahogaban mis ojos, diez o quince segundos me parecieron suficientes para levantarme y seguir con mi propósito de encontrar a Aurora. Como todo buen propósito se desdibuja con el tiempo, anduve varios sitios que me parecían lógicos por donde ella pudiera estar abrigándose del frío, pero en ningún lugar sabían dar cuenta de ella, aparentemente no existía, la imaginé varias veces durante el transcurso de esa tarde gris de septiembre, con otros hombres, sonriendo, repitiendo maquinalmente los mismos gestos aprendidos, jugando con ellos, mirándolos y acentuando su mirada obediente y sensual, andando sobre palabras exquisitas, convenciendo. La imaginé mientras las gotas rodaban por la gafas, como una mandrágora, despertando a otra sensualidad que yo en silencio deploraba. La rabia me hacia entrar en cualquier bar y tomar un ron de un solo trago, morder el vaso y tratar de limpiar las gafas que a cada segundo se empañaban.
Siempre le temí a muchas cosas de pequeño, pero ahora a esta edad donde la ropa es gris o negra, donde no se sueña con la llegada de los años, esta edad en la que la estupidez es advertida de inmediato y cortada de un tajo, en que los ojos no buscan mas que el silencio de la soledad y tal ves, una mujer desapercibida e incauta pero eficaz e inteligente. La oscuridad, anhelada, el invierno y el otoño felizmente apreciados, una tarde tranquila y un libro, tratar de no correr, fumar un cigarrillo, ver llover, tantas cosas.
Pero siempre esa ruptura absurda, la caída de la piedra en al agua, las ondas y halos, el movimiento imperceptible, hasta la punta de la nariz y de nuevo, el sentirme sin Aurora al lado. La podía odiar tanto en estos momentos, me dañaba lo que había construido ferozmente por tantos años y ella lo sabia, pero con los locos es imposible hablar desde una objetividad aristotélica, así que me invente un futuro con ella, jugué a creer y después, puf. Ella no aparece y llueve como si fuera el diluvio, y mis pies se me parten del frío, y la mano y el ron que me quema el estomago y recuerdo no haber comido desde ayer, y ando sin cigarrillos y todo es un infinito absurdo, que me molesta, pero se da en el momento preciso, en el instante exacto, en que abren la puerta y miro.
En el barcito sucio de Diego, lo encontré atónito mirándome.
qué te paso? Pareces un naufrago.
Nada no vi una bolsa y me fui al piso como buen camicace, maldita sea me duele el traste, y creo que me doble una mano.
Mostrá, vení te curo eso. Conociendo los trabajos arquitectónicos de Diego preferí que luego me cercenaran la mano a dejarme tocar bajo la lupa objetiva del doctor que sabe. – No deja así nomas que mas tarde miro que queda de esa extremidad. Oíste que paso con el cuadro que andabas pintando? –nada que dios es un imbécil y se me mostro cuando lo que pretendía era demostrar que no existía. –Donde lo viste? -En una mujer.
Ajá, y eso como.
Ya ves, siempre el muy malnacido se las ingenia para jugar con nosotros y nos quita la última carta de la mesa.
El ya las conoce todas, le dije.
Dame un ron que me duele la mano, y después de cinco mas miramos los dos que hacer con ella, ¿tenés serrucho y gasa?
Si y mas tragos de ron por si te duele.
martes, 18 de septiembre de 2007
A que le creo
Yo prestaba mucha atención, La mujer (ella) también. Nos miramos como si entendiéramos de qué se trataba.
Los ojos siempre jugaban y la niña sonreía plácidamente.
domingo, 16 de septiembre de 2007
Imitando a un poeta de principios de siglo.
y he cometido tantos errores.
Risible vida, risibles contradicciones,
asi fue y asi sera siempre.
Me entristece mirarte. Otros labios
desgastaron el calor y el latido de tu cuerpo.
Que importa. Que importa que caigan sin sentido
tantas llovisnas muertas.
No las temo. No temo
el moho ni la podredumbre amarillenta.
No nací para una vida dulce y una sonrisa.
El patio de la casa esta sembrado de los cerezos color de osamenta.
Sí, elegí el invierno
y el marchitarse sin ruido
no debe entristecer a nadie.
Jorge teillier
domingo, 9 de septiembre de 2007
Cuarta entrega
J
Desde la ventana veo correr el agua de la lluvia hasta las alcantarillas atiborradas de basura, imagino los rieles del tren oxidados, el mar revuelto por los días, las tablas, la arena sucia, las aves encerradas en sus plumajes, con las patas húmedas, los polluelos ahogados en sus nidos, algunos huevos despertando a la vida, las condiciones, todo, absolutamente todo mezclado con las nubes bajas, detenidas sobre los edificios grises.
Y yo en esta ventana absorto en el goteo incesante, en los sonidos que trae este clima atroz que no para; tres días en los que no para de caer agua, tres días en que me pesan los ojos de tanto libro, en los que no se siente ningún olor que no sea de cigarrillo y café. No se apacigua la monótona lluvia. Los autos pasan despacio, no hay gentes en ningún sitio determinado. No hay nadie en ningún lugar.
Solo por este tiempo comenzaba a sentir el deseo de que Aurora lo buscara, le acariciara el cabello, hablara sola largamente y susurrara su nombre; pero ella no estaba, no habitaba este cuartucho la tibieza de su presencia y era prácticamente imposible no ir sintiendo como una especie de odio ontológico por ella, una sutil y desesperanzada furia.
La puerta no sonaba.
Pedra e caminho
Trago enredada no alma, viday
Uma tristeza...Acusas-me de não te querer.
Não digas isso...Talvez não compreendas nunca, viday
Porque me afasto...É meu destino Pedra e caminho...De um sonho longínquo e belo, viday
Sou peregrino...Por mas que a dita procuro,Vivo penando...E quando devo ficar-me, viday
Me vou andando...As vezes sou como o rio:Chego cantando...E sem que ninguém o saiba, viday
Me vou chorando...É meu destino,Pedra e caminho...De um sonho longínquo e belo, viday
Sou peregrino...
viernes, 7 de septiembre de 2007
DESPILFARRO
martes, 4 de septiembre de 2007
tercera entrega
J
Alzamares.
-le dije mientras desde la cama encendía entristecido el último cigarrillo del paquete.
agarre un libro de la mesa, lo hojeé displicente y por debajo de los lentes...
Aurora se miraba los labios en el espejo, empecinada se echaba polvos en el cuerpo, se miraba alternativamente los pechos, me observaba y continuaba metódica su labor de autoafirmación. -esta soy yo, este mi cuerpo, mis años, el recuerdo de mis dolores, mi voz, mis ojos que me miran y se deslumbran, mío todo. El sol la golpeaba por un lugar que no logré descubrir pero le encendía los ojos de un miel falso que sólo ella poseía.
-Qué decís? - alzamares digo. Vos con las manos que tenes y tus ojos levantas toda el agua del mar con sólo tocarlo, jugas con su sal, con los ojos le quitas el velo al aire que mueve las hojas y te quejas, todo el día te empecinas en decir tus inseguridades bien disimuladas, te agregas, te quitas, jugas con tus atributos sin darte la menor cuenta de que sos hermosa, mucho, la más, y no te importa, pero a mi si, a veces me preocupo otras no me importa, no quiero jugar con vos a eso, es mas productivo tocarte y desearte para que te des cuenta de lo que sos entre unos dedos ajenos y no los tuyos que a veces te juzgan, yo no, nunca.
Mientras mi monólogo se desarrollaba sin contratiempos Aurora me miraba los ojos fijos en el espejo en el reflejo de los suyos, evaluando la certeza o la mentira, la seguridad o el juego.
Volteo la cabeza sonriendo y dijo muy calladamente, sos el imbécil hermoso del que siempre he querido acordarme. Se tiró sobre mí y me beso la frente. Su pelo mojado me dejo las huellas del agua en el rostro. Levantándose sin dificultad continuo la marcha silenciosa por su cuerpo. Pensando en cosas que nunca sabré.
Vos y yo estamos atados por cosas mas fuertes que la circunstancias.
sus ojos me miraron desde el espejo, pero yo no mire.
lunes, 3 de septiembre de 2007
nadie camina mas lento
segunda entrega
J
Horas debieron pasar hasta que la claridad del día comenzó a matizar todos los colores, los árboles de hojas caídas y decrépitas, las manos de las mujeres que llevaban y traían en silencio tarros con agua desde la parte posterior de sus casas, algunas luces parpadeaban en la costa. Las aves comenzaban a revolotear, hacían piruetas entre los postes de luz y los edificios.
Varios transeúntes pasaban presurosos con la cara escondida en el abrigo y las manos en los bolsillos, alguien tosía y un perro peleaba con las aves por un pedazo de carne que trajo el mar.
Saque un cigarrillo y lo encendí, reconfortado fume por largo tiempo intercambiando uno y otro, deje mi sitio y camine por buen rato hasta el apartamento, no quería llegar.
Me recosté en la silla hasta que fui tomando calor, dormí.
Al medio día Aurora toco a mi puerta, me rodeo con un abrazo y camino hacia el baño, la oí abrir la ducha y quitarse la ropa, sin proponérmelo entre a hacerle compañía y desde la silla del baño fume mientras la veía desnuda acariciarse el pelo, tomarse los senos, pasarse las manos por el vientre, lo hacia lentamente como si de eso dependieran muchas cosas. Mirarme alternativamente, sonreír.
-estuve todo el día en el bar de Diego esperándote y no llegaste.
-vos sabes que es complicado por estas épocas de invierno no apreciar la soledad y el cigarrillo.
Ella miraba mi rostro apagado y somnoliento, sus ojos miel me impregnaban del aroma de las flores la piel. Siempre era mas interesante mirarla que cualquier cosa. La que fuera.
-me hubieras llamado, pero bueno igual salí con diego a su casa, anda como medio loco mostrándole a todos su última creación, dice que se hará famoso con ese cuadro, según él porque queda demostrada la inexistencia de dios.
Yo lo vi y aunque los pincelazos son bonitos no entiendo a que se refería. Te anda buscando por todas partes y como vos sos el único que lo soportas y él lo sabe y vos también, entonces dale la oportunidad de que se tranquilice, transmitíle con la mirada la seguridad que no tenés y que a él le sobra y veras que bien se pone.
El cigarrillo en algún momento de las líneas se apagó y lo bote por la taza del baño. -Enciéndeme uno que me gusta vernos fumar.
Las manos no dejaban de buscarse, de acariciarse incondicionales, de jugar con la espuma del jabón, quitando la grasa pegajosa del sudor.
por fin entendí el asunto
aqui termina el sueño.
ya entendí el asunto, éste de los días y mis ojos.
y me veo como miro, como me invade la malicia y la risa, como entre carcajadas solitarias pasan los segundos y soy yo que pasa.
la relación está implicita y la creo.
finalmente el doctor me indicó que debia hacer ejercício y dejar variada cosa; inmediatamente pedí un paquete de cigarrillos e instacrem para el cafe. no vaya a ser que se agrave el asunto.
Álbum con fotos
es que hay napalm y hay niebla y hay tortura
la cara verdadera es el zapato entre la mierda,
el lunes de mañana, el diario.
La verdadera cara cuelga de perchas y liquidación de saldos.
De los ángeles la cara verdadera
es un álbum que cuesta 30 francos
y está lleno de caras:
las verdaderas caras de los ángeles.
La cara de un negrito hambriento,
la cara verde del hambre verdadera de los ángeles.
Por 30 francos la emoción en casa.
La cara verdadera de los ángeles,
la cara verdadera de los hombres,
la verdadera cara de los ángeles.
domingo, 2 de septiembre de 2007
cortazar


Cinco poemas para ...
1.
Ya mucho más allá del mezzo
camin di nostra vita
existe un territorio del amor
un laberinto más mental que mítico
donde es posible ser
lentamente dichoso
sin el hilo de Ariadna delirante
si espumas ni sábanas ni muslos.
Todo se cumple en un reflejo de crepúsculo
tu pelo tu perfume tu saliva.
Y allí del otro lado te poseo
mientras tú juegas con tu amiga
los juegos de la noche.
2.
En realidad poco me importa
que tus senos se duerman
en la azul simetría de otros senos.
Yo los hubiera hollado
con la cosquilla de mi roce
y te hubieras reído justamente
cuando lo necesario y esperable
era que sollozaras.
3.
Sé muy bien lo que ganas
cuando te pierdes en el goce.
Porque es exactamente
lo que yo habría sentido.
4.
(La justa errata)
habernos encontrado al final del día
en un paseo púbico.
5.
(Me gustaría que creyeras
que esto es el irrisorio juego
de las compensaciones
con que consuelo esta distancia.
Sigue entonces danzando
en el espejo de otro cuerpo
después de haber sonreído
apenas para mí).
Otros cinco poemas
1.
Todo lo que precede es como los primeros momentos de un encuentro después de mucho tiempo: sonrisas, preguntas, lentos reajustes.
Es raro, me pareces menos morena que
antes. ¿Se mejoró por fin tu tía abuela? No, no me gusta
la cerveza. Es verdad, me había olvidado.
Y por debajo, montacargas de sombra, asciende despacio otro
presente. En tu pelo empiezan a temblar las abejas, tu mano
roza la mía y pone en ella un dulce algodón de humo. Hueles
de nuevo a sur.
2.
Tienes a ratos
la cara del exilio
ese que busca voz en tus poemas.
Mi exilio es menos duro,
le sobran las defensas,
pero cuando te llevo de la mano
por una callecita de París
quisiera tanto que el paseo se acabara
en una esquina de Motevideo
o en mi calle Corrientes
sin que nadie viniera
a pedir documentos.
3.
A veces creo que podríamos
conciliar los contrarios
hallar la centritud inmóvil de la rueda
salir de lo binario
ser el vertiginoso espejo que concentra
en un vértice último
esta ceremoniosa danza que dedico
a tu presente ausencia.
Recuerdo a Saint-Exupéry: "El amor
no es mirar lo que se ama
sino mirar los dos en una misma dirección".
Pero él no sospechó que tantas veces
los dos mirábamos fascinados a una misma mujer
y que la espléndida, feliz definición
se viene al suelo como un gris pelele.
4.
Creo que no te quiero,
que solamente quiero la imposibilidad
tan obvia de quererte
como la mano izquierda
enamorada de ese guante
que vive en la derecha.
5.
Ratoncito, pelusa, medialuna,
calidoscopio, barco en la botella,
musgo, campana, diáspora,
palingenesia, helecho,
eso y el dulce de zapallo,
el bandoneón de Troilo y dos o tres
zonas de piel en donde
hace nido el alción,
son las palabras que contienen
tu cruel definición inalcanzable,
son las cosas que guardan las sustancias
de que estás hecha para que alguien
beba y posea y arda convencida
de conocerte entera,
de que sólo eres Cris.
Cinco últimos poemas
1.
Ahora escribo pájaros.
No los veo venir, no los elijo,
de golpe están ahí, son esto,
una bandada de palabras
posándose
una
a
una
en los alambres de la página,
chirriando, picoteando, lluvia de alas
y yo sin pan que darles, solamente
dejándolos venir. Tal vez
sea eso un árbol
o tal vez
el amor.
2.
Anoche te soñé
sacerdotisa de Sekhmet, la diosa leontocéfala.
Ella desnuda en pórfido,
tú tersa piel desnuda.
¿Qué ofrenda le tendías a la deidad salvaje
que miraba a través de tu mirada
un horizonte eterno e implacable?
La taza de tus manos contenía
la libación secreta, lágrimas
o tu sangre menstrual, o tu saliva.
En todo caso no era semen
y mi sueño sabía
que la ofrenda sería rechazada
con un lento rugido desdeñoso
tal como desde siempre lo habías esperado.
Después, quizá, ya no lo sé,
las garras en tus senos, colmándote.
3.
Nunca sabré por qué tu legua entró en mi boca
cuando nos despedimos en tu hotel
después de un amistoso recorrer la ciudad
y un ajuste preciso de distancias.
Creí por un momento que me dabas
una cita futura,
que abrías una tierra de nadie, un interregno
donde alcanzar tu minucioso musgo.
Circundada de amigas me besaste,
yo la excepción, el monstruo,
y tú la transgresora murmurante.
Vaya a saber a quién besabas,
de quién te despedías.
Fui el vicario feliz de un solo instante,
el que a veces encuentra en su saliva
un breve gusto a madreselva
bajo cielos australes.
4.
Quisiera ser Tiresias esta noche
y en una lenta espera boca abajo
recibirte y gemir bajo tus látigos
y tus tibias medusas.
Sabiendo que es la hora
de la metamorfosis recurrente,
y que al bajar al vórtice de espumas
te abrirías llorando,
dulcemente empalada.
Para volver después
a tu imperioso reino de falanges,
al cerco de tu piel, tus pulpos húmedos,
hasta arrastrarnos juntos y alcanzar abrazados
las arenas del sueño.
Pero no soy Tiresias,
tan sólo el unicornio
que busca el agua de tus manos
y encuentra entre los belfos
un puñado de sal.
5.
No te voy a cansar con más poemas.
Digamos que te dije
nubes, tijeras, barriletes, lápices,
y acaso alguna vez
te sonreíste.
sábado, 1 de septiembre de 2007
primera entrega
J
El cigarrillo húmedo se derretía entre los dedos manchados, la lluvia caía sinuosa, incesante y no permitía la apacible movilidad de todas las noches, las largas caminatas hasta el muelle, sucio, de tablas roídas, todo compensado por la luz tenue de las lámparas, la movilidad de las olas parpadeantes, la espuma disuelta entre murmullos de arena que se recorría eternamente a si misma.
Los tablones anacrónicos, alejados del tiempo absurdo, del nacimiento de las cosas, todo apacible y apagado. La soledad completa y absoluta sin ningún tipo de intermediario; el viento frío, las gotas que desbordaban en augurios la precariedad de las cosas.
Todo estaba quieto y silencioso, no había nadie en la acera del frente ni en la parte posterior, en la profundidad del silencio un perro desgarraba dos aullidos lejanos y torpes, el viento golpeaba el rostro de julio, lo hacia entrecerrar los ojos, lo invitaba a otro sitio, le dificultaba la vista; no lo comprendió por un momento muy largo, hasta que por fin dejo cerrar los ojos, se permitió el absorberse entre lo que estaba a su alrededor, entre el olor a algas y sal, a lejanía.
La memoria lo invadió, o el recuerdo lejano de impulsos ya dormidos, de muecas de satisfacción y desdén. Compañeros habituales.
La aurora llegaba, algunos barcos salían del puerto, con sus velas diminutas, pescadores difuminados por el esplendor cotidiano de cada jornada, la precariedad, el hambre.
la vida
A heart that's full up like a landfill,
a job that slowly kills you,
bruises that won't heal.
You look so tired-unhappy,
bring down the government,
they don't, they don't speak for us.
I'll take a quiet life,
a handshake of carbon monoxide,
with no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
Silent silence.
This is my final fit,
my final bellyache,
with no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises please.
Such a pretty house
and such a pretty garden.
No alarms and no surprises,
no alarms and no surprises,
no alarms and no surprises please.


